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domingo, 11 de mayo de 2014

ME GUSTA/ NO ME GUSTA



Publicado en el País de Andalucía 

   Mis alumnos no leen los periódicos. Ni en formato digital ni en papel. Las noticias llegan a ellos sin que sepan a ciencia cierta cómo y solo cuando tienen carga emocional. Tampoco son tan distintos a gran parte de la sociedad donde triunfa el género de la emo-noticia: violencia, amenazas, sexo, rarezas y escándalos.
No tienen una visión del mundo organizada, ni siquiera de su propia realidad. El mundo es un puzzle que no tienen interés en resolver. Se han alterado los pronombres personales y los tiempos verbales. De las seis personas sólo queda el yo y el nosotros. El selfie es una gran metáfora de la vida actual. Ya no interesa lo que ocurre alrededor sino lo que nos ocurre a nosotros: a mí y a mis amigos, a mí y a mi grupo. Las segundas y terceras personas han desaparecido por ajenas, problemáticas, difíciles. Más allá del yo y del nosotros está el abismo. En cuanto a los tiempos, el único que se conjuga es un presente perpetuo, un hoy renovado, eterno, que carece de historia. El pasado se desvanece sin rastro; en cuanto al futuro, una niebla intensa lo cubre. La historia y el tiempo han muerto.

   Por eso, cada semana, estrenan canción, miedos o fobias. La vida simula una uniformidad engañosa: seis horas sentados en el aula, escuchando lecciones que apenas conectan con sus vidas. Después otras seis horas ante pantallas de distintos tamaños, absorbiendo, mirando, tecleando monosílabos y risas digitales. Creen que tienen el mundo en sus manos, y el mundo los tiene a ellos. Consiguen convencerlos de que la opción me gusta o no me gusta los hace protagonistas y que las emociones instintivas, son la única forma cool de sentirte vivo.
  
   El sistema educativo se vuelve odioso porque pretende sacarlos de la maraña de emociones trucadas, eludir el “me gusta” o “no me gusta” y añadir molestas preguntas como “¿por qué?” O, peor todavía “¿cómo podemos cambiarlo?”. Un esfuerzo inútil porque, como Sísifo, cuando conseguimos subir unos metros la piedra a la montaña, el sensacionalismo informativo nos devuelve al punto de partida.
Una gran parte de mis alumnos piensan que estamos siendo invadidos por una horda de negros violentos que viene a ocupar nuestro país. No se lo discutas porque lo han visto en la televisión, con música amenazadora de fondo. La cosificación del ser humano, la xenofobia más burda entendida como miedo al extranjero, el racismo más evidente, borra como un vendaval los valores que pretendemos enseñar. No hay rastro de historia, de razones, ni de argumentos en la forma de presentar estas noticias. Solo el miedo a los otros, cultivado con primor para engordar un negocio infame. Pero, aunque tengamos lágrimas en los ojos, no nos rendimos. Mañana intentaremos explicarlo en clase, a pesar de vosotros.

lunes, 28 de mayo de 2012

EL CATECISMO DE WERT


Publicado en El País Andalucía

Ya es oficial: no eran nuestros gastos los que estaban por encima de nuestras posibilidades sino nuestras ideas. Wert es el ministro que mejor lo ha entendido y ha elaborado un explosivo cóctel mezcla de recortes económicos, prejuicios políticos y un marcado sectarismo ideológico. A partir del próximo curso las escuelas no enseñarán respeto alguno a las opciones sexuales, se considerará un único modelo de matrimonio o de familia y se suprimirán las referencias a la homofobia o al machismo en los manuales de Educación para la Ciudadanía. Respetar las diferentes opciones sexuales y fomentar la igualdad eran un peligroso adoctrinamiento para las mentes adolescentes que deberían tener claros los diferentes roles sociales masculinos y femeninos, o como diría Gallardón, de mujer-mujer y hombre-hombre.


Los valores de la paz, el diálogo y de la convivencia serán sustituidos por un cántico a la propiedad privada y a la actividad empresarial, para mayor gloria de los mercados que dominan nuestras vidas. Se eliminarán los temas que explican las causas de la pobreza y se intentaba instruir al alumnado en los peligros del nacionalismo excluyente, o sea, de todo tipo de nacionalismo que no haga ondear la bandera española, pero el ceño fruncido de sus únicos socios ha modificado el texto, que no el contexto de este catecismo.

No fuimos conscientes del dispendio que suponía tratar a los seres humanos como tales y brindarles los cuidados sanitarios sin preguntarles su raza, su procedencia o su condición social. Estoy segura de que, al menos, un euro de cada mil se malgastaba en semejantes utopías propias de los que pensamos por encima de nuestras posibilidades. Por eso, tampoco la xenofobia o el racismo serán combatidos en las aulas. Nuestras ideas deben ser productivas y normativas, lejos de todo ideal comunitario; deben contribuir a aumentar la propiedad y ahuyentar el altruismo; deben fomentar el conformismo social y desterrar la conciencia crítica.

De todos los sueños utópicos el más peligroso ha resultado ser la enseñanza pública. ¡Qué derroche de profesorado, de tiza, de aulas, becas e investigación! Más horas, más alumnos, menos profes, menos salarios son una solución perfecta que tiene el aval indiscutible de 40 años de franquismo.

El ministro de Educación proclama que la enseñanza es obligatoria y gratuita solo hasta los 16 años, aunque con una pequeña reforma los jóvenes de 15 con dificultades podrán salir del sistema. Nos anuncia que paulatinamente habrá que pagar el 100% del coste de la enseñanza, desde el bachillerato y los ciclos profesionales hasta la Universidad. La enseñanza superior —nos sugiere— es un lujo de una sociedad enferma que soñó con trasladar la igualdad de oportunidades a las aulas. Se instalarán en las universidades barreras que solo se abrirán con el tintineo del money, money. No obstante, admitirán algunos genios sin ingresos a los que recordarán continuamente la generosidad que se les brinda.

Como ven eran nuestras ideas, que no nuestros gastos, las que estaban por encima de sus intereses. Nos repiten que es preciso erradicar y abominar de todo concepto de igualdad porque, indefectiblemente, nos lleva a aumentar el gasto público. El egoísmo y la segregación, por el contrario, son doctrinas económicas y restrictivas. Para esta operación se hace preciso amputar las conciencias, adormecer los sentimientos, criminalizar los conflictos y confrontar al que tiene poco con el que no tiene nada.

Con este mandato enviaron comisarios que han podido verificar la debilidad de nuestras instituciones, el conformismo de nuestros políticos y la fragilidad de nuestra propia conciencia. Su informe aconsejaba una intervención rápida seguros de que los costes serían mínimos.

Por eso, en pocos días, acaban de embargar nuestros sueños. Han cerrado la puerta de los servicios públicos a todos los que, sin ser yo, formaban parte de mi esperanza. Solo esa marea verde llena de voces jóvenes y rejóvenes sigue actuando por encima de sus posibilidades y pidiendo antorchas para iluminar estos tiempos oscuros.

martes, 19 de enero de 2010

Frío extremo en el Sur



La columna de esta semana en El País:


Ha hecho mucho frío y ha caído una lluvia intensa: mal tiempo para los pobres. El frío del sur es más doloroso y absurdo que ningún otro. Desvela los achaques ocultos y las corrientes de aire de nuestras casas así como los agujeros de nuestra política social y de nuestra conciencia.
Por debajo de los 600 euros mensuales los termómetros descienden vertiginosamente hasta un frío glacial. Para los inmigrantes temporeros de Jaén el clima ha sido gélido y la humedad extrema. Más de 6.000 personas deambulaban ateridas por las calles y plazas. En muchos lugares les tocaba dormir al raso dos de cada tres noches porque no había plazas suficientes en los albergues. Ninguna institución ha considerado una obligación atender a estas personas desamparadas y se han conformado con librar algunas subvenciones a las organizaciones sociales que heroicamente atienden a los inmigrantes. La Junta de Andalucía ha advertido que "los albergues con financiación pública tienen los días contados y los empresarios tendrán que asumir, vía convenio colectivo, la responsabilidad del alojamiento", entendiendo, por tanto, que todo aquel que no disponga de contrato no tendrá derecho a un refugio ni a la asistencia.

No se trata ahora de dilucidar las razones por las que vienen los inmigrantes ni si hay o no que disuadirlos de este aventurero viaje a nuestro país. Se trata de determinar si un ser humano tiene derecho a la subsistencia y a la protección pública en una situación de emergencia social. Cuando el Ayuntamiento de Vic propone no empadronar a los inmigrantes no legalizados, pretende retirarles el derecho a la educación, la salud o los servicios sociales que se les dispensan independientemente de su situación legal. Esta propuesta nos ha escandalizado a todos, pero el desamparo de los inmigrantes temporeros de Jaén -la misma que hemos contemplado indiferentes durante años en la fresa de Huelva-, se basa en unos principios casi idénticos: si no hay contrato de trabajo, no hay servicios públicos.

Cuando discutimos el actual Estatuto de Autonomía, nos esforzamos -contra la opinión manifiesta del PP- en convertir la caridad en servicios y la discrecionalidad en políticas públicas. En el Estatuto se establece la obligación de los poderes públicos de atender a las personas que sufran marginación, pobreza o exclusión social y se estableció así porque deseábamos afirmar que un Estado social y de derecho no puede permitirse que haya personas que carezcan de los bienes más precisos.

La caridad y las políticas sociales -cuando hablamos de instituciones y no de particulares- no sólo no se parecen sino que se oponen rotundamente. La caridad es decimonónica y discrecional. Concibe un ciudadano mendicante sin derechos. Las políticas sociales, por el contrario, son servicios que deben garantizar a todo ser humano unos mínimos de protección pública.

El PP decidió estas navidades hacer fotos de sus dirigentes en los comedores sociales. Eligieron un modesto vestuario y una sonrisa seráfica para componer la más vieja estampa de la derecha decimonónica, cual damas del ropero con los limosneros abiertos para repartir el aguinaldo. Pusieron un pobre en su foto y decidieron que, a partir de ahora, la visita a los necesitados formará parte de la agenda de sus candidatos. La finalidad no es exigir más cobertura social -un gasto público al que se oponen- sino utilizar electoralmente el dolor ajeno. Pero tampoco creen en la política social los gobernantes que se encogen de hombros ante el dolor ajeno y rehuyen su responsabilidad pública ante los problemas de los más pobres. Una administración en la que duerme, desde hace 10 años, una ley contra la pobreza y la exclusión social que -como los ríos ciegos de Lorca- no desemboca y forma carámbanos de hielo en las frías madrugadas de Jaén o de Huelva.

sábado, 21 de junio de 2008

EL FINAL DEL SUEÑO EUROPEO




“Somos de la misma sustancia de la que están hechos los sueños y nuestra vida breve esta encerrada en un sueño”, nos dijo Shakespeare, ese pozo de conocimiento intemporal, como tan solo un gran vividor de su presente podría serlo. Algunos años después, uno de los escritores más modernos y rupturistas de nuestro tiempo, Dashiell Hammett, nos desveló en el Halcón Maltés, la substancia de ese pájaro que produce traiciones y asesinatos, de “la misma materia de la que están hechos los sueños”.
Luther King traspasó los límites de la protesta, con su discurso “I have a dream”, contestación esperanzada al viejo sueño americano individualista y racista que concibe la vida como una carrera en la que sólo los mejores conquistan el derecho a una existencia completa.
Europa, en sus mejores pensadores, también había construido un sueño, el de la paz, el de los derechos, la igualdad, el acogimiento. El primer gran golpe a estas ilusiones fue la guerra de la antigua Yugoslavia, cuyas consecuencias no somos aún capaces de mirar de frente. El segundo, y definitivo golpe, es proclamar el territorio europeo hostil para los inmigrantes, para los exiliados económicos y políticos del mundo, para los desposeídos de la tierra. Un muro de vergüenza se ha levantado en toda Europa. Un muro que es tan grave como la participación en la guerra de Irak, porque la guerra contra los inmigrantes es también una guerra ilegal, inmoral e injusta. El gobierno de Zapatero ha muerto para la izquierda ejerciendo de cómplice en esta farsa contra la inmigración.
Dicen que con esta directiva de la vergüenza los gobiernos intentan “calmar a las clases populares europeas ante la crisis”. Que nadie se engañe, la misma mano que redacta la expulsión de los inmigrantes, decreta la jornada de 65 horas y la contratación a la carta de los trabajadores europeos.Es la misma mano que nos lleva a la pérdida de derechos y al colapso ecológico.
Salvando las distancias, también Hitler tenía sus chivos expiatorios, ¿acaso los inmigrantes han ocupado su lugar?

jueves, 5 de junio de 2008

MI AMIGA ES UNA IZQUIERDISTA: INMIGRANTES




- O sea, que todo era mentira –dice Ana, echándose para atrás en la silla.
- No, mujer, mentira no. Era campaña electoral –dice Alejandro, con un tono conciliador.
- Mentira para engañar a la gente de izquierda. Ese teatrillo en el que Zapatero reprochaba a Rajoy su postura sobre la inmigración…
- Es que, al final, la realidad se impone. Y, afortunadamente, el gobierno está teniendo sensatez –Alejandro habla como quien quiere conformar a un niño.
- Te veo contento, ahora, con el gobierno de Zapatero –dice Ana con una sonrisa irónica.
- Contento no, pero reconoce que están haciendo las cosas de otra manera.
- O sea, más de derechas. Lo que me faltaba es que el “gobierno de la alegría” vote echar a los inmigrantes, por las buenas o por las malas, e incluso a los niños…!qué pasada¡
- No comprendo por qué lo ves mal…Poneis el grito en el cielo por cualquier cosa. Igual que con el contrato de integración, Zapatero ya ha reconocido que quería llevarlo a cabo pero que se le adelantó Rajoy y tuvo que decir que no.
- El PSOE y sus dobles discursos…Ahora, más miedo, más represión, menos derechos humanos para los inmigrantes…
- No seas romántica –dice Alejandro- los inmigrantes estarán aquí, en la medida en que nos hagan falta. Y punto.
- Los inmigrantes están aquí porque no pueden vivir en su tierra. Nada de “y punto”. No vas a contener el rio con las manos. Lo único que quereis es criminalizarlos, meterlos en un ghetto, alimentar los argumentos más bajos de la sociedad…
- ¡Ya estamos con la poesía…¡ En vuestras posiciones solo están los poetas y los titiriteros.
- ¡Habló Jiménez Losantos…! Por cierto… ¿quién cuida a tu madre enferma y quién lleva tus niños al colegio?
- No sé por qué me lo preguntas, ya lo sabes –Alejandro habla como recitando-Unas inmigrantes magníficas, que por cierto, todavía no he conseguido legalizar.
- Ahora estarán más asustadas…podrás pagarles menos.
- O llamar para que me las legalicen…a fin de cuentas son “mis inmigrantes”- dice Alejandro, mientras apura el café- ¡Qué bruja eres! Sacas lo peor de mi.
- Porque lo tienes.