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martes, 10 de junio de 2014

UN PAÍS DE CABREADOS



Publicado en El País Andalucía 

   Últimamente tengo la impresión de que en vez de vivir en un país, he tomado un taxi en hora punta con un taxista cabreado de los que insultan a trocho y mocho y solucionarían los problemas “en cinco minutos”, endureciendo leyes, tomando medidas drásticas y cortando pescuezos si es necesario.
Primero fue una justa indignación ante la crisis pero, ante la falta de salidas, una gran parte del país se deslizó por la pendiente de la desesperación y han encontrado una isla apocalíptica donde reina la exasperación, que es una especie de picor que te produce cierto placer al rascar violentamente y donde las expresiones de rabia y de irritación sustituyen todo análisis sosegado y tranquilo. Sus análisis se resuelven en tres palabras: “Son unos sinvergüenzas”. Su conclusión: no creer en nada. Su humor, negro sin asomo de ingenio.
No son los más necesitados los que están encolerizados y rabiosos. Los de abajo, los que realmente viven al borde de la necesidad, no pueden permitirse el lujo de pisar el territorio de la desesperación. Ni siquiera juguetear con él, porque necesitan conservar una brizna de esperanza para afrontar su supervivencia cada día. Normalmente, los más cabreados, son personas que han bajado algún peldaño en la escala social pero que todavía sobreviven con cierta holgura.

   Los motivos de su irritación, tomados de uno en uno, son en su mayoría justos, pero cuando hacen un ramillete con todos ellos los convierten en una bomba de destrucción masiva de esperanza. No hay rincón alguno que no impregnen de sospecha. Han llegado a la conclusión de que todo lo que llega de la esfera pública es malo y abominable. Como consideran que han sido engañados en la letra pequeña del contrato social han tomado como norma la desconfianza absoluta incluso hacia los comportamientos más honestos y generosos.

   Hay un tótem que une a todos y que a todos alimenta: el odio a la política y a los políticos. De los sindicalistas, ni hablamos, porque en su imaginario son todavía peores que el peor de los imputados. Cualquier insulto es insuficiente; cualquier mal chiste, gracioso; cualquier infundio, una verdad incuestionable. Y no es que la política no haya dado motivos para la indignación o que no necesite con urgencia una reforma profunda, pero no deja de ser muy sintomático que los dueños de las grandes finanzas, los verdaderos responsables de la crisis, no susciten ni una décima parte de hostilidad de la que se emplea en un político de provincias. Perdónenme la suspicacia, pero tengo la impresión de que han embridado la indignación popular y la han dirigido al punto donde son menos vulnerables: los ideales.

   La derecha española, valga la redundancia, nunca ha tenido problemas con la crítica a la política porque son profundamente antipolíticos. Ellos niegan el papel social de la política, su capacidad para cambiar las cosas. La reducen a una simple gestión técnica, aunque la orientación de estos técnicos sea siempre la misma: beneficiar a los de arriba. La antipolítica y el antisindicalismo pueden ser, sin embargo, un bumerán para la izquierda porque conduce directamente a la abstención y al populismo.

   Estas serán las primeras elecciones de un país cabreado y veremos su fruto en las urnas. Es posible que los cabreados de la derecha visiten, a pesar de todo, el colegio electoral y depositarán su voto. Los demás quizás comenten en el bar, con una cierta superioridad, que ellos no piensan votar, que todos son iguales, que no sirve para nada. Y cuando se levanten, al día siguiente, el Gobierno les dará las gracias desde el televisor de plasma.

jueves, 5 de septiembre de 2013

ANTISUSANISMO


 
Publicado en El País de Andalucía 

   En política no es que no haya una única vara de medir, sino que ni siquiera hay dos. Así, a vuela pluma, podemos destacar una primera vara de medir según las afinidades ideológicas, una segunda en función del sexo de la persona en cuestión, una tercera por su procedencia social y una cuarta por su raza. Y no necesariamente por este orden.

   El nivel de crítica se dispara exponencialmente si das positivo en más de dos parámetros. Apenas si conozco a Susana Díaz y puedo compartir alguna de las críticas o reservas que se plantean pero me resulta llamativa la ferocidad que han empleado con ella antes de que empiece su andadura y, sobre todo, el hecho de que estos argumentos no se utilicen contra otros representantes políticos.

   La elección de Susana es, según el PP, “una farsa, un fraude” porque no ha pasado por las urnas. Sin embargo este mismo partido considera “impecablemente democrático” que el Presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González o el de Valencia, Alberto Fabra, hayan sido elegidos por sus asambleas sin pasar por las urnas.

   La forma de elegir a Susana ha sido considerada como “un dedazo”, un “susanazo”, una imposición de Griñán. Los déficits de este proceso no pueden ocultar que en el PP el candidato es elegido por “las autoridades competentes”. De hecho Zoido afirma que están “a la espera de lo que decida Rajoy sobre la candidatura”, pero esto no es dedazo es liderazgo. 

   Susana Díaz es una persona que “no ha trabajado en su vida en la empresa privada ni ha hecho oposiciones en la Administración pública”. Efectivamente esto es así y soy también de las que creen que esto, no es que los inhabilite en absoluto para un cargo, pero supone un cierto déficit. Lo que no nos cuentan es la lista interminable de políticos andaluces y estatales que carecen de este currículo laboral o es tan escuálido como una raspa de sardina comenzando por Arenas, Fátima Báñez, Ana Mato, Antonio Sanz o el propio Felipe González.

   La juventud se ha convertido en un reproche a la futura Presidenta. A los 39 años es, por lo visto, una joven cachorro y una niñata inexperta. Rafael Escuredo tenía 38 años cuando se convirtió en el primer presidente de la Junta, Borbolla 36, Felipe González con 34 años era jefe de la oposición y Aznar con esta misma edad presidente de Castilla y León. Claro que eran hombres, tenían barba o pintaban canas.
Nadie se atreve a criticar sus orígenes modestos, pero muchas afirmaciones rezuman un clasismo cierto. Aunque tenga una carrera universitaria es “indocumentada”. “Barriobajera”, “trianera”, “de estética poco depurada” calificativos que exudan la incomodidad ante quien pisa el poder sin desprenderse totalmente de sus orígenes.
 
   Pero donde la crítica se vuelve apoteósica es en su condición de mujer. Susana no ha llegado a ser consejera sino que “se encaramó al poder”; no es decidida o valiente sino “ambiciosa”; no es inteligente sino “lista”; no aprende, sino que es “esponja”; no ha ganado congresos sino “ha fulminado a sus adversarios”. El marco se completa con un repaso a su estilismo, al color de su pelo o de sus blusas. Si esto no es sexismo, explíquenme de qué se trata.

   Todo es banal, vacío, irrisorio. Lo realmente importante es si el próximo Gobierno tendrá fuerzas y ganas para sacar a Andalucía de este agujero de desesperanza; si por fin tomarán como propio el reto del desempleo; si tienen proyectos nuevos, apertura real a la sociedad y sienten como suyos los problemas de la ciudadanía.
@conchacaballer

jueves, 22 de agosto de 2013

HERMOSOS VENCIDOS

Publicado en El País Andalucía 

   Pensaba en el tema de mi artículo de esta semana. Me apetecía hablar de literatura, salir de los asfixiantes temas políticos, tomar un poco de oxígeno de seres imaginarios e historias ajenas. Pero a veces la realidad se atraviesa en el camino, se pone en jarras en medio de la carretera y dice que está ahí, que no piensa moverse hasta que la mires de frente.

   Se llama Inmaculada Michinina, tiene 37 años y es aspirante a una licencia del baratillo de Cádiz. Si todavía no han visto su intervención en el último pleno de su ciudad, se la recomiendo. Llegó con varios folios manuscritos para expresar en pocos minutos sus demandas, pero a los pocos segundos dejó de leer y expresó un bello discurso, lleno de faltas de ortografía, de cariñosos tacos, de diminutivos hirientes como cuchillos afilados.

   Los perdedores apenas tienen oportunidad de contar su historia pero ella lo hizo con ráfagas de metralla. “Os hemos dado un puesto de trabajo que no valoráis. No lo aprovecháis para trabajar para nosotros, para el pueblo”, le espetó a la presidencia. A esas alturas la cara de Teófila Martínez y de toda la mesa presidencial era un poema. Ya no estaba hablando de su demanda, de la licencia de su puesto en el baratillo, sino del foso terrible entre el poder político y los problemas de los ciudadanos. “Para ustedes somos solo un punto, el punto 19”, les dijo. Un molesto punto que se olvidaría pronto. La tragedia de gente insignificante, con su paro a cuestas. Las víctimas de la crisis que nadie quiere individualizar. Los parados y paradas que se cuentan por miles o por millones pero carecen de rostro y de historia, y cuyo único papel en esta crisis es cruzarse de brazos a esperar que los poderosos recuperen sus ganancias.

   Al menos, les disparó Inmaculada, “déjennos tener dignidad”, “déjenme decirle a mis hijas: chocho, que puedes comer lo que hay en la nevera, que lo ha conseguido tu madre”. No es una ayuda, un subsidio, un favor lo que se pide, sino el simple permiso de ganarse el puchero con sus propias manos.
Los andaluces hacemos un uso especial del lenguaje. Sabemos retorcer los adjetivos hasta que destilan significados inesperados. Inmaculada finalizó su intervención con un uso literario del diminutivo como solo una andaluza podría hacerlo. Lorca condensó en la palabra “cuchillito” toda la carga trágica de Bodas de sangre. En boca de esta gaditana cada palabra diminuta, sencilla, se convertía en un artefacto trágico que nos golpeaba directamente el corazón. “Déjenme que este dominguito, a ver si hay suerte, me llevo 20 euritos para mi casa y puedo ir a la placita de abastos”.

   La mayoría absoluta del pleno votó en contra del punto 19. Solo era un punto insignificante en el orden del día. Nada indicaba que en solo unas horas más de 400.000 personas iban a ver la intervención de la vendedora de un baratillo en el que rara vez han puesto siquiera los pies.
Al advertir la conmoción que las palabras de Inmaculada habían producido se apresuraron a aclarar cosas del procedimiento administrativo, de la concesión de licencias y a decir que no podían convertir la ciudad en un gran zoco marroquí. “Pues bien bonitos que son”, les respondió la afectada. Pero lo realmente preocupante es que no habían entendido nada.

  
En el Pleno del Ayuntamiento de Cádiz no se hablaba en realidad de licencias, ni de trámites, ni de procedimientos. Se hablaba de la democracia, de cómo las instituciones políticas tienen piel de elefante para los problemas sociales y lo poco que les importan los dramas de los de abajo.
Hay algo en la vendedora ambulante de Cádiz que la convierte en un símbolo de nuestro país; en reflejo de miles de personas que todos los días practican el duro ejercicio de mantener la dignidad en medio del paro y de la escasez. Son gente corriente que lucha por la vida en cada pueblo, en cada barrio. Hermosos perdedores que merecen un final distinto.
@conchacaballer

sábado, 14 de mayo de 2011

El juego de la silla

Este es el artículo semanal de El País Andalucía:


Se parece al juego de la silla, pero no lo es. Los jugadores participaron en el reparto hace treinta años y desde entonces conservan sus asientos. Lo que varía desde entonces es el número que obtiene cada equipo, pero no se permite que nadie más entre en el juego. Por el contrario quienes pierden todas las sillas nunca vuelven a recuperarlas, de forma que las opciones han quedado reducidas a dos o tres, con la única excepción de algunas anomalías territoriales.
No me estoy refiriendo al tiempo de permanencia en los cargos públicos sino al bloqueo que los actuales dueños de las sillas ejercen para que sea imposible cualquier cambio, cualquier novedad en el escenario político.
En teoría, un grupo de ciudadanos puede fundar un nuevo partido político y presentarse a las elecciones. El procedimiento es simple y la inscripción tiene pocas dificultades y costes. Sin embargo, una vez superados los trámites legales vienen las dificultades reales. La nueva formación no dispondrá de ningún tipo de financiación,  ni tendrá ninguna facilidad para el uso de los recursos públicos. De forma especial, se evitará que tengan acceso alguno a los medios de comunicación.
Me enseñaron que la esencia de la democracia no era el poder de la mayoría ni siquiera la existencia de parlamentos. De hecho, hay multitud de dictaduras o de organizaciones no democráticas que apelan a su mayoría social o tienen parlamentos uniformes. No. Lo que define especialmente la democracia es el respeto a las minorías y la existencia del pluralismo político y social. Lo que forma parte esencial de este sistema es la posibilidad de que las minorías de hoy,  puedan ser mayoría en el futuro.
Sin embargo, en España –también en otros muchos países- es prácticamente imposible el surgimiento de nuevas formaciones políticas. Tan solo han alcanzado cierto éxito algunas candidaturas independientes de carácter local -que en su mayoría abominan de la política y se agrupan por intereses concretos más o menos legítimos-, y el partido de Rosa Díez,  con ciertas características y apoyos que merecería la pena analizar en otro momento.
Mientras que en todas las actividades sociales se han producido grandes cambios y aportaciones, curiosamente en la política, las grandes corrientes de pensamiento se mantienen inalteradas. Si un español que hubiera vivido en 1930 visitara el presente, seguramente no reconocería su propia ciudad ni comprendería las nuevas formas de vida o de comunicación, pero entendería rápidamente el sistema político: derecha, socialistas, comunistas y nacionalistas. Punto y final.
Por si acaso el sistema no estuviera lo suficientemente cerrado, se adoptan disposiciones como la ley D´Hont o los límites electorales del 5 por ciento necesarios para participar en las instituciones. No hay inocentes en estas triquiñuelas electorales. Todos los que obtuvieron sillas en la transición han participado, de una forma u otra, en alguno de los límites que tenían como objetivo cerrar la posibilidad de nuevos concursantes.
La última de las limitaciones impuestas rozan el límite de lo patético. Se trata de que la información electoral se realice, tan solo para los partidos de las sillas, y con un milimétrico reparto de tiempos que afectan incluso a los tiempos de los debates en las televisiones. Tras el éxito de las ruedas de prensa sin preguntas, se han estrenado urbi et orbe los espacios electorales sin criterio informativo. Los profesionales de los medios han protestado amargamente. Dicen que esta resolución es un estado de excepción encubierto y que acaba con el periodismo. Sólo encuentro cierto parecido a la información que se nos suministra en las guerras, en las que el material es supervisado por los altos mandos militares y los periodistas se convierten en soldados “empotrados” en cada uno de los ejércitos que participan en la contienda. Con razón Clausewitz afirmaba que “la política es la continuación de la guerra por otros de medios”: los de comunicación.

sábado, 5 de marzo de 2011

Jóvenes en dos mundos






Hoy publico este artículo en El País sobre la situación de los jóvenes a ambos lados del Estrecho:







Ellos tienen hambre de libertad; los nuestros creen que, como el aire o el agua, es el medio natural para desenvolver sus vidas. Ellos tienen sed de información y manipulan las redes para esquivar la terrible censura de sus gobernantes; los nuestros acechan los atajos para bajarse las películas o la música gratis. Ellos hablan del futuro de sus países; los nuestros solo hablan el idioma del presente. Ellos respiran confianza en su futuro, entre los botes de humo o el ruido de los disparos; los nuestros reflejan una desesperanza sin límites. Ellos saben autoorganizarse, identificar objetivos comunes y actuar en grupo; los nuestros practican un individualismo feroz en el éxito o en el fracaso. Para aquellos, la política es un instrumento útil para transformar la realidad; para los nuestros, un conjunto de anquilosadas instituciones que cada vez deciden menos sobre los asuntos realmente importantes.

Las aguas del Estrecho parecen contener un mar de mercurio. En los puertos de la vieja Europa, la política ha sido sustituida por instituciones monetarias que nadie ha elegido pero que nos dictan las directrices de unos mercados cuyo rostro no conocemos. La libertad individual se ha afirmado hasta el punto que nadie podría vivir sin ella, pero el sentido real de la democracia como poder del pueblo naufraga en la tormenta de los mercados. Mientras, al otro lado del Estrecho, voces estremecedoramente jóvenes vuelven a lustrar la deslucida moneda de la libertad y la democracia, en países que solo pensábamos que sabían entonar el idioma del fanatismo religioso.
No hay paralelismo perfecto entre la situación de los jóvenes en las dictaduras del Magreb u Oriente Próximo y los de nuestros países europeos. Pero a ambos lados del Estrecho hay una fuerza juvenil con mejor preparación que sus padres, que chocan con un mercado laboral y con una sociedad ajena. Aquellos necesitan revoluciones porque tienen que sacudirse dictaduras y mordazas. Pero nuestros jóvenes occidentales necesitan cambios económicos y sociales con urgencia.
Habla elocuentemente del envejecimiento de nuestra cultura política el hecho de que, en medio de la mayor crisis económica y ecológica, los debates más apasionados sean sobre si tenemos o no derecho a conducir a gran velocidad o fumar en los establecimientos públicos. Discusiones decadentes de personas anquilosadas en sus viejos vicios de velocidad o de posesiones. Urge un rejuvenecimiento inmediato de la política, de sus contenidos y de sus formas, pero es imposible cuando hemos expulsado a los jóvenes del debate público y los hemos convertido en un producto de consumo, o en el escalón más bajo de nuestra cadena laboral.
"Sobretitulación" llaman algunos al despilfarro de que ingenieros industriales estén sirviendo copas en los bares nocturnos. "Contratación temporal" llaman a trabajos de una hora en la que los gastos superan a los ingresos obtenidos. "Contrato en prácticas" a recibir la mitad del sueldo o no estar de alta en la Seguridad Social y "experiencia en el extranjero" a lo que siempre se ha denominado emigración forzosa.
No ha habido nunca una época que denigre tanto a los jóvenes al tiempo que ensalza la juventud como única estética oficial. Los problemas de los jóvenes se presentan en términos conflictivos (delincuencia, drogas, falta de esfuerzo) mientras se utiliza su cuerpo como objeto de consumo y reducimos su tiempo vital a un carpe diem eterno. No ha habido una sociedad que desconozca más a sus jóvenes, su preparación y conocimientos, su esfuerzo ante una sociedad tan altamente competitiva o sus valores, mucho más ecológicos y solidarios que los nuestros. Es una pena que permanezcan ajenos a la política en vez de inventar su propia forma de hacerla. Es un error que hayan renunciado a gobernar su realidad. Pero un día de estos, nuestros jóvenes apáticos recogerán su desesperanza y la transformarán en algún sueño. Al menos eso espero.

domingo, 29 de junio de 2008

VIAJAR Y COMER GRATIS



Mi primer puesto institucional fue en el recién creado Consejo de Administración de RTVA, es decir Canal Sur. El todopoderoso Zarrías había colocado al frente de la nueva televisión pública andaluza a un personaje llamado Salvador Domínguez, cuyas habilidades notorias eran organizar grandes juergas con los amigos, crear empresas “auxiliares” de la nada (a las que encargaba todo, a precios desorbitados) y divertirse con el dinero público. No es pretencioso decir que me convertí en el látigo de esa ostentación y despilfarro. El director general se reía del mundo y de mí. Ante mi insistencia en pedir documentación, él se guaseaba:
-Hoy vengo chungo de papeles – llegó a contestarme en uno de los Consejos.
Pero, a su pesar, llegaba a mis manos cada vez más información. Incluso algunos de sus directivos, escandalizados por estas prácticas, me hacían llegar clandestinamente la documentación de contratos millonarios y de gastos sin justificar con el ruego de que hiciera algo.
Recibí, incluso, la llamada de uno de ellos, que me dejó sin habla. Fue más o menos de este tenor:
-Te llamo para decirte que voy a crear una productora (actividad prohibida para los directivos) para hacerme millonario. Estoy cansado de ver cómo todos los de mi alrededor se hacen ricos en varios meses con la tele y me he cansado de ser honrado. Ya lo sabes, no tienes que investigar.
Las actividades de la dirección de Canal Sur se acompañaban de una incitación al gasto para los miembros del Consejo de Administración: “Vayan a Paris, a Londres, a Nueva York, a Los Ángeles…tienen que ver mucho mundo para conocer las novedades de la comunicación”. Tampoco había obstáculos, sino todo lo contrario, para las cuentas de gastos, los regalos, las comidas de “relaciones públicas”. Por mi parte me encerré en un “terco puritanismo”, a su entender. Era el “enemigo en casa” que estropeaba su fiesta. Nunca hice un viaje, jamás invité a cuenta de la empresa. De hecho, (con una sola excepción), nunca he aceptado un viaje de la administración, en los más de 13 años de vida pública. Y mis razones han sido que, no solo es un despilfarro de dinero público realmente escandaloso, sino que, a través de estas prebendas se compra el silencio y la independencia de los que lo reciben. Los que se enfangan en el derroche del dinero público necesitan cómplices de sus correrías y sobre todo, silencio, mucho silencio, entre sorbos del mejor vino y alta cocina.

martes, 10 de junio de 2008

FREE CHOICE



Así llaman ahora a las nuevas formas de explotación. Libre elección. ¿Por qué, -se preguntan los ricos europeos- van a estar obligados los trabajadores a jornadas de 40 horas semanales? ¿Y si quieren trabajar más horas a la semana o hacerlo de sol a sol? ¿Por qué van a descansar dos días a la semana, si muchos de ellos se aburren los domingos? ¿Por qué van a disfrutar de un mes de vacaciones si, como todos sabemos, produce ansiedad y un gran número de divorcios?
Atendiendo a esta amplia problemática social, el selecto club europeo ha redactado una Directiva que amplía la libertad de elección, más free, más choice. “No es que obliguemos a los estados a regular jornadas semanales de 65 horas, sólo les damos la posibilidad de hacerlo, incluso en un creativo cómputo que puede alcanzar hasta las 78 horas semanales”.
Los pobres ricos no es que quieran ganar más dinero, no. No es que amplien sus plusvalías con estos horarios más largos, no. Es simplemente que velan por la libertad de los trabajadores y de los estados.
Ya tienen en mente, además, desembarazarse de otro impedimento para la free choice de los asalariados. Esa antigualla de convenios colectivos, llenos de molestos derechos, horarios, categorías laborales, salarios. Los ricos europeos tienen un sueño: convertir el mundo laboral en un reino de la libertad en el que cada uno de los trabajadores contrate libremente su fuerza de trabajo. Amablemente el empresario le preguntará: ¿cuánto quieres cobrar? ¿Qué horario quieres tener? Y el trabajador elegirá, sin presión sindical alguna, sus condiciones laborales. A fin de cuentas, trabajar o no es un derecho individual, al que nadie te obliga.
Los ricos europeos, representados por la clase política más friki, creen haber inventado algo nuevo. Sin embargo, el libre mercado del trabajo ya se practicaba desde tiempo inmemorial, cuando a primeras horas de la mañana, centenares de trabajadores se congregaban en las plazas de los pueblos, hasta que un manijero (o, algunos días como diversión, el patrón) apuntaban con el dedo y decían:
- Tú…tú…tú también…y aquel de la camisa azul. A los demás no los quiero.
Han vuelto al free choice del siglo XIX. Lo único nuevo es el silencio de los sindicatos y la resignación de los trabajadores.

miércoles, 7 de mayo de 2008

QUE NO ESTOY EN MADRID


Escribo esto porque la primera pregunta que me hacen cuando salgo a la calle es "¿estás en Madrid...no?, acompañada sin pausa de esta otra: " ¿estás bien...pero... de verdad?". Las dos preguntas son enfáticas, amistosas, pero ponen en duda mi respuesta. De nada vale decir que estoy bien porque, sin excepción, retiran levemente la cabeza y entornan los ojos con una muestra de incredulidad. En cuanto a lo de Madrid, no estoy allí, aunque voy de vez en cuando con la penosa impresión de subir una piedra a la montaña para verla, sin excepción, caer de nuevo.

Escribo literatura y manifiestos políticos. Separados los dos quehaceres, como si fueran obra de dos personas distintas. Como los renacentistas, separo el verso de la espada. Veo a los amigos antiguos que milagrosamente siguen ahí a pesar de mis olvidos y trabo nuevas amistades que son promesas de tiempo compartido.

Dicen que lo peor de retirarte de la primer línea de la política es que el teléfono deja de sonar. No lo creais. Suena menos el móvil y más el teléfono de casa. Dejan de llamar los compromisos y te llaman los que te quieren. Se interesan por ti muchos que pensabas que no iban a hacerlo y te llaman de las organizaciones sociales para actos hermosos y modestos.

Me apasiona la política porque, en su mejor sentido, debería ser el vehículo para la acción de las ideas. En todo caso, me apasiona la vida, cada cosa que crece, que cambia. Espero un tiempo nuevo y quiero trabajar por ese momento en que el compromiso político no sea doloroso sino liberador, un aprendizaje vital para cambiar juntos la vida. O sea, que sigo ahí, estudiando, aprendiendo, abierta a nuevos encuentros.

lunes, 5 de mayo de 2008

CONTRA LAS BALANZAS FISCALES


La anterior legislatura dejó pendiente la revisión del modelo de financiación de las autonomías, y también de los ayuntamientos (excluídos hasta ahora del reparto de la tarta del Estado ). Las diferentes demandas estaban siendo atendidas, muchas veces bajo cuerda, porque aunque nos digan lo contrario los presupuestos del Estado no suman cien, sino que suman cien más otras disponibilidades presupuestarias (modificacions, superavits, etc). Sin embargo, en estos momentos, a las demandas dispares se suma el temor de una reducción del gasto público y la carrera por ocupar las mejores posiciones. Las comunidades ricas buscan alíados en su demandas, las demás crean un club de agraviados sin fuerza real.


1.- Resulta curioso que ninguna comunidad plantee reformas fiscales más progresivas. Todas han hecho bloque en una desfiscalización progresiva de las rentas más altas y del patrimonio. ¿Acaso no es necesario ese dinero para el gasto público?


2.- Las balanzas fiscales no existen en nuestro país, no hay contabilidad ni criterios al respecto. ¿Solo se va a contar la recaudación de cada Comunidad? ¿Qué pasa con otros componentes de la recaudación como son el turismo, gran parte de la producción no industrial, etc? ¿Cómo se va a computar la recaudación de las empresas que tienen su domicilio social en lugar distinto de aquel en el que operan?


3.- La intención de poner sobre la mesa las balanzas fiscales es evidente: se trata de argumentar que aquellas comunidades que tengan mayor recaudación serían merecedoras de mayores recursos, lo cual quebranta cualquier principio de redistribución y de igualdad en los territorios.


4.- Los sesudos argumentarios de las balanzas fiscales pasan por alto que esta recaudación se produce en una unidad de mercado, es decir, que si sus productos no se vendieran en las comunidades menos recaudadoras, no habría tal beneficio. Es decir, que las fábricas del norte se mantienen con el consumo del sur.


5.- El velado dumping fiscal de las comunidades autónomas ha jugado como presión para el "alivio fiscal" de los más poderosos. El IVA (un impuesto general al consumo que no tiene carácter progresivo sobre la renta) es hoy el impuesto más productivo para el Estado y ya conocemos que la mayoría del esfuerzo fiscal viene de las renta del trabajo. Exigir,por tanto, que con las contribuciones de los trabajadores y de los consumidores se beneficien a las comunidades más ricas, es además algo malvado ideológicamente hablando.


6.- Los que piden balanzas fiscales se niegan, sin embargo, la publicación del estado de los servicios públicos en cada comunidad. Sería muy interesante conocer la ratio de educación en todos sus niveles, cobertura y atencion sanitaria, gasto farmaceútico, servicios sociales, etc, una publicación que sería útil para ver la eficacia del gasto público y la convergencia real en nuestro país.


7.- Sería necesario establecer con claridad la necesidad de gasto público de cada comunidad. Es decir, cuánto cuesta en Cataluña, en Extremadura, en Galicia, en Andalucía la prestación de los servicios públicos con similares estándares de calidad y cobertura y aplicar la financiación con arreglo a estos criterios.


8.- Es igualmente necesario, si no queremos asistir en los próximos años a un deterioro importante de estos servicios públicos, establecer y ponderar de nuevo el gasto santario y educativo, con los nuevos servicios y calidades que exigen las leyes y la ciudadanía.


9.- Es preciso poner sobre la mesa un Plan concertado con las Comunidades Autónomas contra el fraude fiscal cifrado en casi 60.000 millones de euros, es decir, tanto como el presupuesto completo de Andalucía, Cataluña y Aragón. ¿Por qué no repartir y demandar estos recursos?


10.-Andalucía tiene que jugar un papel fundamental en el debate de financiación. Solo nuestra comunidad puede levantar la voz con fuerza a favor del equilibrio, la redistribución y la convergencia.

domingo, 4 de mayo de 2008

¿SE PUEDE REPRESENTAR A LA IZQUIERDA SIN MUJERES?




En el nuevo Estatuto de Autonomía hay quince artículos referidos a la igualdad de las mujeres, que abarcan desde la representación política hasta la igualdad laboral, la enseñanza o los medios de comunicación. La mayoría de ellos fueron propuestos por IU. De todos ellos, quizás el más importante (puesto que es el primer texto constitucional que lo incluye) es el 10.2 que establece como objetivo básico de la Comunidad la consecución de la democracia paritaria, y que fue incluido en la redacción final también a propuesta de IU.

Cuando se debatió la ley de igualdad y la ley electoral en el Parlamento de Andalucía, IU LV CA defendió las listas cremallera por considerar que la fórmula que proponía el PSOE (tramos de cinco) no garantizaba la paridad. Tuvimos la suerte de que se aceptaran nuestras enmiendas y puede decirse a estas alturas que la ley ha servido para todos, excepto para nuestra fuerza política. El Parlamento Andaluz contará con más mujeres que nunca, y ninguna de IU LV CA

No podemos decir que sea una sorpresa la absoluta representación masculina del actual grupo parlamentario. Todas las candidaturas, excepto la de Almería (que no tenía posibilidades reales de salir) estaban encabezadas por hombres y las mujeres habían sido relegadas al segundo puesto de las listas e incluso, hasta que comprendieron el alcance de la ley, algunas provincias habían propuesto a mujeres en puestos todavía inferiores.

Aún sin mujeres, la campaña de IU se ha realizado bajo la bandera color violeta y la prudencia (o la impotencia) nos ha hecho callar este sinsentido político.

Al grupo dirigente de IU LV CA no parece preocuparle esta cuestión, más allá de algún pequeño titular en los medios de comunicación. Lo consideran solo una “pequeña incomodidad”, e incluso alguno llegó a afirmar, tras sesudos razonamientos, que “si la sociedad nos hubiera votado más, las mujeres estarían representadas en el grupo parlamentario”. Otras soluciones, no menos sesudas, apuntan a que “cuando haya que intervenir en materia de igualdad, se asesorarán por las mujeres de la organización”.

No han entendido nada. Que no busquen más razonamientos para explicar la caída electoral de nuestra organización. La masculinización del grupo parlamentario explica por si sola lo distanciados que estamos de la sociedad actual.
Cualquier empresa que practicara esta política, con la ley de igualdad en la mano, estaría ejerciendo una discriminación indirecta de las mujeres.

¿Cómo vamos a reclamar que las empresas promocionen mujeres si nosotros no lo hacemos? ¿Cómo vamos a plantear la corresponsabilidad de género en todas las políticas si nosotros lo negamos? ¿Cómo vamos a plantear nuevos avances sociales en materia de género si no somos capaces de aplicar ni los mínimos? Y, sobre todo, ¿qué modelo social defendemos con nuestra representación?


Las mujeres, a estas alturas del siglo XXI, queremos plena visibilidad y reclamamos nuestra presencia, no sólo cuando se aborden las políticas de igualdad sino en todos los ámbitos económicos, sociales, culturales, etc. El paradigma del revolucionario decimonónico es reaccionario a estas alturas de la vida. Y la pregunta salta inmediatamente: ¿se puede representar a la izquierda sin la visibilidad y la igualdad de las mujeres?

Por eso, en el último Consejo Andaluz bastantes personas planteamos la necesidad de revisar la composición del grupo, tal como había aprobado la Asamblea de Matalascañas. La respuesta, nos dijeron, más adelante. It´s blowing in the wind.