jueves, 25 de junio de 2009
Hay que cumplir las promesas
Compártelo
martes, 23 de junio de 2009
La noche y la mañana de San Juan

Dicen que los que no tenemos creencias tenemos supersticiones. Puede ser. O también puede ser que los creyentes se adueñaran de las supersticiones más antiguas con la finalidad de cristianizarlas porque ¡qué oportuno resultó colocar la festividad del santo justo en el centro del año!¡qué inteligencia encender hogueras y fiestas en torno a ese día, que se celebraba cientos de años antes con los mismos ritos: el fuego, el agua y la tierra!
Después se burlan de los bautizos laicos y de las ceremonias que sustituyen a los ritos católicos, precisamente los que se adueñaron de las fiestas de la vida, del amor y de la muerte.
No debían de tener, sin embargo, en tiempos medievales mucha confianza en que las autoridades eclesiásticas comprendieran los ritos nocturnos, cuando casi toda la literatura de ese tiempo desplaza el poder mágico de la noche, a la mañana siguiente:
«Quién hubiera tal ventura
sobre las aguas del mar
como tuvo el Conde Arnaldos
mañanita de San Juan”
O esta otra:
Madrugaba el Conde Olinos,
mañanitas de San Juan,
a dar agua a su caballo
a las orillas del mar,
Mientras el caballo bebe,
se oye un hermoso cantar;
las aves que iban volando
se paraban a escuchar.
O esta otra, dónde hasta los monaguillos se confunden:
Mañanita de San Juan,
mañanita de primor,
cuando damas y galanes
van a oír misa mayor.
Allá va la mi señora,
entre todas la mejor;…
Las damas mueren de envidia
y los galanes de amor.
El que cantaba en el coro
en el credo se perdió;
el abad que dice misa
ha trocado la lición;
monaguillos que le ayudan,
no aciertan responder, non,
por decir amén, amén,
van diciendo amor, amor.
sábado, 20 de junio de 2009
¿La izquierda abertzale o simplemente fascistas?
"El asesinato de Eduardo Puelles, funcionario de un Estado democrático, por ETA es un crimen que nos llena de dolor, de rabia y de impotencia. Cualquier muerte cometida con premeditación convierte a su autor en un asesino, pero, además, cuando se aducen motivos políticos los convierten en asesinos fascistas. ¿Qué tipo de sociedad quieren construir estos nuevos inquisidores que se creen con el derecho de decidir sobre la vida o la muerte de las personas, que señalan, juzgan y ejecutan tan sólo por motivos publicitarios? Para estos fascistas del siglo XXI la vida no es un fin en si mismo sino tan sólo un medio para sus enloquecidos objetivos. La muerte es, en su paranoia, un ladrillo para un construir una gran cárcel no una gran nación. La autonomía colectiva sólo puede sustentarse y engrandecer la autonomía personal y ésta tiene como primer requisito el derecho inalienable a la vida y a la libertad.
Compártelo
ESTÁ DE MODA HABLAR MAL DE LA EDUCACIÓN

Está de moda el discurso catastrofista sobre la educación. Se magnifican datos que tienden a poner de relieve la falta de preparación de los alumnos, los conflictos en las aulas, la falta de disciplina y de esfuerzo, el cansancio del profesorado y el fracaso escolar. Hay, además, soterradamente. una campaña de desprestigio de de la enseñanza pública, presentada como una especie de descenso al infierno, en el que se pierde toda esperanza.
No se trata de negar los problemas del sistema educativo, pero convendría poner en su sitio todos estos datos confusos que conducen a la idea de que en la enseñanza cualquier tiempo pasado fue mejor, de que la juventud es una olla podrida y de que los enseñantes hemos tirado la toalla.
¿Están, de verdad, nuestros jóvenes peor preparados que en décadas anteriores? ¿Existen realmente menos titulaciones, menos bachilleres, menos nivel educativo que en las pasadas décadas? O, por el contrario ¿no nos estaremos quejando de que el sistema educativo haya abierto sus puertas a los que antes excluía?
Faltan datos. Faltan urgentemente estudios comparativos y fidedignos sobre los avances o retrocesos de la escuela pública como instrumento al servicio de la sociedad. No se trata de comparar los resultados de los institutos minoritarios y elitistas de hace veinte años con los centros actuales, sino de comparar si para el conjunto de los jóvenes la educación obligatoria ha sido un paso positivo y un factor de igualdad. Es en esos términos dónde hay que situar el debate porque –como bien sabemos los que compartimos la pasión por la docencia- cada alumno o alumna arrebatado a la incultura, al olvido o a la marginación, es un éxito del sistema educativo. Seguramente son pocos, pero antes eran prácticamente ninguno.
Habría que poner sobre la mesa los verdaderos problemas en el marco social en el que se desarrollan. ¿Es el sistema educativo más conflictivo, menos esforzado o falto de valores que la sociedad que lo sustenta? Presuponiendo que la respuesta a esta última pregunta sea negativa habría que revisar el valor de la educación en estos tiempos. Hace veinte años las instituciones educativas tenían a su cargo, casi exclusivamente el conocimiento y el aprendizaje. Ahora le hemos encomendado la integración social y cultural, la resolución inicial de conflictos sociales, una buena parte de las políticas de igualdad, sin darle la importancia ni los medios para desarrollar todas estas labores. Los enseñantes no están, como se suele decir, “quemados” sino sobrepasados por la multitud de responsabilidades y por la falta de compromiso colectivo con su tarea.
Tampoco los jóvenes actuales se corresponden con la caricatura que se hace de ellos, ni los estudios son ese “coladero” del que hablan sin conocer la realidad (a los que así opinan, les invito a intentar aprobar, por ejemplo, los contenidos del bachiller). Una gran parte de los jóvenes se esfuerza, adquiere nuevos conocimientos, se prepara para un mundo altamente competitivo y los que fracasan, en su inmensa mayoría, han llegado a la escuela con problemas sociales desde la infancia.
No hay en la enseñanza –en términos generales- un paisaje desolador de conflictos, violencia o drogas. Hay, sin embargo un ángel exterminador que consiste en la falta de motivación, de abandono escolar y de desesperanza que se expresa en el descenso del interés -o en otros casos de posibilidades- de terminar los estudios medios y que contrasta con el número elevado de mayores de dieciocho años que quiere retomarlos.
Ante la falta de propuestas y de actuaciones, los sectores más conservadores celebran o exageran cada problema educativo como la confirmación de unas tesis que tienen la ley y el orden como bandera, pero que guardan, en la trastienda, la vuelta a la segregación social y educativa de la mitad de la población. No nos encojamos de hombros, porque en la enseñanza nos jugamos el modelo social.
PD.- El lienzo es obra de Marina Caballero.
Compártelo
martes, 16 de junio de 2009
Rafael de Cózar: Piel iluminada

Compártelo
viernes, 12 de junio de 2009
Un ciego con una pistola
Dicen que a veces la vida imita al arte. Cuando esto ocurre es difícil relatarlo con las palabras precisas, el tono exacto.. No vale el relato ternurista de Dickens, ni la descripción pormenorizada de los naturalistas franceses. Es un horror que camina a nuestro lado, envuelto en la normalidad aparente de la vida cotidiana.
Compras el pan todos los días, pero no puedes sospechar que en la trastienda de esas instalaciones, donde te recibe un vendedor amable y sonriente, hay varias personas trabajando de sol a sol, pero en la sombra. Nadie te advierte que hace algunas horas esa máquina reluciente que mezcla la dosis precisa de harina, de sal, de levadura, se convirtió en una guillotina afilada. Has recorrido la calle sin sospechar que en el contenedor verde de basura, y envuelto en plástico negro, está el miembro amputado de la persona que fabricaba el pan todos los días.
Nadie te advierte que el vecino que te ha saludado en la puerta, acaba de avisar al inmigrante mutilado que, por su bien, no diga nada, que ya se encargará él de solucionarlo. No te has enterado de la historia hasta que has llegado a tu casa y has visto en el informativo la cara de luna, desorientada, de un inmigrante boliviano que no ha decidido todavía cuales son sus sentimientos y que mira a la cámara con franqueza, mostrando su brazo amputado.
Dicen que ganaba 23 euros al día, unos dos euros por hora trabajada. Pero como la vida imita al arte, sin apenas transición, el mismo informativo dedica los titulares a la gran noticia del día: el traspaso de Cristiano Ronaldo. Más de noventa millones de euros y algo más de una decena de millones anuales. Lo celebró con unos amigos, gastando más de cuarenta mil euros en unas cuantas bebidas en un club de moda.
No. No vale Dickens. No vale el tono ternurista, la comparación de dos vidas que deberían tener el mismo valor. Quizá Vázquez Montalbán hubiera dado con el tono preciso de esta narración. Solo la novela negra encontraría la forma de relatar un crimen y colocarlo en la sociedad que lo produce. Solo este género podría conectar los misteriosos circuitos que unen los salarios de 23 euros con el depilfarro enloquecido. Chester Himes hubiera podido relatar el nuevo horror de los marginados: contenedores con miembros amputados, trastiendas oscuras de negocios respetables, desesperanza de raza, de clase. Podría haber escrito una versión de “Empieza el calor” en los nuevos barrios residenciales en vez de Harlem, con la tristeza como telón de fondo y música latina en lugar de jazz. A fin de cuentas, la explotación extrema es “Un ciego con una pistola” que algún día nos estallará en la cara.
En voz baja

Hoy publico este artículo en El Correo de Andalucía:
No me ha gustado en absoluto el resultado de las elecciones europeas, ni en la Unión ni a escala estatal. Hago esta afirmación para sacudirme cualquier apariencia de imparcialidad desde el que se suelen escribir los artículos de opinión, no en balde se les llama tribunas y columnas, como si el que lo escribe estuviera situado en una privilegiada atalaya. No me gusta que el público –y lo digo con toda intención puesto que se ha pasado del concepto de pueblo soberano al de espectadores de una lamentable representación teatral- haya optado por acrecentar la representación de una derecha cada vez más histriónica y que tienen como santo y seña de la salida a la crisis la reducción de las rentas del trabajo, la criminalización de la inmigración o el recorte del espacio público.
No me esperaba esta caída al vacío de la socialdemocracia europea. Aunque no voy a derramar ninguna lágrima por los herederos de Tony Blair, los que destrozaron con sus ideas de la tercera vía cualquier intento de cambio de modelo económico europeo o se sentaron con Bush a fumarse el puro de la guerra de Irak rememorando los viejos sueños imperiales. También -siempre a posteriori- era previsible el decaimiento, ante los problemas acuciantes del pueblo, de esa izquierda pija, ajena a los problemas sociales, que se desentiende de los conflictos económicos, que es tibia a la hora de enunciar y defender sus valores y que ha renunciado a tener un discurso sobre el modelo de desarrollo porque lo suyo es, exclusivamente, distribuir una pequeña parte de los beneficios en épocas de bonanza económica.. Me parece, sin embargo, un ejercicio de tontura política protestar contra la falta de autenticidad de estos cachalotes inofensivos, alimentando a los tiburones de la derecha más reaccionaria.
He comprobado la falta de conexión social de un discurso postcomunista, re-comunista o pre-comunista, incapaz de analizar la complejidad de la explotación que se produce en la actualidad y de renovar su práctica política con nuevas ideas procedentes de los foros sociales, el ecologismo político o el feminismo comprometido, anclados todavía en el viejo símbolo del obrero, masculino e industrial, de los años veinte del siglo pasado y que tampoco acaba de entender el valor central, primordial, de la libertad y de la profundización democrática.
He sentido una única punzada de esperanza con la extensión del voto verde, con todas sus contradicciones, porque al menos unos cuantos millones de europeos han decidido, en medio de la peor crisis económica, que la salida no es reducir los costes laborales o aumentar el consumo sino cambiar el modelo de desarrollo desde las iniciales fases de la producción, apostar por otro modelo energético y otras formas de vida.
Los resultados electorales suponen una enorme interrogación sobre el futuro de ese espacio político y social que tradicionalmente se ha llamado izquierda: su utilidad, sus valores, su proyecto y su autenticidad están hoy en una crisis tan profunda como la del propio capitalismo al que quieren dar respuesta. Nadie lo reconoce. Hasta el momento los análisis electorales sustituyen a los análisis políticos, el electoralismo a la creación de ideas y de respuestas. Pero solo una revisión teórica profunda y una práctica social cercana a los ciudadanos podrá empezar a dar sus frutos. Mientras tanto la derecha anima a sus grupos think tank a tomar la iniciativa, con la inconmensurable ayuda de aquellos que hace mucho tiempo renunciaron a la idea de cambiar la injusticia en el mundo.
Compártelo
viernes, 5 de junio de 2009
Días contados

Compártelo
El cuento de la buena pipa: debut casi cinematográfico
Compártelo
lunes, 1 de junio de 2009
Un premio para Marcos Ana

Compártelo
martes, 26 de mayo de 2009
Intervención de Isabel Pedrote: mi ciudad

Compártelo
viernes, 22 de mayo de 2009
Muchas gracias y lleno total

Muchos tuvieron que tomar un día de permiso, otros se desplazaron desde puntos muy lejanos...todas y todos hicieron un esfuerzo por estar allí, como si la presencia hablara más que las palabras. Muchos estaban sorprendidos de que el auditorio fuera tan diverso y variopinto, social y culturalmente, pero en cada uno de los asistentes había un pedazo de mi vida y de mis esperanzas.
No había solo palabras en este acto. Había sentimientos comunes, la emoción compartida de estar juntos. Una apasionada Rosario Valpuesta, maestra de la vida y de las esperanzas de las mujeres y los desfavorecidos e Isabel Pedrote, una maestra del arte de la palabra, y de la bondad, les pusieron la letra. Próximamente colgaré sus intervenciones, así como un decálogo sobre el Sur, que muchos me habéis pedido.
Muchas veces me han preguntado en este duro año de transición cómo era posible que pareciera feliz y que apenas asomara dolor alguno. El acto de ayer es la verdadera explicación. No ha habido un solo día de soledad. No es verdad que el teléfono deje de sonar cuando abandonas el cargo público...solo que suena más sincero, más próximo. A todos y a todas los que me habéis dado aliento y esperanza: mil gracias.
Compártelo
jueves, 21 de mayo de 2009
Sevilla, fiesta y mito

La autora analiza en su primer libro, 'Sevilla, Ciudad de las Palabras' (RD Editores), con prólogo de Luis García Montero, la imagen de esta capital proyectada a lo largo de los siglos por la literatura universal
Diputada durante 14 años del Parlamento andaluz, Caballero se considera una apartada involuntaria de la política, aunque ha rechazado tentadoras ofertas para mantenerse en ella. Profesora de literatura en un instituto del Aljarafe, ha escrito un libro sobre libros, de los muchos que han penetrado en las entrañas de Sevilla para descubrirla y presentarla al mundo. Prologada por Luis García Montero, es una obra literaria que podría servir casi como libro de texto. Sevilla, una urbe convertida en metáfora de sí misma.
Paseo sevillano a través del tiempo y la literatura

Alejandro Luque
Concha Caballero cambia la política por los libros en una nueva etapa de su vida / J.M.Cabello
Sevilla, Ciudad de las Palabras (Rd Editores) es el título del debut literario de la profesora y ex portavoz parlamentaria de Izquierda Unida, Concha Caballero, una invitación irresistible a pasear por Sevilla a través del tiempo y de la literatura.La fama literaria de la capital hispalense es conocida desde antiguo, pero pocas veces ha sido contada de una forma tan minuciosa. Caballero, profesora de Lengua y Literatura, se propuso “recoger en un libro buena parte de la literatura que se había ocupado de la ciudad, pero tratando de que no fuera un manual, ni algo aburrido. Después de tres meses de trabajo ya tenía más de 250 archivos seleccionados. es la ciudad más literaria de España, y de las más literarias del mundo”. Juan Ramón Jiménez y Luis Cernuda, el Cancionero y la Ilustración, el Don Juan y la Carmen, el libro –que cuenta con un generoso prólogo de Luis García Montero– reproduce y comenta textos de los principales autores de nuestro idioma, pero su autora quiso ir un paso más allá y presentar “una mirada de los extranjeros, como sucedió con los románticos, con mucha profundidad y libre de tópicos”, explica Caballero. Empezando por Julio César y llegando hasta Dostoievski, Gautier, Stendhal, Pushkin o Lord Byron, la autora pone sobre el papel algunos hallazgos inesperados, pero señala que hay mucho más. “El libro concluye en el 27, pero Sevilla no ha perdido esa fuerza literaria que siempre la ha caracterizado. La historia continúa”.metáfora completa. No se trata, sin embargo, de una guía al uso, de las que obligan a los turistas detenerse en una esquina buscando la casa natal de alguna celebridad o el parque que inspiró tal o cual poema. “Más que un paisaje físico, lo que este libro muestra es un mapa sensorial y sentimental de la ciudad. Sevilla es también la luz, la infancia, la madre, es un concepto del tiempo, tanto para los escritores propios como para los forasteros”, comenta Concha Caballero. “No sorprenden tanto los monumentos como esas cosas, el tiempo, las relaciones humanas. Aunque es magnífico que exista la Giralda y el Casco Histórico, esa forma especial de vivir es la metáfora completa del Sur”, agrega la autora. Cuando se le pregunta si los escritores han hecho más por Sevilla que los políticos, o viceversa, Caballero afirma que “depende de qué políticos y de qué escritores. Lo que está claro es que la construcción simbólica, lo inmaterial que dicen los cursis, es una riqueza de la que apenas se habla. Esta ciudad tiene que descubrir ese valor y disfrutar de él”, apostilla.
sábado, 16 de mayo de 2009
Sevilla, ciudad de las palabras

RDeditores TIENE EL PLACER DE INVITARLE
A LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO
Día 21 DE MAYO, JUEVES, A LAS OCHO DE LA TARDE
CARPA PRINCIPAL FERIA DEL LIBRO (PLAZA NUEVA)
El acto contará con la participación de
Isabel Pedrote
Rosario Valpuesta y
Rogelio Delgado.
FIRMA DE LIBROS:
7 a 8 tarde del día 21
y también tras el acto de presentación
También supone una meditación sobre la metáfora del sur que se atreve a romper los extremos y que defiende la ilusión de una rebeldía sensual, callejera, descarada y bulliciosa, junto a la intimidad del tiempo que se necesita para atender a la belleza.
Hablar sobre los escritores de Sevilla es hablar sobre la ciudad, indagar la elaboración de su sentido cultural, ese patrimonio de recuerdos que nos acompañan cuando caminamos por las calles.(…) Te aconsejo, curioso lector, que disfrutes del libro de Concha Caballero. Su inventario sevillano sirve para conocer la historia de la ciudad, para ponernos frente a sus metáforas y para responsabilizarnos de ellas sin dogmatismos, supersticiones o falsas promesas de pintoresquismo aguado. Es la responsabilidad de los buenos lectores”. (Extraído del Prólogo de Luis García Montero)
Compártelo
Pequeña disculpa
En estos próximos días me pondré al corriente. Ahora, casi todo mi tiempo libre -que es bastante escaso- lo dedico a preparar la presentación del libro.
"Como Umbral -les digo en broma a mis amigos- he venido aquí para hablar de mi libro".Y todo se me va en revisar listas de invitaciones, recuperar correos electrónicos, hacer llamadas a los amigos más lejanos...En fin, que estoy cada vez más convencida que lo más parecido a la presentación de un libro es una boda, pero sin vestido blanco y sin viaje de novios...He puesto en Facebook que "Dios me ha castigado con esto por no creer en las liturgias" y me han salido una panda de chistosos ofreciéndose a ser padrinos (a ver, amigos, más contención, que esto es un acto serio...y además de ser mucho más breve, tiene un final más feliz que la mayoría de las bodas). Mientras tanto llueven felicitaciones, disculpas, asistencias y muestras de cariño. Si, tal como dicen, "quien tiene un amigo, tiene un tesoro", soy una afortunada multimillonaria.
Tras el debate de la publicidad
No es un tema de segundo orden la existencia o no de una televisión pública. No se puede despachar con dos frases manidas la conveniencia o no de disponer de un servicio público de esta naturaleza, ni se pueden producir cambios drásticos en su modelo sin haber diseñado antes qué objetivos y hacia qué camino se orientan.El gobierno central ha decidido, de forma brusca e inesperada, poner fin a la publicidad en la radio y televisión pública estatal, sin aclarar de forma convincente de dónde saldrán los 500 millones de euros que dependen de esta fuente de financiación y sin los cuales la cadena estatal tendría que reducir prácticamente a la mitad su producción y su influencia. En Andalucía también se ha abierto el debate sobre la financiación de la televisión pública RTVA.
Es lógico que las cadenas competidoras hayan celebrado con alborozo esta medida de la que salen ganando doblemente: por un lado, se repartirán la tarta publicitaria actual y, por otro, son conscientes de que su principal cadena competidora deberá recortar drásticamente gastos y audiencia. Sin embargo, ¿es eso lo que nos interesa a los ciudadanos? ¿Es algo bueno para el desarrollo democrático, para la pluralidad de opiniones, para la diversidad cultural, para el propio sector audiovisual e incluso para el cine, el entregar el último reducto público al más puro mercado?
Alguien puede decir –y no sin razón- que gran parte de las cadenas públicas de televisión habían perdido su sentido y sus objetivos, que no hay forma de distinguir a vuelo de zapping el carácter público o privado de una cadena ya que todas ellas se entregan por igual al más zafio entretenimiento, a la superficialidad de las informaciones, a los productos de bajo nivel crítico y cultural. A estos solo puedo decirles que sin televisiones públicas, o con una disminución sustancial de estas, el panorama se volverá todavía más desolador, más carnívoro, soez y comercial. No hay más que divisar los paisajes televisivos de EEUU e incluso la propia Italia para saber hasta qué punto puede llegar la codicia televisiva y cómo han conseguido que la única forma de ver programas de una mínima calidad sea pagando una cadena de televisión por cable, con lo cual se ha alcanzado una privatización cultural y simbólica extraordinaria.
Otra cosa muy distinta es que las televisiones públicas deben cambiar de modelo, abandonar sus veleidades con los culebrones, las imitaciones descaradas de formatos sin asomo de servicio público, las tentaciones de disponer de los informativos como una maquinaria electoral al servicio del poder.
En cuanto a la publicidad, sin suprimir esta forma de financiación, las cadenas públicas deberían enarbolar su independencia y sus criterios de calidad y de servicio público. Deberían dar ejemplo no interrumpiendo con cortes publicitarios la emisión de películas, reduciendo las pausas publicitarias en el resto de la programación de forma que no tengamos la penosa sensación de ser rehenes de los anunciantes. Tendrían que haber rechazado, hace tiempo, el patrocinio comercial de programas, los abusos de las teletiendas, las llamadas a teléfonos comerciales, cualquier publicidad sexista y, sin duda, una buena parte de la publicidad dirigida a menores y adolescentes que son,hoy por hoy, el cliente favorito de los anuncios.
El gobierno parece, con esta medida, querer contentar a los grandes medios audiovisuales en vísperas electorales, antes que determinarse a emprender la gran renovación que las cadenas públicas de televisión necesitan para garantizar su futuro.
Compártelo
viernes, 8 de mayo de 2009
Homosexuales o el arte del olvido
Hoy publico este artículo en el Correo de Andalucía :Un ciudadano valenciano llamado Antoni Ruiz ha sido la primera persona que ha recibido una indemnización del Estado por haber sido encarcelado durante la dictadura por su condición de homosexual. La parca indemnización de cuatro mil euros no le hará olvidar la tremenda pesadilla que supuso su paso por la prisión ni los abusos a los que fue sometido. Según sus propias declaraciones, una vez en presidio, los guardianes animaron al resto de los presos comunes a que lo violaran y vejaran. “Es un maricón –dijeron- así que ya sabéis lo que tenéis que hacer con él”.
La noticia ha sido presentada como un éxito por la Asociación de Ex presos Sociales que ve así reconocidos, por primera vez, unos derechos por los que he reclamado durante décadas. Sin embargo, el hecho de que hayan transcurrido treinta años entre la despenalización de la homosexualidad y la concesión de esta indemnización, me llena de vergüenza y me hace preguntarme por los flecos, poco ejemplares, de nuestra transición democrática.
Cada historia tiene sus olvidados. Así, el relato construido sobre el nazismo y su abominable exterminio de los judíos, ha hecho olvidar que también fueron víctimas de sus terribles cámaras de gas y campos de exterminio, los comunistas, los gitanos, los homosexuales y otras minorías que el régimen nazi señaló con la cruz gamada del horror. De igual modo, en nuestro país se han silenciado las persecuciones religiosas, sexuales o sociales del régimen anterior, y con ello, se ha dibujado un retrato incompleto de lo que supuso realmente la dictadura.
El caso de los homosexuales y su vida durante el franquismo es, si cabe, aún peor que la de aquellos que sufrieron persecución política. Mientras que los comunistas, socialistas y anarquistas encarcelados podían contar con algún consuelo social, alguna solidaridad externa, un aliento a sus sueños de libertad, los homosexuales se encontraron con el rechazo y la persecución enconada de la sociedad. La dictadura construyó, en torno a la homosexualidad, toda una serie de sombras chinescas en las que mezclaban pesadillas sexuales, temores, rencores y sucias leyendas que convertían la vida de estas personas en una eterna culpa y disimulo.
Una tarde de primavera, mi madre llegó a la casa muy alterada. Había ido a colocar unas flores en el cementerio y allí, al pie de la tumba había un niño amigo de nuestra familia que sollozaba frente a la tumba de su padre, rogándole que se lo llevara con él. Según contó mi madre, una pandilla de jóvenes le había propinado una terrible paliza para que escarmentara de “la pluma” y de sus gestos amanerados. Años más tarde él mismo nos relataría que durante toda su juventud sufrió periódicamente palizas de chicos que afirmaban su virilidad con el maltrato a los homosexuales.
La pesadilla de los perseguidos políticos era la cárcel, las torturas, la privación de libertad. Pero en el caso de la personas homosexuales, a todo esto se sumaba el miedo –cuando no la certeza-, de que en cualquier momento podían ser objeto de burla, de maltrato o de vejaciones por cualquier vecino cuya única superioridad consistía en no ser homosexual, o más bien en el tremendo miedo a serlo.
Y es que se nos olvida el enorme poder corruptor de la dictadura, que no fue solo la ausencia de libertad política, sino toda una cultura represiva que se practicaba en la calle y en muchos hogares. Por eso al hablar de la dictadura, no solo habría que referirse a la falta de libertades políticas, sino también a una sociedad malvada, que apartaba a todos aquellos que no se adaptaban a sus normas, marcándoles incluso desde la infancia.. Al igual que la sociedad alemana que presenció inmutable los crímenes de Hitler, aquí nadie sabe nada y todos niegan haber participado en esa represión. El tránsito ha sido milagroso, pero el camino ha sido muy duro para los miles de Antoni Ruiz de nuestro país.
Compártelo
lunes, 4 de mayo de 2009
"Sevilla, ciudad de las palabras" Por fin presento mi libro

Compártelo
viernes, 1 de mayo de 2009
Vive como quieras
Algunos sesudos comentaristas han señalado la contradicción entre la crisis económica y el éxito de las fiestas populares. Hay algunos que, incluso, llegan a dudar de la profundidad de la crisis a la vista de las aglomeraciones de la Feria de Abril, de ese metro convertido en el primer cacharrito de feria antes de llegar al ferial, de la alegría desbordante que se vive en la ciudad efímera de color y ruido.Pero las crisis no solo no acaban con las ganas de diversión del personal sino que son un acicate, una oportunidad para sacudirse las diarias preocupaciones y sumergirse en un océano de color y de fraternidad. Para los más críticos solo será una válvula de escape, una ficticia salida ante los horizontes sombríos del presente; para los que lo viven, un modo de sentirse vivos y de sacudirse, aunque sea en ese breve espacio, la penosa sensación de fatalidad con la que se escriben estos tiempos.
La crisis más rotunda que conoció el mundo, el famoso crack de 1929, disparó hasta límites insospechados todos los espectáculos populares, comenzando por el cine, a cuyas salas acudían las familias completas casi a diario, regateando a veces el pan para pagar el pequeño precio de la entrada. En los años más duros de la crisis, los cines y los teatros colgaban los carteles de no hay entradas porque respondían a la necesidad de evasión, de cercanía, de risa y de llanto que tenía la población.
Triunfaron las comedias ligeras, los lujosos escenarios por donde se deslizaban los danzarines en traje de noche pero, sobre todo, las comedias románticas repletas de ternurismo, en las que los pobres eran buenos y felices y los ricos avaros y desgraciados. Siguieron las aventuras de los gánsters surgidos de los barrios en los que el público habitaba y se compadecían de su terrible final. Inventaron una nueva hornada de malos, en particular viejos avaros que se oponían al amor de los pobres amantes. Finalmente, crearon una nueva serie de monstruos de leyenda que representaban, realmente, la sublimación de todas las amenazas reales y de los miedos inconscientes, pero que eran derrotados en la gran pantalla con el aplauso enfervorecido del público.
En Sevilla, la feria ha vencido al monstruo de la crisis por unos días. Ha habido una afluencia al ferial parecida a la de otros años. Se han consumido cantidades similares de fino, manzanilla y jamón de jabugo que en épocas de bonanza económica. Pero, lo sustancial de la feria no es comer, sino reunirse, relacionarse, espantar los malos augurios y las penas. ¿Es acaso, malo, plantar cara al infortunio? Cuanto más cerca se está del abismo más fácil parece vaciar los bolsillos y desprenderse de las escasas monedas que casi para nada servirán en el futuro.
No parece ser, como dicen los sociólogos, un enfermizo afán de evadirse, sino la falta de certezas a las que agarrarse. Cuando los tiempos son malos, el presente toma una fuerza inusitada. Si lo que creíamos tan firme, tan macizo, se ha resquebrajado bajo nuestros pies como una delgada lámina de hielo, es casi necesario agarrarse al día hasta que aparezcan nuevos indicios de otro amanecer. No logro, sin embargo, desprenderme de una aguda sensación de que los tiempos presentes no son sino una espera adormecida, un paréntesis repleto de interrogaciones sobre los nuevos tiempos que nos aguardan.
Compártelo
viernes, 24 de abril de 2009
Rosa

La inclusión de Rosa Aguilar en el nuevo gobierno andaluz es una noticia de alcance estatal. No se trata solo de la inteligente captación de una persona con alta capacidad de gestión y experiencia de gobierno, también tiene, y no hay que engañarse al respecto, unas repercusiones políticas de calado. En un momento de crisis económica, con una incipiente debilidad electoral del PSOE, la inclusión de Rosa Aguilar viene a ampliar el espacio de esta formación política y, consecuentemente, debilita aún más la situación de precariedad de Izquierda Unida.
Con Rosa se va la referencia de esta formación política más conocida, más escuchada, mejor valorada por los electores y que, en el ámbito institucional gobernaba el “buque insignia” de IU en el conjunto del Estado.
La dirección de IU se ha precipitado al acusar a la ex-alcaldesa de deslealtad y de traición a su formación política y al denunciar las maniobras del PSOE para hacerse con el capital político de IU. Me gustaría analizar, con tranquilidad, estas afirmaciones que pretenden provocar un cierre de filas y un espíritu de cuerpo en el interno de la organización. En primer lugar, es lógico que los partidos pretendan ampliar sus límites, fundamentalmente de aquellas formaciones aledañas con las que compiten electoralmente. En segundo lugar, no hay sinceridad en las declaraciones de la dirección andaluza cuando lamenta lo que han provocado precisamente por su comportamiento cerrado y excluyente. Me consta que durante años Rosa Aguilar ha declinado ofrecimientos del PSOE para ocupar numerosos puestos institucionales, tanto en el gobierno central como en el autonómico y creo que si ahora lo ha aceptado, no es solo por la insistencia del PSOE, sino también por la perseverancia de su propia fuerza política en prácticas cerradas y en debates sin salida.
El capital político que representa Rosa Aguilar era continuamente soslayado en la vida interna de esta formación política. Cada vez que alguno osábamos proponer el nombre de la alcaldesa de Córdoba para encabezar los principales procesos políticos, era vetado sin argumentos políticos ni sociales. Cabría preguntarse quién hace daño a la organización, si Rosa Aguilar con su silenciosa marcha o aquellos que no consintieron que jugara papeles centrales en la política andaluza o estatal, aún sabiendo que su tirón electoral contribuiría a alejar a IU del precipicio en el que se encuentra. La decisión de Rosa es la consecuencia, pues, de un largo proceso político que no por soterrado deja de ser real.
“No nos quieren en esta organización”, es una frase que se repite con frecuencia en el interior de IU. Poco a poco, una gran parte de hombres y mujeres que han trabajado durante años por el desarrollo del proyecto de una izquierda alternativa, abierta y participativa, se ven apartados de cualquier decisión política cuando no abiertamente criticados. Se han formado, así, grupos monolíticos de dirección y representaciones institucionales pensadas en clave interna, sin siquiera tener en cuenta principios tan exigibles como la igualdad de género.
En la mayor parte de las manifestaciones a las que asisto, las pancartas de casi todas las organizaciones sociales -e incluso de algunas formaciones políticas-, aparecen pobladas de ex afiliados de IU separados, excluidos, silenciados o directamente expulsados. No hay reunión de algún órgano de dirección que no acuerde la expulsión o el apartamiento de alguna organización de IU en Andalucía, la última de ellas –especialmente dolorosa- la de la asamblea completa de Bollullos.
A pesar de eso, la mayoría de estas personas excluidas, silenciadas, olvidadas, no se han marchado al PSOE sino a su casa, a los movimientos sociales, a publicaciones, o a tareas en las que se valora el tiempo y el esfuerzo empleado en hacer un mundo mejor, en vez de consumirse en turbios debates internos de reparto de un minúsculo poder.
La marcha de Rosa Aguilar es una gran perdida para IU, pero también lo es que la dirección actual no esté dispuesta a introducir cambios que acaben con esta sangría política.
Si me preguntan qué siento ante lo que ocurre, les diría que una enorme tristeza .
Compártelo
miércoles, 22 de abril de 2009
CHANGES, CHANGES, CHANGES
No he querido contar, hasta que pasaran algunas semanas, que me he reincorporado a la enseñanza. La razón es que algunos amigos y amigas periodistas me amenazaban, -con la mejor intención-, con enviar cámaras para cubrir la información. No quería fotos en el instituto ni poses ante la pizarra de la clase, ni arriesgarme al alboroto que entre los chavales hubiera producido ese despliegue. Ellos no tienen ni idea de quién soy, ni a qué me he dedicado antes, lo que me ofrece una oportunidad extraordinaria de sentirme libre y reinventada.Llegué al instituto temerosa por lo que pudiera encontrar. Demasiados amigos me habían advertido del gran cambio que se había producido entre los chavales en estos últimos años, el bajo nivel académico y las dificultades incluso para mantener un mínimo orden en las clases. También me habían hablado de cómo el profesorado está cansado, quemado, con la sensación de que su labor no es reconocida ni apreciada. Y todo esto es cierto pero, aún así, no es toda la verdad.
Incluso el profesor más quemado y más harto se esfuerza en encontrar materiales, motivación y sentido a su trabajo. Veo, en general, una gran preocupación social por el alumnado y por su formación; escucho cómo se celebran los avances y cómo se lamentan los fracasos de cada día.
En cuanto a los chavales y chavalas, veo que es relativamente fácil encender una chispa de interés, aunque dure poco; que no hay en su comportamiento revoltoso y descarado maldad alguna, sino la inconsciencia de no saber lo dura que es la vida ahí fuera, tras las vallas del centro de enseñanza. Será que soy una recién llegada, que todavía no me he curtido en este oficio reencontrado después de tantos años, pero no creo que los centros educativos hayan cambiado más de lo que lo ha hecho el conjunto de la sociedad, más cerrada, más consumista, más egoísta.
Imparto clases precisamente a los que tienen mayores dificultades en lengua y en comprensión lectora. Intentan aprender y expresarse. Algunos han tirado la toalla y se consideran fracasados con tan solo catorce o quince años. Me produce una mezcla de tristeza y ternura lo asumida que tienen la derrota, casi niños todavía, sin saber que este recinto, en el que se aburren, es la mejor oportunidad de ser libres que tendrán en su vida.
Compártelo
Microcréditos, un futuro para todos

Compártelo
sábado, 18 de abril de 2009
EL CAPITALISMO Y LA SOLEDAD

Compártelo
viernes, 17 de abril de 2009
Ley de In-dependencia
Hoy publico este artículo en el Correo de Andalucía:martes, 14 de abril de 2009
Algunos artículos
La clave andaluza
Mujeres en la memoria
Contra la soledad
La fragilidad del parlamento
Deuda de la historia
Miedo
martes, 7 de abril de 2009
Casa deshabitada

Quería oficiar de hija buena, abrir la vieja puerta familiar y exclamar un imaginario “Ya estoy aquí”, sentarme en el viejo sofá verde, encender luces, hacer brotar sonidos en la casa silenciosa, -como si se tratara de un instrumento de música abandonado-, sacudirme el dolor que producen las casas cerradas, el polvo acumulado, los armarios repletos de prendas que ya nadie se pondrá…Quería adormilarme en el amplio sillón, romper la soledad de los objetos, acariciarlos con manos familiares, desterrar el olvido.
Quería dejar entreabierto el portal para que desde fuera se adivinase el color de las flores y de la vida, recibir a los amigos de la familia, hacer compañía a los recuerdos que se agazapan en los rincones, creer que hay un hilo conductor que une el pasado y el presente, conjurar la muerte con música, risas y encuentros. Quería hablar con los fantasmas sin palabras, limpiar uno a uno los objetos y disfrutar en un rincón del viejo salón de la fresca oscuridad de la estancia. Había arrastrado a mis hermanos a esta tarea porque quería llenar la casa de presencias, no volver al pasado sino sacudir la opaca pátina que el tiempo deposita.
Una crisis de mi traidora espalda me impide acudir a ese lugar deshabitado donde cada una de las habitaciones me espera. La casa tiene más de un siglo de vida, si es que pueden vivir los objetos. Conoció los alegres años veinte, los inventos, la vida despreocupada de aquel tiempo. Vivió los tristes avatares de la guerra civil, la especial crudeza con que se desarrolló en este lugar de Andalucía. El patio, que recuerdo tan alegre, vio salir a altas horas de la noche, a personas que nunca volvieron. Con los años, volvió a poblarse de risas, de juegos infantiles, de mañanas alegres bajo el toldo y, finalmente, de nuevas despedidas. No son los recuerdos tristes los que me apenan, sino no saber qué hacer con los recuerdos felices. Ahora –será el estúpido romanticismo mezclado con el dolor de la espalda- las paredes, los objetos, las macetas, me llaman para romper el silencio. Ya voy, ya voy, les digo. No hay nada tan triste como una casa deshabitada en la que fuiste feliz.
Compártelo
sábado, 4 de abril de 2009
Semana de infancia
En mi pueblo hay vírgenes y cristos crucificados pero el protagonismo no es el de la imaginería sino de los miles de tambores que se pueden escuchar a varios kilómetros de distancia. Sin embargo las sensaciones, los recuerdos, las estampas son muy parecidas a los que se viven en el resto de Andalucía. Durante algunos días vuelven los baenenses de todo el mundo a ocupar las calles, enfundarse la vestimenta de coliblanco o colinegro y tocar el tambor por las calles de la ciudad. Se frustran los mayores si no logran transmitir a sus nietos no una religión, sino unas costumbres, unas vivencias de olor, de luna, de calle o se enorgullecen si consiguen hacer brillar la ilusión en los pequeños corazones. Es un rito de iniciación, de transmisión, de pertenencia que, curiosamente, sienten con más intensidad los que se han ido más lejos de su tierra.
Cuando era pequeña sabía cuando se acercaba la Semana Santa porque empezaban a encalarse las casas de los pobres y de los ricos. Se llenaban las alacenas y los aparadores de pestiños, de flores de miel, de magdalenas caseras…Todas las casas transpiraban un olor a azúcar quemado, a ajonjolí, a especias y los niños nos transmitíamos las pillerías de cómo saquear el botín cerrado bajo llave por el simple procedimiento de sacar el cajón superior y alargar la mano.
Los preparativos formaban parte de la fiesta: organizar los vestidos (¡ay de quien no estrena el Domingo de Ramos!), encontrar las palmas para enlazarlas a los balcones, llenar el frigorífico de comida para tomar a cualquier hora, cuidar el patio, la disposición de las flores y borrar todo rastro de invierno. Pasábamos frío en Semana Santa porque las madres nos obligaban a llevar vestidos ligeros y unos zapatos de estreno que producían dolorosas rozaduras. Pero lo importante era salir a la calle, formar parte de la bulla, adueñarse de la noche, admirar los redobles de tambores y, de pronto, el silencio en luna llena…Esa maravillosa sensación de pertenecer a un lugar único que no logra desdibujar, cuando ya eres mayor, la certeza de que esas sensaciones son idénticas en el pueblo, en el barrio, en la ciudad de al lado con la sola variación de imágenes, de invocaciones, de figuras. Unas fiestas que son ya la añoranza de la infancia, de los padres desaparecidos, del sabor a libertad de tu primera madrugá…¿Quién dice que lo sustancial de estas fiestas es la religión y no los colores, el olor, el estallido de la primavera y el bullicio? Te descubres escudriñando en los ojos de tus sobrinos un atisbo de entusiasmo por los tambores…”Esto es único, ¿sabes?”-le dices. Y conoces que repiten esta frase en Sevilla, en Málaga, en Granada, en Jaén con las vírgenes, el Cautivo, el Cristo de los Gitanos o el Abuelo…pero lo de Baena es, créeme, absolutamente único, ¿sabes?
Compártelo
jueves, 2 de abril de 2009
Historias del sur

No son, exactamente historias de mi pueblo sino de una clase ociosa, extinta, que nunca encontró su sitio en el productivismo al que se encaminaba el capitalismo pero que, lejos de combatirlo, crearon un mundo aparte sin muchas necesidades pero con apariencias de señorío. Son, en realidad, historias de Andalucía, de gente inadaptada a los cambios sociales. Restos de viejas aristocracias rurales que, a fuerza de dividir sus propiedades y de rendir culto al viejo principio de no trabajar, acabaron encerradas en sus sueños y ajenas al mundo exterior.
El último que me amenaza con publicar este rosario de anécdotas es el historiador Juan Ortiz Villalba con el que pude compartir ayer algunos momentos y lo encontré lleno de vitalidad, de afán de futuro, con un libro en sus manos que relata cómo la represión franquista contra las mujeres no solo tenía por objeto castigar sus ideas sino también hacerlas volver al redil del trabajo doméstico y del silencio. “Curiosamente, a las mujeres se les castigaba más por lo que decían que por lo que hacían. No toleraban que las mujeres pudieran tener voz”- me dijo.
A Juan Ortiz le fascinaron algunas historias de esas clases ociosas andaluzas. “Son restos de la hidalguía”y me amenazó con que si no las relataba, él las publicaría. Acababa de contarle que en mi pueblo los ricos advenedizos que habían hecho inmensas fortunas, invitaban un día de la feria a su caseta a toda la tribu de viejas glorias arruinadas de mi pueblo. La caseta de los ricos no era ni más lujosa, ni muy diferente a la de “los cristales” en la que pasábamos el tiempo los invitados, solo que era exclusiva y familiar. Recuerdo que un día, antes de la visita, mi padre nos advirtió: “Y recordad que en la caseta de los ricos, el jamón no está bueno”. No se refería, claro está, a la calidad del jamón, sino a que no debíamos impresionarnos, ni alabar, ni dejarnos seducir por lo que se nos ofreciera. Y entrábamos allí, sin ninguna disposición a dejarnos impresionar y sin permitirnos sentir ninguna envidia. He llevado siempre a gala ese sentimiento de no rendir pleitesía a los poderosos. Sin embargo Juan Ortiz tiene otra interpretación de la anécdota: “Viejos hidalgos -dice Juan- que no solo quieren demostrar su hidalguía, sino también señalar la ilegitimidad de los nuevos ricos”. ¡Ay, la historia…Cómo desacraliza la literatura!
No estarás sola
Para ir haciendo boca pongo aquí la canción "No estarás sola"
Y este poema de Rodolfo Serrano
Hasta aquí, tu frontera.
Tus amigos. Mis bares.
Antes de que se ponga
el sol
dejarás este el pueblo.
Tengo el arma cargada.
Dispararé a matar
cuando te encuentre.
La ciudad es ahora
territorio enemigo.
Llenaré las farolas,
cada árbol del parque
con carteles de búsqueda.
Recompensa: mil días
por tu cuerpo.
Desnudo, a ser posible.
Compártelo