sábado, 26 de noviembre de 2011

Las ilusiones perdidas: respuestas

Desde hace tres días mi artículo Las ilusiones perdidas se ha situado en el número 1 de los informaciones más vistas de la edición estatal de El País. Aunque el contador de visitas y de votos está parado, ha tenido 110 mil recomendaciones en facebook y miles de tweeds. No sé por qué se ha producido esto, pero todos los días recibo cartas de jóvenes y no tan jóvenes que me hablan de su experiencia en otros países. He creído que podía ser interesante que escuchéis directamente sus voces, ya que no suelen tener cabida en los medios de comunicación.
He transcrito algunas de estas cartas. No las he modificado. Solo he suprimido el nombre para preservar su intimidad. No sé qué os parecerán, a mi me han conmovido...y tengo muchas más


DESDE ISRAEL ¿PODREMOS VOLVER?

Muy buenas tardes Concha,

Te escribo porque hoy he tenido la gran suerte de descubrir tu artículo como el más leído de El País. Ha sido una maravilla y a la vez una pena. Soy estudiante de 5º de periodismo y ahora mismo me encuentro en Israel. Todos mis amigos han escogido el camino de irse de España. En Los Angeles, Australia, Londres, Berlin, Paris, finlandia, Corea y en mi caso Israel. Todos nos hemos ido, nos ha costado pero ha sido una medida desesperada al ver que a pesar de tener inglés, francés, prácticas en medios de comunicación ( en mi caso El Mundo, Expansión y El confidencial) vemos que no tenemos futuro.

La frustración es tan grande que nos hemos lanzado al extranjero para tener la última medalla de nuestro curriculum. Y aún así sabemos que no servirá de nada y tendremos que pelearnos incluso por un puesto de becario en el que nos paguen 200 o 300 euros una vez ya licenciados.

No quiero molestarte más con mis lamentos y solamente quiero darte las gracias por reflejar de forma tan perfecta nuestro sentimiento al abandonar España y a nuestras familias. El artículo refleja lo que siento yo, mi madre, mi abuela, mis amigos. Todos. Es un espejo de nuestra situación.

Muchas gracias




PENSANDO EN COGER LAS MALETAS

Gracias Concha,

Desde que leí esta mañana tu artículo (es verdad, qué curioso, es del 2010 y yo pensaba que lo habías publicado recientemente...) no he parado de reflexionar sobre el tema.

Irme fuera de España es una puerta que cerré hace tiempo (ya pasé un año en Irlanda trabajando de camarera y otro en Francia de Erasmus) porque quería empezar a vivir una vida nueva en Madrid, cerca de mis amigos y familia.

Pero desde que acabé mi segunda carrera hace un año no he conseguido trabajo de absolutamente nada y la desesperación es tal que leer Las ilusiones perdidas ha vuelto a enfocar esa posibilidad de salir de España de nuevo.

Sólo quería agradecerte que lo escribieras porque ayuda el saber que no estamos solos, que más gente piensa en nuestra situación y la denuncia en los medios.

Un saludo.

Devora todas las cosas:
Aves, bestias, plantas y  flores;
Roe el hierro, muerde el acero,
y pulveriza la peña compacta;
Mata reyes, arruina ciudades
y derriba las altas montañas.



MALETAS DE CARTÓN EN LONDRES

Hola…No sé si llegaras a leer esto o no,,,pero yo me doy por satisfecha!!

Le escribo para darte las gracias por su escrito en el pais,LAS ILUSIONES PERDIDAS....aparte de que me encanto lo bien escrito que está, me senti tan identificada que llegue a soltar algunas lagrimas!!
 Hace ya 1 año me vine a vivir a Londres, principalmente por temas de trabajo. Me despidieron y me derrumbé y decidí venirme aqui ya que una amiga me invitaba a hacerlo asegurandome encontrar trabajo pronto,(como en tu escrito)...y lo consegui en 3 dias,,como aupair!!!

En España tengo todo: mis recuerdos,mi casa,mi familia,y los mas importante,a mi novio, al que no me acostumbro a echar de menos...Cada día deseo mas poder volver; cada dia deseo mas vivir en mi país y que todo cambie para mejor.

Podria seguir escribiendo horas... Solo para darte las gracias!!
LAS ILUSIONES PERDIDAS....
Feliz de tenerlo imprimido en el cabezal de mi cama en Londres,,junto a mis maletas de cartón!!

GRACIAS
P.T.

DESDE PARÍS: ¿POR QUÉ ANDALUCÍA NO NOS NECESITA?

Estimada Sra Caballero,

Gracias por escribir este texto. Me he sentido muy reconocida. Nací en Sevilla, viví en Córdoba hasta los 18, tres años en una Granada universitaria a la que todos podríamos sacarle mucho más partido, y, gracias a los ánimos de mis profesores y de mi madre, marche con mi primera beca a Barcelona, de allí otra beca a París, con otra estuve en Eslovenia, volví a París de nuevo... espero que UK o Estocolmo sean las próximas paradas.

No escribiré que he sufrido porque he aprendido mucho, pero un rotundo sí a lo negativo que refleja su artículo. Como andaluza hija de madre soltera con un sueldo medio y una excelente disposición a "aguantarse" el echarme de menos animándome a crecer, leer, conocer y experimentar, hay días que todo está bien oscuro y que el volver a Andalucía se antoja algo difícil sino imposible.

Carrera, Master europeo, dos idiomas -el inglés y el francés con el esfuerzo de mi madre, no con los de la escuela pública andaluza de los 90 - a la que, por otro lado, agradezco muchas cosas-, acabando un doctorado... y no soy la única en esta situación, de hecho esta noche cenaré con una chica de Puente Genil, y dos cordobeses más en una ciudad bien lejos de casa ¿por qué Andalucía no nos necesita?

Gracias de nuevo por su artículo.

Reciba un cordial saludo

E.



DESDE HAMBURGO, UN ENFOQUE POSITIVO

Estimada Concha, 

Permíteme presentarme primero. Mi nombre es A.P, tengo 22 años y soy uno de esos que no llevan maletas de cartón pero sí sus tesoros tecnológicos más preciados cuando se marchan al extranjero. Actualmente disfruto (o padezco) una beca Erasmus en Hamburgo durante mi quinto año en la carrera de Arquitectura.

Leí recientemente tú artículo “Las ilusiones perdidas” en El País de Andalucía y no me resisto a compartir contigo algunas experiencias y algunas opiniones. 

En primer lugar, gracias, pero muchas gracias, por retratar algo tan verazmente, que además está ocurriendo y que nadie parece o quiere notar. En todo lo que dices me siento identificado, y como yo muchos otros porque tú artículo está volando por las redes sociales. Al minuto de colgarlo en mi muro de Facebook ya lo habían compartido tres personas más. Y así ad infinitum.

De regreso al artículo, entiendo que el tono dramático con el que lo escribes, tiene en parte la intención de llamar la atención y despertar a los que todavía no se han dado cuenta de esto. Sin embargo, creo que resulta muy triste para las personas que lo leen estando en la situación que describes. Te daré el ejemplo de que todos los Erasmus españoles que conozco aquí (y no son pocos) son en mayor o menor medida conscientes de nuestra situación. Pero nos es triste hablar de ello porque de alguna manera el retorno a España se nos plantea más largo que en un par de semestres. "Es por poco tiempo -se dicen-. Dominarán el idioma, conocerán mundo... Regresarán en pocos meses" y aquí nos surge la angustiosa pregunta: y a la vuelta, ¿qué?

Por todo esto, y evitando entrar en detalles personales y explicarte lo desagradable que es recibir horas y horas de clases universitarias en Alemán y no entender una palabra, quiero pedirte dos cosas.

La primera es que intentes que publiquen tu artículo en la tirada nacional. Desde que estoy aquí leo mucho la prensa española, cada día y no solo El País. Hasta ahora sólo he leído algunos artículos sobre quiénes se marchan a Alemania, principalmente Arquitectos e Ingenieros, pero no he leído a nadie que diga lo que tú. 

Y en segundo lugar (por pedir que no quede), me gustaría plantearte la posibilidad de escribir un segundo artículo con un enfoque mucho más positivo. Te doy un ejemplo muy personal que me anima mucho. En uno de esos momentos de despedida amarga, una tía mía me dijo con un tono algo cómico y afectuoso : “Tienes que irte a quitárselo todo. Tráete el idioma y tráete su organización y cómo trabajan. Llévate todo lo que puedas de allí (Alemania) porque es lo que te va a servir cuando vuelvas” Cuando vuelva; porque nada me llena tanto como el pensar en que hay una vuelta y que queda mucho por hacer en nuestro país.

Gracias una vez más, Concha, por tu artículo y por tu tiempo.

Un saludo muy cordial,

A.P.

VALIÓ LA PENA

Es una pena que no se valore la estupenda formación que tienen muchos jóvenes, pero también la experiencia profesional es importante para la empresa. Por eso hay que aprovechar cualquier oportunidad que se presente, antes que quedarse parado. Y desplazarse a Europa es una buena experiencia profesional y personal. Mi marido trabajó en Dublín 2 años y le ha servido para abrirse camino en España. ¡Valió la pena, ya lo creo! Paciencia. Sed positivos.

LAS CONSECUENCIAS DE PERDER A LOS JÓVENES
Hola Concha ,
Mi hijo, con 26 años y actualmente trabajando en Londres, me ha enviado hoy tu artículo muy emocionado por la descripción tan real y a la vez emotiva que muestra. Como muchos de los comentarios que he leido, este es su caso: Premio extraordinario en su carrera, trilingue, Erasmus en Paris y ahora trabajador en Londres. Y no es sólo él, sino que la mayor parte de sus compañeros se están traladando fuera, uno a uno, como "gotas". Como planteas en tu artículo ¿ alguien está empezando a evaluar las consecuencias que esto tendrá en nuestro futuro ? pero incluso añado, ¿ quién se está planteando, por qué, si la crisis actual afecta a todos los paises, los jóvenes de este perfil, encuentran sin embargo algo acorde con sus expectativas en el extranjero ? Nada mas. Simplemente gracias por el artículo

….

DE ESCRITORA A CAMARERA ¿OTRA GENERACIÓN DEL 98?

Hoy recibí un email de un amigo con un enlace a la edición digital de su artículo publicado este pasado octubre. De lo que ud habla resulta dolorosamente familiar y le agradezco que haya dado voz a una historia que se ignora desde todos los medios, porque no da tanto juego como otros ejemplos de gente joven más estereotípica, en los tiempos actuales.

Me presentaré: me llamo A.V, tengo 27 años. De oficio soy diseñadora gráfica Hice una diplomatura, antes de terminar mis estudios ya estaba trabajando, con veinte años me independicé, abandoné mi Zaragoza para irme a Madrid. A raíz de esas experiencias escribí mi primer libro : Mamá, ¿cómo se pone la olla exprés? Destinado a jóvenes que se quedan solos / independizan y no saben nada de las tareas de la casa. Este libro lo publiqué con 24 años. A día de hoy van vendidos 6000 ejemplares. Con 26 años publiqué mi primera novela. Pero ésta lamentablemente no funcionó tan bien.
Tengo en mi haber varios premios de cómic, entre ellos el I del Injuve de Aragón. 

Y pese a todo este currículum estoy trabajando de camarera en un restaurante de Edimburgo, Escocia. Cuando me quedé en paro de mi último trabajo tenía bien claro que si en 6 meses no salía nada intentaría salir de España. Así fue. Nueve meses después dejé todo atrás y me fui a una ciudad cuyo única cara conocida era un amigo que trabajaba aquí. Ha sido duro, aunque me cueste reconocerlo. De tener una casa, un novio, mascotas, amigos, hermanos, mis libros y cómics, he pasado a tener nada. He tenido que adaptarme a una cultura e idioma que pese a dominar, no eran los míos.

En resumidas cuentas y sin querer aburrirla con mi historia: todo cuesta. Todo es tremendamente duro. Yo no tengo padres a los que recurrir sin la aventura sale mal, por lo que el miedo que tengo ahora es grande. Pero al menos estoy aquí y tengo un trabajo que pese a ser de hostelería cumple los horarios a rajatabla (algo inaudito en España). Lo que cobro es mínimo, pero me da para vivir, comer e incluso llegar a ahorrar. He tenido más entrevistas para diseño gráfico que el tiempo que estuve en el paro en Madrid, aunque sin tener suerte de momento. De España no voy a echar de menos los sueldos submileuristas, que existen mucho más de lo que nos gusta pensar. Empresas que piden perfiles altísimos a sueldos risibles, en ciudades como Madrid, donde simplemente un alquiler no baja de 600-700 euros.

Me consuelo pensando que esta etapa de mi vida la invertiré en escribir y dibujar. Vivo en una ciudad realmente inspiradora, pese a la soledad.

No quiero volver a España. Yo ya ví venir la crisis haciendo caso a mi sentido común. Éste me sigue diciendo que entre cambios de gobierno y demás la cosa no va a solucionarse. Seguiremos con un SMI risible y en muchas cosas volveremos para atrás o continuaremos atrasados respecto a otros países europeos.
Últimamente digo mucho que nuestros políticos tienen que estar "orgullosos" de haberse cargado a una generación de jóvenes que nos hemos tenido que ir del país ante la situación tan deplorable en la que nos encontramos. Los que ud menciona, en la que me incluyo. Una generación perdida. Quizás siendo positivos esto dé lugar a una futura "Generación del 98", en la cual reflejemos a través de nuestros blogs, libros, cómics esta etapa tan negra de nuestro país. Quién sabe.


Me despido agradeciéndole nuevamente sus palabras.


Un saludo.

LAS CAUSAS

Siento decirle que no sabía de usted hasta hoy, pero casualmente me he encontrado un artículo suyo titulado "Las ilusiones perdidas". Exceptuando un artículo de Forges (sí, el viñetista) de hace ya bastante en el que hablaba de la hipoteca de su padre, es la primera vez que leo un artículo tan bien desmenuzado sobre la realidad española. Sobre el fondo, decirle que ha dado en el clavo porque va a ser así, aunque todavía no lo sepamos (¡que bien escribe!).

Una pena que no haya dedicado un poco más a los causantes generacionales de este tipo de problemas: los hijos de aquellos pobres ignorantes pero honestos que probablemente los dos hayamos conocido. Esa generación que pasó de la nada al todo y que ahora cree que la experiencia de los años, y sus canosas circunstancias, les da como para entender cómo funcionan las cosas actuales.

Esos son, en definitiva, los pobres desgraciados que ahora, cuando comiencen a quebrarse las patas de la poltrona, se levantarán exclamando: ¡Yo ya lo sabía porque tengo una edad! Nada nuevo bajo el sol en este país llamado Hespaña,  lleno de ignorantes que se ponen una corbata y creen ser sabios.

Saludos y enhorabuena por el artículo.


ESPAÑOLES POR EL MUNDO…COLOR ROSA

 Desespero cuando veo en TV los programas de Andaluces y Españoles por el Mundo donde se refleja un mundo idílico, donde todo el que se va triunfa y el que se queda es que es tonto. Aquí todo es cada vez más dificil para jóvenes como yo, pero mis amigos que se han marchado tambien dicen que allí no todo es color de rosa y que se indignan de la incompetencia de nuestros dirigentes que son incapaces de crear un mundo profesional digno en Andalucía.

DESDE MÉXICO, A REPENSAR EL MUNDO

Estimada Concha Caballero,

Le envío un cordial saludo esperando se encuentre muy bien.

No sé qué tan a menudo reciba e-mails de felicitación sobre su forma de escribir, y le adelanto que este es uno más.

Hace tiempo que sueño con ir a España. Soy de México y mis viajes internacionales se limitan a ciertas ciudades de Estados Unidos que he podido conocer por trabajo. Y mi camino vivencial me ha llevado a España a través de decenas de músicos que me inspiran, de imágenes que me llaman y conmueven más que las de mi propio país -en el caso de los músicos, me declaro sin remordimiento, en el caso de las imágenes, posiblemente peco de malinchista.

Y hace poco, como usted menciona, le he contado esto a una amiga que me ha dicho, en otras palabras, todo lo que usted menciona. Desde "yo te puedo ayudar a conseguir un trabajo y vemos cómo hacer para que te quedes aquí" hasta "claro, es lógico asumir que necesitas ser por lo menos 'mileurista' para sostenerte y que talvez a duras penas lo consigas'". 

Y le prometo que, como también tan acertada usted menciona, tengo estudios. Dos grados, uno en Leyes y uno en Psicología, soy una persona ávida de conocimiento, lectora consuetudinaria, curiosa, con experiencia gerencial durante los últimos tres años y veinticinco de edad -que, debo aclarar, a estas alturas ya no sé si son pocos o demasiados.

¿Por qué le cuento todo esto? Ni yo misma lo sé. Sé que he compartido su columna a las personas inteligentes que conozco incluyendo a mi familia y que a todos nos ha dejado un sabor de desolación tremendo. Entre mi hermana que se fue a las locas a Canadá y yo que estoy planeando todo para irme a Europa a finales de año, las lágrimas hicieron acto de presencia.

Y al final, al respecto de los tintes políticos y económicos de su escrito, tiene usted toda la razón. Y peor aún, mi país como muchos otros estoy segura, sufre de lo mismo. 

Ahora que me detengo y vuelvo a leer, por momentos esto se lee como un reclamo. No obstante, nada más lejano de la realidad. 

Lo que quiero decir es que si usted es como esas personas de las películas que creen que la trascendencia se gana "tocando" por lo menos a una persona a la vez, el día de hoy ha hecho usted su trabajo por cuatro. Mis hermanos, mi madre y yo.

Ahora, a re-pensar el mundo y los planes.
A.M.0

DESDE MÉXICO: REALIDADES MÁS DURAS

Estimada  Señora:  He  leído  esta  preciosa  nota  suya en el  diario   EL  PAÍS. Quiero hacerle  presente  que  esa  realidad en que  están  inmersos  todos esos  jóvenes  que  se  van  en  busca   de  nuevos  horizontes,  sucede  en  casi todos los  países.  Perdemos a  los  mejores. Los mas  capaces,  lúcidos, responsables, y  un  largo  etcétera. 
Vivo en  un  país  donde  las  crisis  han  sido  cíclicas.  Hemos  pasado  tantas  que  hemos  criado  una  especie de coraza  como la de  los  hipopótamos, para  resistir  sumergidos, con  apenas  los  orificios nasales  en la superficie. Cuando voy a  hacer  las  compras,  veo  a  ancianos  jubilados , revolviendo  el bote  donde  el  frutero arroja  lo que  no  se  puede vender  al  cliente, y estos ancianos   se  lo  llevan  para comer ! Esto sucede en el  país  donde se  puede dar  de  comer a  400  Millones  de  personas  !  

Nunca  imaginé  que  España  y el  resto  de  la  UE  iban a  ser  hundidos  por  el  default  originado  en  USA  en el  2008. Acaso  porque  en  este  país  donde  actualmente  resido, hemos sido  usados  de  conejillo  de  las  Indias  por  los  yankis y  los  conocemos  muy  bien.  En  los  tiempos del  nefasto  Henry  Kissinger  se  desató  una  "caza  de  brujas"  donde  cientos  de  miles  de  jóvenes  desaparecieron  de  los  países del  Cono Sur  de  América  por  la  voluntad  de  este "señor"  y  la  participación de  las  fuerzas  armadas  de  los  respectivos  países. 

Cada  uno de  los  gobiernos  que se suceden  legítimamente, se  esfuerzan  en  ser  peores que el  anterior. Acá  tenemos   miles  de  jóvenes  profesionales  que  se  dedican  a  conductores  de  remisses  y  taxis, porque  no  pueden  encauzar sus  profesiones.

Recuerde,  que,  siempre  hay  realidades  mucho  peores  que  las  que  ven  nuestros  ojos. 
Cordiales  saludos.

B.B


PRÉSTAMOS RENTA

Hola Concha.
Lei tu articulo acerca de la generación perdida y ese sigue siendo mi día a día.
No se si estaras al tanto o será volver a escribir sobre lo mismo, pero si pudieses denunciar el estado abusivo de los Prestamos Renta para estudiar un master. Este año han cambiado las condiciones y es increible como nos han dejado a merced de los bancos una vez mas.
Yo me voy de aqui también. Voy a solicitar un doctorado fuera de este país. Aqui se paga una media de 1100 euros para realizarlo, en cualquier pais de europa cerca de los 2000 y encima en proyectos de primer nivel.
Un saludo

PADRES CORDOBESES

Precisamente ésta noche, cuando ibamos de Castro para Córdoba, para dejar a dos de nuestras hijas (una de ellas aún estudiando y la otra recien licenciada), nos comunicaba que de no encontrar trabajo en un año (actualmente se prepara oposiciones), se marchará a Londres. La tercera de nuestras hijas, diplomada en turismo, trabaja desde hace dos años en Oxford, en una tienda de Zara. Al leer tu artículo nos hemos visto reflejados y nos hemos hecho la pregunta ¿cual será el futuro de nuestros/as hijos/as?. Ya conocemos la alegría de la llegada en los aeropuertos, pero también la tristeza de la ida.


SU MEJOR ESPERANZA…EN VIETNAM

No sin cierta desazón -sitiéndonos protagonistas- acabamos de leer en EL PAÍS tu magnífico artículo, con el que nos sentimos plenamente identificados, pues refleja de principio a fin, la trayectoria académica y profesional de nuestro hijo Alfonso.Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla, tras hacer prácticas en todos los diarios de Córdoba y prácticamente en todas las secciones, hizo un Máster de Edición de la Fundación Santillana en colaboración con la Universidad de Salamanca con prácticas en Revista de Libros y en la Editorial Siruela, sin que nada fructificara en un trabajo estable (ni temporal), a pesar de la honda huella afectiva, profesional y humana (aunque esté "feo" que lo diga su padre)que va dejando a su paso. Previamente curso estudios con beca Erasmus en Lyon, fue auxiliar de conversación en Sablé sur Sarte (Francia) y "disfrutó" de una beca Argos en Bruselas (¡450 euros mensuales!) en el periódico digital Aquí Europa, llegando a cubrir hasta cumbres de presidentes de la Unión Europea. De vuelta a casa unos meses aprovechó para hacer el CAP , porfiando contra la inquietud y el desasosiego de un futuro incierto. Trabajó después un año en trabajos de Documentación y apoyo técnico en el Ministerio de Asuntos Exteriores durante la Presidencia de España en la Unión Europea y actualmente trabaja en Vietnam , durante un año, con una beca de Extensión cultural. Cuando vuelva de Hanoi tendrá 28 años, con una sólida formación, plena de valiosísimas experiencias profesionales y un futuro tan incierto como el día que terminó su carrera.

Sólo nos queda agradecerte que te hayas acordado hoy de estos chicos y chicas luchadores y bien preparados y puesto voz a su triste situación y las de sus familias.
Un abrazo, Concha.

LEJOS DE LA FELICIDAD

El 2 de octubre, cuando lei su artículo, no pude evitar terminar llorando, como sé que harían mis padres con la versión impresa entre las manos en el rincón dónde nací.
Supongo que soy todo lo que describe: andaluza, me fui de Erasmus, fue auxiliar de conversación y ahora trabajo como lectora. Una no está mal aquí, por supuesto las condiciones laborales serían un sueño ahora en España.

Pero tengo que recordarme cada día cuáles eran mis sueños, para que no se me olviden, para poder seguir luchando (porque yo voy a seguir, no sé hacer otra cosa...) para ser lo que quería, para ejercer el oficio que con tantos sudores he estudiado.
Gracias por evocar la tristeza y el vacío de los aeropuertos. Qué lejos quedan los días en que irme de casa era felicidad pura. Cuánto miedo siento al ver que cada vez me alejo más de mi sitio y que me pierdo la vida de los que más quiero.
Muchas gracias por acordarse de nosotros. Ojalá volver al extranjero los próximos años sea una elección, y no una obligación.
A.C.

MILEURISTAS CON TÍTULOS DE ALTO NIVEL
Acabo de leer tu articulo y no he podido volver a sentir la misma tristeza que siento cada domingo.
Soy un afortunado (en este país, claro), estudie Ingeniería Informática, la carrera mas demandada y me dedico al desarrollo de software, el perfil mas demandado en las paginas de búsqueda de empleo.
Sin embargo todos los lunes cuando entro por la puerta de la oficina me invade la tristeza. Nunca fui un buen estudiante pero saque la carrera, conseguí una beca en la gran multinacional de la informática y he cotizado 3 años.
Sigo en el punto de partida o incluso peor. No tengo estabilidad laboral, gano menos de mil euros, mi valoración como profesional es nula y el trato demencial.
Los jóvenes de mi generación no creemos en este país y como dicen muchos por ahí: "Si España no quiere saber nada de mi, yo tampoco quiero saber nada de ello".
Tanto dinero invertido en nosotros y estamos deseando irnos a cotizar a otro país.
Ojala llegue pronto ese momento.

La izquierda plañidera

Este es el artículo de esta semana de El País Andalucía

Andan lamentándose de los resultados y señalan a la crisis, a la prima de riesgo y al poder de los mercados como causa de su descenso. Acusan a los bancos de enjugar sus pérdidas con el sudor ajeno, de ser avariciosos y carecer de valores morales. Vaya. Ni que los poderes financieros hubiesen sido hasta hace unos años unas hermanitas de la caridad. Acaban de descubrir la naturaleza depredadora del capitalismo internacional, las presiones que ejercen sobre los Estados y su sociopatía congénita. Preocupante que hayan tardado tanto en percatarse.
No acaban de comprender los cambios sociales y tienden, o bien a culpabilizar a la sociedad por su derechización política o, por el contrario, a considerarla víctima del engaño y de la manipulación de la propaganda conservadora. Su propia sorpresa denota la pérdida de horizonte así como un paternalismo trasnochado que concede a la sociedad un papel pasivo. El ideal socialdemócrata, que se forjó contra o paralelamente a los movimientos revolucionarios, se basaba precisamente en que era posible embridar el caballo salvaje del capitalismo y someterlo al interés general. Así que más que lamentarse por los dichosos mercados harían bien en preguntarse qué han hecho para ponerles límites antes de que campearan por el mundo con su espada flamígera; más que preguntarle a Rajoy por sus vergonzantes recortes sociales, deberían interpelar a Tony Blair, a Clinton y una larga lista de gobernantes socialdemócratas desde la A a la Z de Zapatero por no haber puesto límites a la avaricia y al poder del dinero.
La ceguera de este último respecto a la crisis no es un defecto particular, sino la demostración de una miopía política que había basado su éxito en el reparto de beneficios sociales y al aumento del Estado del bienestar pero que ha fracasado en el control de los mercados financieros y de los movimientos especulativos.
Nadie niega la influencia de la crisis en el resultado electoral, ni el poder de los mercados, ni la avaricia de los poderosos, ni las trampas de la derecha política, solo que es un lamento tan inútil como quejarse de que la lluvia moja o el fuego quema.
Por otra parte, es difícil mantener la tesis de la ingenuidad de los votantes, de una sociedad engañada por el silencio-trampa de Rajoy o de Artur Mas que despertará bruscamente en pocos meses. Hasta el ciudadano más tonto ha podido detectar que van a atacar sin piedad el Estado del bienestar. También en este caso la pregunta más interesante sería por qué, a pesar de saberlo, los han votado; cómo se ha producido esta mezcla de desesperanza, de sálvese quien pueda y dónde estaba la izquierda mientras se desmontaban los valores más básicos de la igualdad, de la solidaridad y el prestigio de los servicios públicos.
Mientras lloran, están a punto de no comprender tampoco la amenaza más importante que se cierne sobre la humanidad: el agotamiento de los recursos naturales, el uso del planeta para fines comerciales, el desplazamiento del mercado especulativo hacia el aire, el suelo, la ciencia y la energía.
Se preguntan qué ha fallado pero si señalan solo causas ajenas y no inician una sincera renovación de su proyecto, pueden volver a equivocarse gravemente. Como se equivocarían también si no revisan las prácticas políticas que, al abrigo de los puestos oficiales y de los despachos amurallados, los han hecho insensibles al dolor ajeno.
Me gustaría destacar una herida social sangrante y es la falta de futuro de una juventud que ha cumplido todos los mandatos sociales: Ha estudiado, se ha preparado y se agosta en los largos días sin trabajo o toma sus maletas para abandonar nuestra tierra. Por ellos es necesario recuperar la esperanza y el aliento. Merecen algo distinto de esta guerra sorda de intereses ajenos y a una izquierda plañidera sin horizontes


lunes, 21 de noviembre de 2011

Las metáforas de la campaña


Con este artículo se finaliza el ciclo de la campaña electoral El País Andalucía


Con un diccionario de sinónimos y una guía de las figuras literarias hubiésemos entendido mejor esta campaña electoral. Como hoy es día de reflexión, podemos analizar el uso del lenguaje y sus hallazgos literarios.
Por ejemplo, el verbo recortar no figura ni una sola vez en los programas de las fuerzas políticas. En vez de señalar las cosas por su nombre han preferido recurrir a eufemismos que dulcifican las acciones o que las dotan de unos valores morales o intelectuales indiscutibles. Algo así como ponerles un manto de santidad a la disminución del gasto público y de los servicios sociales. Por eso, en vez de recortar, dicen que van a racionalizar, coordinar, aplicar criterios de austeridad o simplificar nuestros servicios públicos. Así que no se quejen y dénse por racionalizados.
Tampoco se han hecho referencias claras a la privatización de servicios públicos. Se ha preferido el circunloquio de “fomentar la colaboración público-privada” que es algo mucho más positivo. Dónde va a parar,
Cuando se han pedido respuestas a temas concretos, como las prestaciones por desempleo, se ha recurrido afirmaciones tan enrevesadas que más bien parecen obra de las meigas: las prestaciones por desempleo van a bajar, pero no porque la gente deje de cobrar el desempleo, sino porque va a haber menos personas con derecho a cobrarlo. Ni Santa Teresa con su “vivo sin vivir en mi” había llegado tan lejos en el arte de la paradoja. Y para contradicción esta psicomaquia entre la realidad y el deseo, a propósito de la ley de dependencia: “es muy loable querer ayudar a las personas que no se pueden valer por si mismas pero no podemos permitírnoslo”. Y es que no se puede ser tan bueno. En literatura a estas perífrasis y amplificaciones se le llama “el arte de lo oblicuo” y ha cosechado un gran éxito en la campaña electoral.
Pero el triunfo absoluto en el campo de las figuras literarias lo ostentan, sin duda, las metáforas. Comenzamos por los célebres “mercados”, que para algunos son el summun de la maldad y para otros una institución digna de todo respeto a la que Zapatero tiene muy mosqueada. Por lo visto a esta metáfora de los mercados hay que mandarle un mensaje urgente en cuanto acaben las elecciones, nos guste o no nos guste. Al principio pensé que iban a escribirle una carta, pero nada de eso. Algunas metáforas las carga el diablo con espoleta retardada y su traducción exacta  es que partir del día 20 se anunciarán medidas de recorte severo para que respiren satisfechos. ¡Los pobres!
Los nacionalistas catalanes se han apuntado también  con ardor a la fiebre literaria. Su programa se basa en una gran metáfora, tótem absoluto de los nuevos tiempos: el pacto fiscal. O sea, más dinero. O como expresó alguno de sus insignes dirigentes, el cuidado de la buchaca. Sin embargo, su figura más controvertida ha sido una metonimia de cierto carácter racista: unos mohameds que andan por ahí sin integrarse y molestando a los estilizados jordis.! ¡Pobre Jordi! ¡Cómo si no tuviese bastante con los andaluces!

Han vuelto a ponerse de moda algunas figuras muy denostadas porque los regímenes autoritarios las usaban con exceso como son la tautología o el pleonasmo (que como saben, no es ninguna enfermedad incurable sino una afirmación vacía y redundante). Son tantos los ejemplos que llenaría varios artículos: “Sabemos qué es lo que hay que hacer y lo vamos a hacer”, “crear empleo, creando empleo”, “gestionar bien los recursos públicos” y la tautología perfecta: “una política económica como Dios manda”. ¡Que Dios nos coja confesados!

Como ven, más que a una campaña electoral hemos asistido a un torneo literario. Han triunfado las medias verdades, el lenguaje oblicuo, las frases hechas y las exclamaciones decimonónicas, como esa insidia que arrasa en internet. Ha sobrado mala literatura y ha faltado claridad en las propuestas. Tanta tecnología del siglo XXI, tantas redes sociales para la campaña más opaca de la historia reciente. Quien avisa metafóricamente no es traidor, perdón, insidioso.

sábado, 12 de noviembre de 2011

¡Qué bien llevan su casa!


Publicado en El País Andalucía

Había pensado titular este artículo Misteriosa desaparición de las mujeres en la campaña electoral pero me he quedado con esta frase pronunciada al azar en el debate a dos barbas. El candidato del PP la enunció sin afán alguno de polémica. Solo dejó asomar ese inconsciente que ha repartido los papeles sociales de manera sexista y, con ello, esparció un aroma inconfundible a pasado.
Nos dijo que tenía en su equipo mujeres magníficamente preparadas que, además, "llevan su casa y cuidan a sus hijos". El oponente esbozó una sonrisa sardónica pero no respondió en absoluto a esta declaración que nos pinchó como una aguja en medio del debate. ¿De manera que Soraya Sáenz de Santamaría, María Dolores de Cospedal y Ana Mato llevan perfectamente su casa y el cuidado de sus hijos? ¿Y qué tal llevan su casa y el cuidado de los niños González Pons, Ruiz Gallardón y Cristóbal Montoro? ¡Ah, claro! Se me había olvidado que en el caso de los varones el comentario pertinente es declarar a qué equipo de fútbol pertenecen o qué hobby practican.
Aunque tenemos que decir, en aras a la verdad, que el comentario de Mariano Rajoy no desentona respecto a otras declaraciones o dolorosos silencios de campaña. Por ejemplo, el coordinador de IU en Andalucía criticaba a su antigua compañera de filas con una metáfora profundamente machista: "Ella abandonó la cama tan rápidamente, que ni yo mismo me di cuenta" "¿Dónde está esta chica?", añadió personalizando aún más la imagen. Pues le va a ser difícil encontrarla, ni a ella ni a ninguna otra, porque en las listas de IU no hay mujeres en puestos de salida con lo cual repetirán la bonita experiencia de grupos institucionales absolutamente masculinizados.
Por su parte, en el PSOE las mujeres brillan por su ausencia pública. Tras años en los que la igualdad de género fue una seña de identidad de su formación política, la presencia y, sobre todo, el poder político de las mujeres ha decaído abruptamente. Sus grandes mítines y presentaciones públicas son masculinas y patriarcales. Si acaso, alguna mujer oficia de presentadora o telonera de sus compañeros masculinos.
Y es que, desde que comenzó la crisis económica, se ha edificado una simbología y un imaginario masculino que ha barrido de escena no solo la presencia de las mujeres, sino todos los debates que afectan al desarrollo social. Además, se ha apelado a construcciones muy arraigadas en el inconsciente colectivo, según las cuales la autoridad y los tiempos difíciles necesitan liderazgos masculinos, centralizados y de edad avanzada.
Por eso, cuando ha llegado la campaña electoral se han reducido todos los debates a uno solo: el seudodebate económico. Y lo llamo un falso debate económico porque no se discute del modelo de desarrollo para los próximos tiempos. Si así fuera, se estaría hablando en serio sobre el modelo energético, el papel de la educación, los límites ecológicos, la organización de la producción y la igualdad de hombres y mujeres como factor de desarrollo. Lo que se está haciendo es un remedo de debate contable, financiero, desprovisto de contenido político y que rinde culto solo al dinero, al déficit y al crecimiento económico.
Ante este falso dios sucumben los debates sociales, la igualdad de oportunidades, la equiparación entre sexos y los recursos naturales. Se arrasan valores como la solidaridad o la igualdad y se postergan los problemas de los más débiles. Han logrado convencernos de que la economía es neutral en vez de la rama más política e ideologizada de las ciencias sociales. Apelan a que votemos con el bolsillo, no con las ideas. "Ya nos ocuparemos de las demás cosas cuando salgamos de la crisis", nos dicen. Pero no es verdad. Saldremos de la crisis con el modelo social que hayamos diseñado en estos años. La misteriosa desaparición de las mujeres en campaña, las escasas referencias a la igualdad, el revival de "la mujer de su casa" no es una insignificancia sino un serio aviso de retroceso social.

sábado, 5 de noviembre de 2011

15M y 20N



Artículo publicado en El País de Andalucía 

No sé cuando empezó la moda de titular con el día de la fecha y la inicial del mes los hechos que van jalonando nuestras vidas. Solo seis meses separan estas dos fechas: la acampada de Sol que inició el movimiento de los indignados y el cercano domingo electoral que cierra este ciclo político. Sinceramente, pensaba que el espíritu del 15-M iba a impregnar la campaña electoral; que los políticos iban a mostrarse, al menos aparentemente, sensibles a sus demandas; que se hablaría más el lenguaje de la calle que el de los mercados, de la democracia más que de la Bolsa, de las necesidades de los de abajo más que de las exigencias de los de arriba. Pero la política, como el infierno de Dante, se desarrolla en círculos excéntricos y en universos paralelos. Crea su propia realidad virtual, su matrix particular y sus asesorías de imagen, más preocupadas por el efecto del color de la corbata en el próximo debate que por las ideas que se anuncian.
Algunos reprochan al movimiento 15-M no haber incidido de forma decisiva sobre los próximos comicios y destacan la contradicción de que una sociedad que dice estar mayoritariamente a favor de las demandas de los indignados vaya a conceder el éxito electoral al partido que más rotundamente se opone a sus reclamaciones. Pero quizá merezca la pena salir de los cauces de análisis políticos al uso y examinar esta situación desde un nuevo punto de vista. Hasta ahora, las elecciones eran el único momento de expresión de la ciudadanía pero quizá -y ojalá no sea un infundado deseo- las opiniones políticas de la población estén buscando renovadas formas de expresión y de comprensión de la realidad. Las elecciones, siendo sumamente importantes, no suponen más que una cuenta final, el resultado de un ciclo político anterior, en la que si la suma de errores (y, en nuestro caso, esta lista comienza con la escalofriante cifra de cinco millones de personas paradas) supera los aciertos, el turno le corresponde al partido de la oposición.
Pero la política, en esta sociedad avanzada del siglo XXI, desborda en mucho los estrechos cauces de las elecciones, lo cual, no le resta importancia al hecho de votar y de elegir a nuestros gobernantes, sino que pone de manifiesto que no basta con este acto ritual cada cuatro años porque ha crecido una ciudadanía que quiere formar parte de las decisiones del futuro.
Aunque el 15-M haya tenido muy poco tiempo para desarrollarse, su influencia sobre el nuevo ciclo político puede ser absolutamente relevante. Hasta el pasado año, cuando las elecciones concluían los ciudadanos se marchaban a su casa y comentaban en privado su acuerdo o su insatisfacción con las acciones del Gobierno. Sin embargo, en solo seis meses, el movimiento 15-M ha creado una red, unas formas de relación y de intervención, fundamentalmente a través de Internet, que va a controlar y a vigilar cada paso que se produzca en el escenario político.
A la democracia le han nacido millones de ojos vigilantes, de dedos ágiles en los teclados, de información que traspasa a los propios medios de comunicación tradicionales, de ideas que circulan en el espacio y de acciones que se organizan sin un centro motor jerárquico. Gane quien gane las elecciones, nada volverá a ser como antes.
Tal como dice Antoni Gutiérrez Rubí en su libro La democracia vigilada se ha roto "el secreto" de la política. Ya no es un arte que se practica solo en los sacrosantos lugares de las instituciones. Ahora hay otros escenarios políticos que van a querer contar, intervenir, ser tomados en cuenta. Millones de ciudadanos son portadores de documentos que reescriben la democracia con el wikileaks de las verdades ocultas.
No es, como algunos piensan, una conspiración, una trama para dificultar el Gobierno de la derecha. Es una nueva ciudadanía que apenas ha comenzado a dar sus pasos. Por eso, aunque los partidos se comporten como si estuviésemos en el siglo XIX, ya nada será igual. A la política le han nacido nuevos espacios públicos que nadie va a poder desalojar. Aunque lo intente.

domingo, 30 de octubre de 2011

¿Quién nos ha robado el otoño?


No sé cómo definir los tiempos actuales. Nunca he vivido una campaña electoral semejante. No he visto jamás que el candidato del partido de la oposición ejerza en realidad como presidente en funciones. Tampoco he visto un gobierno que, en cada decisión, invoque al nuevo inquilino de la Moncloa. No he asistido nunca a este traspaso de poder anticipado que afecta a todos los ministerios y a todas las decisiones. Algunos días creo que me he levantado el día después de la victoria del PP porque leo en primera plana las cábalas sobre la formación del nuevo Gobierno y las fotos de los posibles ministros. Me sobresalto y pienso: ¿quién me ha robado el transcurrir de estos días, la liturgia de la campaña electoral, el ingenuo regocijo de pensar que todo es posible? ¿Quién ha convertido el tiempo de la decisión en una especie de punto muerto, en sala de espera de una victoria anticipada, en una especie de trámite engorroso pero imposible de evitar.

Algún ratero, menos poético y cabal del que atracaba a Joaquín Sabina para sustraerle el primaveral y amoroso abril, nos ha robado el mes de octubre y un buen trecho de noviembre, justo hasta la noche del día 20. Ha debido pensar que no los necesitábamos, a fin de cuentas para sus cálculos electorales no somos ciudadanos sino números, guarismos, chinchetas en un mapa o porcentajes en un gráfico de colores. Ya nos advirtieron de que la democracia era aburrida, pero una cosa es que una película te aburra y otra muy distinta es que, nada más llegar al cine, te coloquen el letrero de The end en la pantalla.
Debe ser por este lapsus temporal, por este flashforward en el que vive la política española, la razón por la que el partido ganador, el jinete de la última escena de la pantalla, no suelta prenda programática alguna, se encomienda a Dios en sus decisiones y parece salido de un limbo magmático en el que no existe el tiempo. Rajoy es ahistórico, críptico e insustancial; un personaje aupado por las circunstancias a un papel de liderazgo que le provoca un regocijo íntimo y que él expresa con un gesto inconfundible de mandíbula. Como en política es preferible que “la suerte te acompañe” y más en esta sorprendente etapa política, los programas electorales son peligrosos compañeros de viaje. “Cualquier declaración puede ser utilizada en tu contra” y “cualquier programa es munición futura”, parecen haberle advertido. Por eso, la prudencia le aconseja decir lugares comunes, utilizar palabras comodín y recurrir en los mítines a las infalibles fórmulas de “hacer las cosas bien”, “poner las cosas en su sitio” o “hacer una política económica como Dios manda”. ¿Quién puede estar en contra de tal programa electoral? “Ni Dios”, deben pensar sus publicistas.
Se dedica, eso sí, a limar algunas asperezas que en los tiempos pasados fueron su principal caballo de batalla. “Si el Tribunal Constitucional acepta la palabra matrimonio, nosotros la aceptaremos también”, dijo recientemente a propósito del matrimonio homosexual. Como si no hubiese sido él quien firmó el recurso ante el tribunal y quién denostó la aprobación de la ley. Como si no hubiese sido su partido el que acompañó esa procesión de sotanas y de hábitos por las calles de Madrid o como si no hubiesen suscrito multitud de manifiestos en los que se denunciaba que esta ley es “un atentado a la institución familiar”. Es este uno de los más de diez renuncios de los que tendremos oportunidad de hablar. Ahora nos anuncian una campaña electoral sin ruedas de prensa, o sea, sin preguntas incómodas, sin reacciones ante los temas de interés, sin periodismo: solo cámaras e imágenes de los mítines minuciosamente preparados. Una campaña electoral sin información real y unos ciudadanos desprovistos de memoria: esos peligrosos artefactos que nos dan a los seres humanos las coordenadas de nuestra navegación.


sábado, 22 de octubre de 2011

APUNTEN LA FECHA


Publicado en el País Andalucía 

Les he dicho a mis jóvenes alumnos que apunten esta fecha en sus cuadernos, que recuerden que fueron testigos del último comunicado de ETA, de los últimos encapuchados, de la última aparición del siniestro símbolo de la serpiente y el hacha. Han crecido en un país en el que, junto al nombre de las fuerzas políticas democráticas, aprendieron el acrónimo de la banda terrorista. Los que vengan después tendrán más suerte: no verán en su tierra más bombas, ni víctimas, ni sangre en las calles. Tampoco tendrá que germinar en sus mentes el rencor ni la mancha del odio que envenena incluso el sueño de los justos.
Han aplaudido con alegría este final y han preguntado si será para siempre. "Esperemos que sí", les he contestado porque el temor camina más deprisa que la alegría y no quiero que ninguna cautela nos prive de la felicidad de este día. Tiene que ser para siempre por todo lo que decenas de expertos han argumentado en estas últimas cuarenta y ocho horas pero también porque su discurso está muerto, acabado y obsoleto. Resultaría cómico, si no fuese siniestro, esa aparición fantasmal, esas capuchas blanquecinas, esos gestos contundentes con que acompañan un relato fracasado. Su aparición resulta anacrónica como una vieja película en blanco y negro. No hay quien pueda mantener, hoy en día, que Euskadi es una tierra oprimida por un Estado represor. No hay quien pueda decir que la comunidad con mejor financiación autonómica, con menor paro, con mayor industrialización sea la víctima de un Estado centralista. Y sobre todo, nada justifica defender las ideas independentistas con la pistola en el cinto y la cara cubierta.
Por eso sentimos una desbordante alegría que nada ni nadie podrá empañar: ni ETA con su brutal olvido de las víctimas, ni los agoreros que anuncian nuevas catástrofes y que marchan hoy a contracorriente de una sociedad que sonríe ante las perspectivas de un futuro sin violencia. No es que seamos ingenuos, ni que hayamos bajado la guardia ante las artimañas de la banda armada, es que nos negamos a quedar presos del pasado, o a utilizar el dolor de las víctimas para inmovilizar a la sociedad. A fin de cuentas, el mejor homenaje que se puede tributar a los que perdieron su vida o su integridad física es haber vencido a la banda terrorista y haberlo hecho por métodos impecablemente democráticos.
En toda la historia de su existencia no hay nada que haya fortalecido más a la organización terrorista que el turbio episodio en que el Estado se enfangó en la guerra sucia y adoptó sus mismos métodos. Como a los fantasmas, la luz de la democracia los volatiliza, los disuelve -aunque el tiempo y el dolor hayan sido excesivos- mientras que las tinieblas son el elixir del que se alimentan.
El final de ETA es una liberación para el conjunto de la sociedad española, y no digamos de la sociedad vasca, que ya puede respirar en libertad sin el corsé que la violencia impone. Algún día se estudiará el tremendo papel que jugó en la transición a la democracia dificultando el tránsito a la libertad sembrando de muertos el camino y siendo la excusa perfecta para una involución política que, afortunadamente, fracasó en el golpe de Estado del 23-F. Durante décadas ETA ha ocupado el foco de la acción política, ha distraído de los debates sociales más importantes, ha impuesto su presencia obsesiva y ha dificultado todo tipo de procesos. En todos los casos ha sido el mejor aliado para las tesis más involucionistas y reaccionarias. Por eso a algunos les va a costar asumir el panorama político "postetarra". Se trata de los que utilizaron el terrorismo como tema de confrontación política, los que dividen a las víctimas y los que cimentaron sus carreras políticas o sus negocios editoriales con la siembra desoladora de la sospecha. Pero la inmensa mayoría de la sociedad española siente una gran alegría ante el final de la banda y no son bobos, simplemente saben reconocer las buenas noticias cuando se producen. Y es que, algunas veces, cuando todos nos empeñamos y aportamos nuestra colaboración, los sueños se cumplen.

UNA VERDADERA CONSPIRACIÓN




Publicado en El País Andalucía

Se ha puesto de moda escribirle a Durán i Lleida para darle explicaciones y pedirle que rectifique sus declaraciones. No sé por qué este atildado representante de la derecha nacionalista más rancia tiene el honor de recibir argumentos a la sarta de exabruptos con las que nos obsequia a los andaluces de forma regular. No sé si recordarán que es el mismo que nos criticó haber creado becas para que “los ni-nis se dieran la vida padre” o que “estaba muy cansado de pagar con su dinero” nuestros despilfarros. A este decadente político catalán,  le encanta criticar a los de abajo, sea geográficamente o socialmente, por eso –aunque a él no le gusta recordarlo- es el autor de una de las declaraciones más xenófobas de la historia de Cataluña en las que acusaba a los inmigrantes de bajar el precio de la viviendas de la gente de bien. Por eso, creo que ha llegado el momento de confesarle la auténtica conspiración que la gente del sur hemos fraguado contra ellos.
Es verdad, Don Joseph, que hay toda una confabulación de Andalucía contra Cataluña. ¿Para qué vamos a seguir negándola? Comenzó con la transición democrática, cuando el pueblo andaluz no aceptó que sólo las llamadas comunidades históricas – Galicia, Euskadi y Cataluña- tuvieran acceso a la autonomía plena y reclamó formar parte de este club de primera división. Curiosamente mientras las fuerzas nacionalistas gallegas o vascas aceptaron con naturalidad este proceso, los nacionalistas catalanes lo llevan clavado en el alma y se niegan a asimilarlo. Reconózcalo: el acceso de los andaluces a los mismos derechos que las nacionalidades históricas les ha puesto siempre de los nervios. A fin de cuentas, un privilegio que se extiende, deja de ser un privilegio. Si todo el mundo pudiese alojarse en el Plaza, se perdería el glamour de sus mañanas madrileñas.
Pero la confabulación andaluza, vamos a confesárselo, no finalizó con este capítulo sino que prosiguió con un ataque a la parte más sensible que  todo nacionalista tiene, que no es su lengua ni su cultura – a la que amamos y respetamos-, sino su bolsillo. Cuando intentaron negociar una situación financiera especial para Cataluña nuevamente Andalucía les aguó la fiesta y encabezó una respuesta para que no se rompiesen los principios de igualdad y de solidaridad. Dos palabras que usted detesta de forma especial. A fin de cuentas, la política y, fundamentalmente, el Congreso de los diputados, es para ustedes un mercadillo donde se cambian votos por billetes y los días de suerte, se vuelven con las alforjas llenas si su voto es decisorio.
La deriva mecantilista del nacionalismo catalán es completamente desoladora y cada día se asemeja más a los partidos clasistas y reaccionarios de la Liga del Norte italiana.  De la defensa más o menos romántica de una tierra o de una cultura han pasado a batallar por privilegios económicos del norte frente al sur, de los fuertes frente a los débiles, de los intereses privados frente a los públicos. Por eso su caso es digno de estudio ya que se trata del primer nacionalismo que lejos de confrontarse con Madrid, con el poder central del Estado, ha colocado todas sus baterías contra la periferia, los cañones apuntando contra Andalucía.
Ahora su caballo de batalla es la impresentable ficción de “las balanzas fiscales”, una teoría según la cual el Estado se “adueña” de los impuestos obtenidos en Cataluña para “dilapidarlos” por toda la geografía española, especialmente en Andalucía. Esta teoría  es tan endeble que, para justificarla,  deben inventar un relato mítico contra Andalucía: una tierra en la que nadie trabaja, en la que “ni Dios” paga sus impuestos y que se emborracha en los bares hablando un lenguaje incomprensible. Aunque tal paraíso pueda resulta atractivo, saben perfectamente que es mentira. Por eso, señores diputados, no les den explicaciones. Simplemente no pacten con ellos en los callejones perdidos del Congreso y explíquenles a los andaluces que viven en Cataluña que, si todavía conservan un poco de amor por su tierra, no quemen su voto en ese altar de la insolidaridad.

jueves, 13 de octubre de 2011

EL LARGO ADIÓS



Publicado en El País Andalucía

Hace 10 años, el entonces jefe de la oposición, José Luis Rodríguez Zapatero, reprochaba al Gobierno presidido por José María Aznar que hubiese dado su apoyo al despliegue del escudo antimisiles norteamericano sin haberlo consultado y consensuado con el Parlamento. A renglón seguido, afirmaba que el escudo antimisiles era: "Una idea vieja, que es la repetición de la propuesta del señor Reagan de la guerra de las galaxias y que no camina en la dirección adecuada para una política de seguridad en el mundo".
Es imposible que lo haya olvidado. Sin embargo, Zapatero, en esta larga despedida, nos obsequia un acuerdo con EE UU que se ha negociado -según sus propias palabras- en secreto, para convertir la ciudad andaluza de Rota en la cuna de la mayor base de escudos antimisiles de Europa. El despliegue de cuatro destructores y el desembarco de más de un millar de marines norteamericanos ha sido presentado como si se tratara de un acuerdo comercial beneficioso o como si nuestro país hubiese conseguido ser la sede de una competición deportiva ansiada por todo el mundo.
En un alarde de malabarismo político, ha agradecido que "EE UU y la OTAN se hayan acordado de España" para acoger este tipo de instalaciones. Sus palabras finales, que hacen referencia a la creación de unos cuantos centenares de puestos de trabajo en la zona, resultan asombrosamente tercermundistas.
No sé por qué razón lo que era un presidente, sin duda discutible, pero que intentaba dar un rumbo social a las políticas de su Gobierno, ha tenido esta mutación genética tan completa. No sé qué virus y qué complejos atacan a los que ejercen el poder que, al final, solo buscan el reconocimiento de los más poderosos y de los intereses más lejanos a la ciudadanía. Desconozco por qué ha decidido incluso descolgarse la medalla pacifista con que inició su legislatura y sustituirla por el apoyo al viejo sueño de Ronald Reagan y de George Bush. Tampoco conocemos si para tomar esta decisión ha consultado al presidente in péctore de esta agónica legislatura o si habrá llamado al candidato Rubalcaba, pero es evidente que a Zapatero no le preocupa en absoluto ampliar el foso que les separa del electorado que le reeligió hace tan solo cuatro años.
No sé la cara que se les habrá quedado a los militantes socialistas andaluces que asistieron la semana pasada a su conferencia política para discutir sobre la educación, la enseñanza, la fiscalidad o el modelo energético y que volvieron contentos por recuperar el discurso socialdemócrata, cuando hayan conocido a su vuelta que papaíto Zapatero les ha regalado, sin consultarles, la ampliación espectacular de una base militar en el corazón de Andalucía, contra la que incluso, en los tiempos felices del No a la guerra, se manifestaron. Tampoco sé las prisas por zanjar rápidamente un acuerdo que no empezará a aplicarse hasta 2013 y que no estará plenamente operativo hasta 2018
El giro copernicano del No a la guerra y la Alianza de Civilizaciones al ¡Señor. Sí, señor! resulta inexplicable, opaco y absolutamente innecesario. Según la nota oficial, el presidente de la Junta de Andalucía había sido informado. No sabemos con que antelación y en qué forma, ni la opinión que manifestó, pero parece completamente diáfano que Andalucía va a ser nuevamente un simple escenario sin voluntad propia, donde se jugará a la guerra con los costosos juguetes que ni siquiera la crisis ha logrado recortar.
Un destacado dirigente socialista me comentaba que estaban asustados por el anuncio de Rodríguez Zapatero en su despedida parlamentaria de que no descartaba, en las pocas semanas que le restan, "tomar algunas decisiones e impulsar algunas reformas". Este largo adiós, con un presidente descomprometido y la mitad del Gobierno con el pie colocado en el estribo de la empresa privada, puede poner la guinda de los pasteles que la derecha devorará con fruición.

domingo, 2 de octubre de 2011

Una familia tenebrosa


Artículo publicado en El País Andalucía

Cuando los gobiernos empuñan las tijeras su discurso se vuelve paternal y tecnocrático. Nos dicen que somos una gran familia, que vamos en el mismo barco y exhiben las cajas de caudales vacías como supremo argumento de autoridad. Pero la caja vacía no avala, en absoluto, la necesidad de recortes sino de reformas imprescindibles.
La falta de recursos de la que se lamentan no es más que la demostración de su ineficacia y de la injustísima recaudación de los ingresos. Y el argumento de que somos una familia es realmente sarcástico, porque si así fuera ¡vaya familia desigual, insolidaria, arbitraria y esquilmadora! En el año 2010, según datos de la Agencia Tributaria, los trabajadores de esta familia aportaron en impuestos 430.000 millones de euros para el mantenimiento de la casa común, mientras que los familiares que disfrutan de rentas del capital proporcionaron sólo 75.000 millones. No es que sean pocos, no. Es que tienen un tratamiento fiscal privilegiado como demuestra su contribución real a esa caja común que hoy exhiben vacía.
La idea de que en España solo pagamos los trabajadores por cuenta ajena y las pequeñas empresas no está muy alejada de la realidad. Si usted vive de su trabajo, la presión fiscal rondará el 38%; sin embargo, si sus ingresos provienen de rentas de capital el tipo real al que cotizará no llegará al 20%. Además, si usted pertenece al selecto club que dispone de gabinetes jurídicos especializados en ingeniería financiera, puede ver reducida su aportación hasta un insignificante 1%.
Con tan solo un pequeño equilibrio en esta desequilibrada balanza, se conseguirían los ingresos necesarios para pagar los servicios públicos que hoy están en riesgo.
A pesar de esto, nadie plantea seriamente una reforma fiscal que ponga fin a esta injusticia evidente. Los ricos consideran que tocar sus privilegios es "desincentivador". Por el contrario, reducir los sueldos de los trabajadores o atacar sus derechos sociales no sólo no desincentiva la economía sino que es un "sacrificio necesario". La familia de la que nos hablan es realmente tenebrosa en su reparto de cargas y ahonda a diario en las brechas sociales y en la desigualdad.
No es que la crisis haya puesto en solfa el Estado del Bienestar. Si el problema fuese este se encontrarían soluciones viables. El problema es que a una parte de las fuerzas políticas y a las fuerzas económicas más potentes de nuestra sociedad nunca les ha gustado el Estado del Bienestar. Han visto la universalización de la sanidad y de la educación como un exceso al que habría que poner freno en cualquier momento. Y ahora han encontrado la ocasión de oro y el pretexto perfecto para su desmontaje.
Si tenemos la suficiente memoria -esa cualidad tan peligrosa cuando se ejercita en la ciudadanía- recordaremos que la FAES y la CEOE en plena época de prosperidad proponían recortes drásticos de la educación pública y de la sanidad. Incluso, en fecha ya más reciente, publicaron un retrógrado y sexista estudio sobre la educación en la que argumentaban que el gasto educativo es inútil porque los resultados escolares están determinados biológicamente. Con respecto a la sanidad pusieron en circulación la idea que acríticamente utilizan algunos comentaristas y es que llegó el fin del "gratis total", como si la asistencia fuese un regalo y no un servicio sufragado, fundamentalmente, por los impuestos de los trabajadores. En cuanto a los recortes que CiU acomete con furor en la comunidad catalana, consiste en la misma política que llevó al Gobierno de Pujol a entregar en su día el sistema sanitario a las empresas privadas, solo que ahora lo envuelven en el paquete de la crisis y del chantaje del "déficit fiscal" de Cataluña. No nos entienden, al parecer, a los malagueños y a los sevillanos, pero a ellos se les entiende perfectamente su discurso insolidario y antisocial.
No somos una familia. No. Somos una sociedad que funciona todavía con una mínima cohesión que algunos se empeñan en romper, derribando los muros maestros de los servicios esenciales.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Un apetitoso bocado








Publicado en El País Andalucía 


¿Sabía usted que en España el porcentaje de alumnos que estudia en centros privados duplica al de EE UU? ¿Conocía que somos la nación europea, junto a los insignificantes Países Bajos, donde la educación privada ocupa mayor espacio? ¿Es consciente de que en la mayor parte de los países europeos la enseñanza pública ocupa el 90% del sistema educativo general? ¿Sabe que sería impensable, pongamos por caso en Alemania, plantear alterar este estatus predominante de la enseñanza pública? ¿Cree alguien que es fácil en EE UU concertar colegios de carácter religioso, por mucho que invoquen hasta en el dólar su confianza en Dios?
Los datos pertenecen al último informe de la OCDE y se refieren a la enseñanza de régimen general, sin incluir los centros universitarios. Desde hace años se ha producido una soterrada campaña contra la enseñanza pública. Por una parte, se ha desprestigiado su valor, se han exaltado fenómenos absolutamente minoritarios como la violencia, o se ha puesto el énfasis en sus limitaciones, ocultando los enormes avances que se han producido en estos últimos años; por otra parte, determinados gobiernos autonómicos, han aplicado políticas que favorecían a la enseñanza privada hasta límites inauditos. El resultado es que sólo el 67% del alumnado de nuestro país estudia en centros públicos mientras que el 33% restante se reparten en un exiguo 10% de privado-privado y un 23% de ese invento tan fructífero y español de enseñanza privada sufragada con fondos públicos a la que llamamos concertada.
Pero, si queremos conocer mejor la realidad es necesario aplicar una lupa de aumento y analizar las diferencias que se producen entre unas comunidades y otras. Mientras que en Andalucía el 75% del sistema educativo general es público, en el País Vasco, la enseñanza privada está ya en un fifty-fifty con la pública, aderezada por la generosa financiación que les proporciona el concierto con el estado y justificada, en parte, en la defensa de su patrimonio cultural. En la Comunidad de Madrid es donde más avanza la privatización de la enseñanza y la reducción del gasto dedicado a la educación pública. Los estudiantes de la enseñanza pública han retrocedido hasta un 54% del total. Los planes para el futuro inmediato son que la enseñanza privada administre un 60% del modelo educativo, ya que los centros de nueva creación han sido encomendados -previo regalo del terreno público- a entidades de carácter privado, especialmente de pertenencia religiosa.
En ningún país, ni siquiera en la católica Italia, la Iglesia ha conseguido tales prebendas en el modelo educativo, ni tal colaboración por parte de las instituciones. Parece que las esperanzas aguirres, las cospedales y los legionarios de cristo de otros territorios son menos eficaces y astutos. Pero esto no es, en modo alguno una guerra religiosa, sino una batalla entre la igualdad de oportunidades y la instauración de un clasismo rígido desde la infancia. Un discurso que no ocultan, en absoluto, y que incluso sirve de propaganda ante una desorientada clase media que quiere formar parte de la futura élite dirigente. Lo de rezar y poner crucifijos en las paredes es sólo un adorno más porque de caridad cristiana andan bien cortitos como demuestra el hecho de que apenas acepten en sus aulas alumnos con necesidades educativas especiales o inmigrantes.
El debate sobre la enseñanza no es tampoco, una pelea entre izquierda y derecha, aunque en nuestro país se exprese de esta manera. Nos jugamos alguna de las ideas fundacionales de la democracia avanzada: que todas las personas deben tener igualdad de oportunidades para su desarrollo y que la sociedad no se puede compartimentar desde su origen a no ser que queramos regresar al sistema de castas medieval. Por eso la enseñanza pública, su profesorado, su contribución, no se ponen en cuestión en la Europa avanzada pero sí en la España cañí.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Esperando el apocalipsis



Artículo publicado en El País Andalucía

Una amiga me dice que, tal como están las cosas, ha decidido "darse al vicio y a la bebida". No está dispuesta a seguir por este vía crucis de miedo, por este camino empedrado de malos anuncios y peores augurios. Desde hace varios años las noticias se fabrican con un reducido y terrorífico vocabulario: crisis, recorte, riesgo, bancarrota, rescate, paro, Merkel, Sarkozy, Grecia, Zapatero y Rajoy... Por cierto, observen la sinestesia de sierra mecánica que ofrece la repetición de tantas erres en los titulares. No es que estemos en el Apocalipsis -al menos cuando se llega al punto de destino uno sabe a qué enfrentarse-, es que nos encontramos en la sala de espera desde la que se escuchan las herramientas de tortura y la imaginación se descontrola.
Siempre se ha dicho que los buenos acontecimientos no son noticia y como quiera que solo lo excepcional tiene interés informativo, es posible que dentro de poco, veamos como titulares de portada de los periódicos algo parecido a esto: "Ayer no se rebajó la nota crediticia de ningún país", "Hay un Ayuntamiento que afirma no estar en quiebra", "Esta semana no ha subido la prima de riesgo" o "Se rumorea que una empresa ha contratado a diez trabajadores fijos". Los informativos podrían hacer todo un reportaje con el hallazgo de un solo ciudadano que no estuviese desconcertado y asustado ante el futuro, siempre que demostrase estar en sus cabales.
Contra tanta desesperación he salido a la búsqueda de alguna buena noticia que llevarnos al alma y he encontrado, una humilde aportación a la galería de los nuevos tiempos. En Andalucía, desde hace varios meses, las bolsas de plástico que inundaban nuestras vidas y nuestras cocinas han sido sustituidas por otras de uso permanente. Este simple gesto va a ahorrar, a lo largo de nuestra vida, 18.000 bolsas que contaminaban nuestra civilización en contenedores, cunetas de carreteras y residuos con una permanencia de cuatro siglos.
Cuando la Junta de Andalucía anunció un impuesto de cinco céntimos por bolsa, las voces apocalípticas anunciaron que se "asfixiaría la economía", "se rebelaría la sociedad" y "se encarecería el comercio". Nada de esto ha sucedido. Espero en la cola del supermercado y todo el mundo lleva sus propias bolsas permanentes. Casi nadie compra nuevas bolsas. No he visto a nadie protestar. Por el contrario, la ciudadanía ha prestado su colaboración con una medida que ponía coto a ese despilfarro de recursos y a la contaminación medioambiental.
Este gesto, que supone una modesta organización en el traer y llevar de los productos, me hace pensar que la sociedad está madura para afrontar nuevos comportamientos éticos, nuevos modelos de consumo y nuevas fiscalidades, siempre que sean beneficiosas y razonables. El tema de los residuos es uno de los grandes problemas ambientales de nuestro tiempo. Somos una generación que, en el caso de no actuar rápidamente, dejaremos una costosa herencia a nuestros hijos en forma de suciedad, contaminación y agotamiento de recursos. Me estremece pensar que la lata de refresco que bebo sin darme cuenta mientras escribo, me sobrevivirá trescientos años. Nuestro legado no será, en su mayor parte, cultural ni técnico. Serán los residuos de nuestro consumo los que hablarán de nosotros cuando hayamos muerto.
Por eso en millones de casas se recicla, se esfuerzan por adoptar un comportamiento mínimamente responsable en materia medioambiental; aunque las instituciones hayan contribuido muy poco a ello; aunque sepamos que la fiscalidad pequeña no se acompaña de los impuestos a industrias depredadoras, a actividades contaminantes y a la destrucción medioambiental.
La balanza fiscal en España, en términos sociales, está más trucada que la chistera de un mago. Urge regenerar el modelo fiscal de nuestro país de forma que paguen todos, apoquinen más quienes obtengan más ganancias pero también para que paguen los que contaminan y usan nuestros recursos. Así, nuestra colaboración con la desaparición de las bolsas de plástico no será un gesto aislado dentro de un sistema depredador.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El Tea Party en la escuela

Llueven piedras contra la educación pública. Este es el artículo que puedes leer completo en El País Andalucía


Hace algunos años estaba de moda en el PP una leve contestación por la izquierda a las políticas de su partido. Algunas diputadas del PP se abstuvieron en la votación del matrimonio homosexual, el recurso contra la ley de aborto o la investigación con células madre. Estos pequeños gestos eran consentidos por la dirección del PP porque con ellos hacían un guiño al electorado de centro-izquierda.
Ahora -ya nos advirtió Hegel que los tiempos no siempre van hacia delante- lo que está de moda en las filas populares es ser recalcitrantemente de derechas. Ahora las señales no se hacen con el ojo izquierdo sino con el derecho, y más que un guiño es un tic continuado, un aviso a navegantes, una aguja de marear que señala nuevos continentes.
Aunque últimamente María Dolores de Cospedal está planteando una seria alternativa castiza y reaccionaria -reconozcamos que su imagen dolorosa con rigurosa mantilla fue realmente insuperable-, la viva representación del Tea party español es Esperanza Aguirre porque personifica una derecha que se ha librado de complejos de inferioridad y de tacto en los conflictos sociales. Ella ha tomado partido, sin contemplaciones, por los poderosos, por la enseñanza privada, por los sindicatos corporativos, por la exclusión social y el sálvese quien pueda. Construye su discurso sobre las piedras de los prejuicios, de los lugares comunes con el que los más acomodados justifican su estatus. Es una señora bien que comenta sin pelos en la lengua lo mal que está el servicio, lo desagradecidos que son los inferiores, lo inútiles que son los trabajadores y lo bien que se viviría con una mayor segregación social: los listos con los listos y los torpes con los torpes.
Esperanza no da puntada sin hilo, no habla gratis. Es la dirigente popular que hace realmente ideología con las palabras y con los hechos. Como los guionistas de los reality shows, hace aparecer en escena los conflictos, sugiere soluciones efectistas y alimenta las ideologías más reaccionarias respecto a los temas más delicados. Por eso, no se equivocó al sugerir que los profesores de la enseñanza pública son unos vagos que apenas trabajan y gozan de un sueldo fijo. No. Simplemente ha completado su trilogía educativa que comenzó con el titulo"autoridad en las aulas", continuó con "bachillerato para los más listos" y se cierra con este "desprestigia, que algo queda". Para ella los problemas de la enseñanza se derivan, precisamente, de la base fundacional del sistema educativo: la igualdad de oportunidades. Su ideal educativo es el de los años cincuenta, en los que solo una pequeña élite social, más unos cuantos esforzados estudiantes que surgían desde abajo, tenían acceso a la educación superior. Para el resto, sería suficiente con una escolarización masificada que enseñara el abc necesario para ocupar los puestos más bajos del mercado laboral.
Se esfuerzan, ingenuamente, los profesores en señalar que la educación no es un gasto, sino una inversión; que España figura todavía en el furgón de cola de gasto educativo de la Unión Europea; que la cualificación educativa determina el futuro laboral y la productividad de nuestro país. Ella ya lo sabe. También resulta inútil el esfuerzo por explicar el trabajo que los profesores realizan, la difícil tarea que prestan a la sociedad, la tensión de su dedicación y el escaso reconocimiento que reciben. Nada de eso importa a quien no ama la educación ni comparte la pasión por mejorar desde abajo la sociedad.
Antes, Esperanza andaba como un verso suelto pero ahora no camina sola sino acompañada por el afán retroinnovador de las comunidades del Partido Popular que se han aprestado a recortar el gasto educativo sin conmiseración. De todos los debates posibles, el que nos caracteriza más claramente, el que desvela nuestra forma de entender la vida, nuestra relación con los demás, es el debate educativo. Ahí nos jugamos el ser o no ser de nuestro modelo social y el Tea party lo sabe perfectamente.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Triste final

Con este artículo empiezo mi nueva temporada. Lo podéis ver completo en El País Andalucía


Nadie nos va a confesar nunca la verdad. Nadie nos contará los entresijos de esta decisión, las llamadas recibidas, la letra pequeña de esta decisión. Nunca sabremos si fue el Banco Central Europeo quien chantajeó al Gobierno con abandonar su deuda en el corral de los mercados o si fueron Angela Merkel o Sarkozy quienes llamaron al presidente de Gobierno para transmitirle algún ultimátum. En realidad, da lo mismo la identidad del mensajero. Lo importante es que, fuese quien fuese el emisario, tenía claro que sus deseos no iban a ser contrariados, ni siquiera explicados a la ciudadanía.
El presidente del Gobierno recurrió al aliado natural de estas políticas, al portavoz del Partido Popular, para reclamar un apoyo que obtuvo de forma inmediata, no en vano se suscribían por primera vez las tesis que la FAES y la gran derecha europea venía planteando desde tiempo inmemorial. Tampoco se sabrá nunca la razón por la que José Luis Rodríguez Zapatero, como un nuevo Fausto, ha vendido su alma al diablo a cambio de unas líneas elogiosas en los libros de historia que escribirán los vencedores, aunque las letras se escriban sobre la pira donde se incineran los últimos sueños de su propia organización política.
Las imágenes, en este caso, valen más que todas las palabras pronunciadas por los diferentes dirigentes socialistas en estos días. La entrada a las reuniones en las que discutieron, a posteriori, la reforma constitucional, era lo más parecido a una luctuosa despedida. Las caras de tristeza, los rostros cansados y el olor a derrota eran evidentes. Sólo los auténticos burócratas, quizá los que conocieron de antemano las decisiones y que consideran la política un juego infantil frente a los mercados, lucían impertérritos.
Realmente, tampoco sabremos por qué Rodríguez Zapatero, en calidad de secretario general del PSOE, no le comunicó su decisión al candidato de su partido hasta no tener cerrado el acuerdo con Mariano Rajoy. Alguien debería explicar cómo se ha llegado a este caudillismo de nuevo cuño, envuelto en la bandera española y en la vieja apelación de que los tiempos futuros le absolverán. Tampoco nos contarán las horas oscuras de ese día de negociación interna del PSOE; si es cierto que incluso estaba cerrado que en el texto constitucional apareciera la cifra exacta de la derrota política; si es verdad que muchas federaciones se debatían entre oponerse rotundamente a la reforma constitucional o negociar un pequeñísimo espacio para la política, dejando sin cifrar la reducción del déficit. Minúsculas esperanzas para salvar las últimas banderas.
Nadie nos contará nada, aunque sea nuestra Constitución y se trate del valor de nuestra democracia. Ya se sabe que para las decisiones económicas, las que de verdad determinan nuestras vidas, la ciudadanía es un estorbo, una rémora que dificulta el reino de los tecnócratas a sueldo y de los intereses de los sectores financieros.
Algunos intelectuales cínicos llaman "ganga utópica" a todos los artículos de los textos constitucionales que hacen referencia a temas sociales como el derecho a la vivienda o la bella declaración de que "toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general". La primera vez que escuché tal expresión me pareció indignante. Ahora han convertido también en ganga utópica la declaración inicial de que la soberanía reside en el pueblo porque han escrito con tinta invisible que excepto cuando se trate de decisiones de carácter económico.
Triste final de una difícil legislatura y torpe exhibición de la falta de alternativas ante una derecha que empuja ya descaradamente hacia el fin del estado del bienestar. Al finalizar el debate, Mariano Rajoy hizo ese gesto tan particular, ese movimiento de mandíbula con el que celebra sus grandes triunfos. Incluso se ha relamido un poco el bigote, tan satisfecho como el gato que acaba de zamparse al ratón.

domingo, 31 de julio de 2011

Elegía al automóvil

El último artículo de esta temporada. Puedes verlo completo en El País Andalucía


El siglo XX se inició con el culto a este magnífico invento. Marinetti escribió que un automóvil rugiente era más bello que la Victoria de Samotracia y compuso la primera oda a un ser mecánico, elevándolo a la categoría de bello objeto del deseo.
El automóvil se convirtió en una metáfora con cientos de significaciones y que concentra su esencia en la idea de la modernidad. Nunca un solo objeto reunió tanto simbolismo, tantas significaciones ocultas: era la expresión de la libertad individual; las alas que le negaron al ser humano para conquistar la tierra; la metáfora de independencia y la demostración del éxito social.
El coche parecía unido, de forma indisoluble, a la expansión de las metrópolis, a la íntima libertad de estar en cualquier lugar, a cualquier hora, dependiendo sólo de la libertad personal. El coche fue el caballo de los habitantes de las ciudades que les permitía galopar por el mundo a lomos de este cómodo milagro de la ingeniería. Con él surgió una nueva pasión por el riesgo, el amor a la velocidad, que todavía atrae -y mata- con sus brillantes luces a los jóvenes de medio mundo.
En una sociedad que aparentemente ha dejado de exhibir pomposamente sus diferencias sociales en el atavío o en las joyas, se ha convertido en el verdadero distintivo de nuestra posición en la escala social. Este milagro de la ingeniería es la joya que, fundamentalmente el público masculino, exhibe como atributo de su poder y como nostalgia de su juventud. No es baladí que la crisis de la cincuentena se acompañe, en sectores pudientes, de la compra de un artilugio potente, brillante y caro: más lejos, más rápido, más solos.
El automóvil es uno de los dioses principales del siglo XX y una de las religiones más caras de la historia. Según el último estudio de consumo de servicios del BBVA, las familias dedican el 30 por ciento de su presupuesto a la compra de automóviles. Una inversión que no sólo se funda en su utilidad o en la falta de servicios públicos de transporte, sino también en el convencimiento de que carecer de este aparato te convertía en una especie de paria social.
Por eso, cuando las directivas obligan a reducir el uso del coche, la reacción de algunos ciudadanos no es exigir mejor transporte público o evaluar sus ventajas, sino que sienten, por esas metáforas perversas, como si le arrancaran parte de su libertad, de su independencia o de su estatus. Todavía adoran los dioses del siglo XX. Por eso, una de las primeras medidas adoptadas por el conservador alcalde de Sevilla ha sido la de derogar un plan que tenía como objetivo reducir el uso del coche en el centro de la ciudad.
Sin embargo, la ecuación automóvil-modernidad, se ha disuelto para siempre. Hoy el coche no es un complemento de la ciudad sino un estorbo, una amenaza, un peligro para la salud y una antigualla. En las mayores metrópolis del mundo el automóvil ha sido seriamente limitado. La mayor parte de los habitantes de Nueva York, los más modernos, vanguardistas y estilosos del mundo, carecen de vehículo y no lo echan de menos. Para eso están las empresas de alquiler cuando desean viajar en coche por el interior de su país.
Es prácticamente imposible rebatir que el uso diario del automóvil en las ciudades es contaminante, derrochador en términos energéticos, insalubre para el ser humano, caro y completamente ineficaz para la movilidad.
Sin embargo, la derecha se aferra a los viejos tiempos como a clavo ardiendo, convencidos de que el medio ambiente es sólo un sinónimo de parques y jardines. También ridiculizaron y obstaculizaron el uso de la bicicleta, cuyos conductores fueron presentados como peligrosos asaltantes de los peatones, a los que limitaban el espacio y la seguridad. Y sin embargo, el coche tiene los días contados y la bicicleta acaba de nacer como signo de identidad de las nuevas ciudades. Aunque con la derogación del plan centro escriban un nuevo poema al automóvil, no dejara de ser una elegía o un epitafio escrito apresuradamente en forma de decreto.

miércoles, 27 de julio de 2011

La mano que aprieta

Puedes consultarlo completo en El País de Andalucía 

Había en Jaén un personaje conocido como “la mano que aprieta” que poseía cientos de locales y viviendas. Por las mañanas se dedicaba personalmente a cobrar los recibos del alquiler  que subía caprichosamente y, al parecer, no tenía miramientos en amenazar a los inquilinos o  poner de patitas en la calle a los que no pagaban aunque se tratara de viudas con hijos.
Los niños le teníamos un terrible miedo, parecido al que profesábamos al hombre del saco, el sacamantecas y otras construcciones terroríficas de nuestra infancia. Era chaparro y coloradote. Siempre pensé que su color se debía al esfuerzo al estrangular a las víctimas. El personaje de Jaén, que había acumulado un inmenso capital aunque vivía casi en la pobreza, murió y sus herederos liquidaron en poco tiempo todo su patrimonio. Sin embargo, nunca pudimos imaginar que la figura de “la mano que aprieta” se multiplicaría por nuestras ciudades y que las escenas de las personas arrancadas de sus viviendas con los enseres en la calle podían ser una realidad del siglo XXI
Ya no está de moda escribir a la manera de Charles Dickens. Es una pena. Aunque sería imposible poner cara a los responsables de esta situación que en el siglo XIX tenían rostro y nombre pero que hoy se  esconden tras siglas, entidades bancarias y empresas de gestión de riesgos. Una parte importante del esfuerzo civilizatorio de los últimos siglos ha sido la de revestir de asepsia los procedimientos más dolorosos. Los verdugos han conseguido no tener que mirar directamente los ojos de las víctimas e incluso permanecer ajenos al daño que producen.
En España, desde el año 2008, se han decretado trescientos cincuenta mil desahucios de viviendas, cuatro veces más que en los periodos anteriores. La mayor parte de los procedimientos se iniciaron por el impago de las hipotecas contratadas y fueron promovidas por las entidades bancarias. En vez de buscar nuevas soluciones a la actual situación se aplican inmisericordemente los reglamentos y las leyes previstas para los tiempos de bonanza económica y las cláusulas leoninas que aparecían en la letra menuda de los contratos hipotecarios. Ya conocen la historia: los bancos sobrevaloraron el valor de la vivienda como anzuelo para captar a los clientes, e incluso les seducían para que incluyeran otros gastos. Aunque ellos mismo hicieron la tasación del valor del inmueble, ahora recurren a la caída en su valor de mercado para que la diferencia la pague el pobre hipotecado. Así se explica que aunque el desahuciado entregue su vivienda, al ser tasada ahora de forma mucho menor, siga debiendo al banco una cantidad astronómica. Ni la mente malvada de “la mano que aprieta” jiennense pudo imaginar un sistema más cruel de extorsión económica. Legal, por supuesto. Completamente inmoral, sin duda.
 Pero nada de esto importa cuando se pone en marcha el infernal mecanismo jurídico: el banco pasa el caso al departamento de impagados, los servicios jurídicos inician el procedimiento, se lleva el caso a los tribunales, se decreta el desahucio y se ejecuta aunque para ello sea necesario llevar más antidisturbios que para una final de la Champion. No suele haber un proceso de negociación, de acuerdo o de revisión de cláusulas. Ninguna institución de las que deberían velar por el derecho constitucional y estatutario a una vivienda digna se personan en el caso y tienden una mano a los ciudadanos afectados. Los derechos, al parecer, se paralizan a la puerta de las instituciones financieras, que argumentan por su parte que si se aprueba el proyecto de dación en pago - o sea suprimir las deudas con la entrega de la vivienda-, arruinarán sus (falsos) activos patrimoniales.
Y para finalizar, un toque absolutamente surrealista: todo esto ocurre en un país que tiene 700.000 viviendas nuevas en stock y varios millones de viviendas vacías. Sucede en un lugar que se proclama una democracia política y social y que escribe en sus textos fundacionales bellas palabras sobre el derecho a una vivienda digna y la protección social. 

sábado, 16 de julio de 2011

Dedicación exclusiva

Puedes consultarlo en la edición original de El País de Andalucía 


En el Congreso de los Diputados solo 33 diputados de 350 tienen dedicación exclusiva, es decir, menos del 10% dedican su tiempo íntegro a la tarea para la que fueron elegidos. Los demás compatibilizan su condición con otros cargos públicos o con actividades privadas como despachos, asesoramientos a empresas u otros. Sin embargo, todos ellos pasaron la criba de la declaración de compatibilidad, que en su inicio estaba pensada sólo para facilitar labores como las de la enseñanza, la creación científica o cultural o colaboraciones con medios. En la comisión que concede estas licencias están presentes todos los grupos políticos y, con alguna excepción notable, siempre han autorizado estas actividades. Hoy por ti, mañana por mí.

No sé si la ciudadanía conoce esta situación o si le parece razonable. En el Parlamento de Andalucía cincuenta diputados de un total de 109, declaran ejercer otras actividades, algunas de escasa importancia pero en más de treinta y cinco casos francamente incompatibles con un desarrollo correcto de su labor. En cualquier trabajo, para cobrar el salario completo es necesaria la dedicación exclusiva en sus horarios, excepto en el Parlamento, donde se permite cobrar las retribuciones totales aunque se alternen con otras actividades.
Treinta y seis diputados andaluces -según los datos todavía no actualizados tras las últimas elecciones- son, a su vez, alcaldes o concejales en sus municipios. Creo que todos, sin excepción, han optado por cobrar del Parlamento de Andalucía sus retribuciones completas, algo que el reglamento, injustamente, permite y que no les priva de cobrar asistencias o dietas en otras instituciones.
En mi opinión existen dos tipos de incompatibilidades diferentes: la de los negocios privados con la representación pública, que debería abordarse seriamente porque facilita el tráfico de influencias y, por otra, una incompatibilidad puramente funcional y horaria. El Parlamento de Andalucía exige la asistencia a plenos y comisiones durante, al menos, cuatro días a la semana, en sesiones extensas ¿Puede un alcalde, especialmente de una gran ciudad, estar fuera de su municipio cuatro días a la semana? Evidentemente no. Asisten a última hora de las sesiones plenarias para cumplir con las votaciones y desatienden completamente las demás tareas, en las que son suplidos por una tropilla de diputados y diputadas que ejercen meritoriamente de todoterreno. En cuanto a la redacción de iniciativas parlamentarias, se delegan en los técnicos o se recurre a las socorridas iniciativas escritas o colectivas que no necesitan la presencia física del diputado.
Esta es la razón por la que, durante años, se ha imposibilitado un control efectivo de actividad individualizada o de asistencia de sus señorías, en contra de todo criterio de transparencia y de evaluación real de sus funciones.
No es la primera vez que se intenta que los diputados tengan una dedicación exclusiva real a esta tarea, que no es solo de representación sino también de redacción de propuestas, elaboración de leyes y de atención a la ciudadanía. En la anterior legislatura fue derrotada la iniciativa, que yo misma presenté en representación de IULVCA, para que las incompatibilidades fuesen reales y se controlasen las faltas.
En un momento en el que urge prestigiar la política y reformar todos los vicios que la alejan de los ciudadanos, es muy oportuno plantear este debate, no para utilizarlo contra esta o aquella fuerza política, sino para mejorar el funcionamiento de las instituciones.
El PP ha reaccionado airadamente, como si se tratara de una medida contra ellos o contra el municipalismo. Una forma curiosa de concebir el Parlamento como una representación territorial y no política que recuerda la democracia orgánica. Sería bueno contemplarlo desde otra óptica: ¿acaso la ciudadanía no tiene derecho a que sus parlamentarios trabajen exclusivamente para ellos? o, desde el ángulo municipal, ¿no tiene derecho la sociedad a que sus alcaldes se dediquen exclusivamente a la gestión de los ayuntamientos?

sábado, 9 de julio de 2011

Let the SOL in

Este es el video que acompaña la declaración de amor del artículo anterior:


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Enamoramiento

Este es el artículo de esta semana que puedes consultar en El País Andalucía 

Me he enamorado perdidamente esta primavera. Cuando menos lo esperaba. Cuando creía que ya conocía lo que la vida podía ofrecerme, de pronto, me he enamorado. Sucedió una tarde de mayo. Fue en plena calle, en una cita casual que no prometía nada sustancialmente nuevo, en una de los centenares de manifestaciones a las que he acudido. Asistía un tanto descreída, acostumbrada ya a la aburrida liturgia en la que se había convertido nuestra protesta, preguntándome cuántos kilómetros habría recorrido a lo largo de mi vida, hasta qué lugar llegaría si sumara, uno tras otro, mis pasos en unas manifestaciones que, en los últimos tiempos, más que reunir esperanzas, aunaban desconsuelos, recuento de sueños rotos y un tibio cariño de caras conocidas.
Sin embargo, aquella tarde fue distinta porque miles de personas desconocidas se agolpaban en el recorrido, porque no había pancartas oficiales con lemas clónicos, ni pegatinas lujosamente serigrafiadas, ni escenario final, ni cortejos partidarios sino sencillos carteles de cartón personalizados donde cada uno había anotado sus pensamientos. Ahí empezó todo.
Vinieron enseguida las acampadas, que no me atreví a visitar, temerosa de que se pudieran sentir incómodos por mi presencia. Pero, como una amante tímida, los seguía en la distancia, pegada a las redes, buscando vídeos, post, tuits, manifiestos y debates.
Mis hermanos y mis sobrinas que nunca han estado en la batalla política me mantienen al corriente, felices de poder enseñar a la que, hasta hace justo dos meses, era la entendida en materia política. Me siento feliz de olvidar mis experiencias, de aprender algo radicalmente nuevo, empezando por un nuevo lenguaje político que no tiene un recetario, ni unos líderes reconocidos, ni una estructura rígida, sino que fluye como el agua para inundar campos secanos y abrir espacios donde antes sólo anidaba la impotencia. Me cuentan las asambleas, las disquisiciones, los problemas y los avances. Como toda enamorada, me interesan los detalles y les pregunto qué decían los mayores, qué hacían los estudiantes, cómo se organizan en las acciones.
En una pequeña asamblea de Granada, la Cartuja, los jóvenes pintan carteles en el suelo mientras que los viejos sentados en los bancos los miran con curiosidad. Ahora han creado un cine de verano, con unas sábanas estiradas y un viejo proyector. Cada vecino lleva su silla y la plaza ha recuperado la vida. Días atrás, hablaban de cómo ayudar a los mayores de su barrio. Algunos jóvenes propusieron subirles las bolsas de la compra por las cuestas de la ciudad y ofrecerles pequeños servicios de reparación y de cuidados. Maravillosas ingenuidades que te conmueven. Cada mañana paran un desahucio, una injusticia: pequeños Robin Hood contra el capital. Sin ningún medio muestran más valentía y determinación que todo el Gobierno junto los escasos días en que recuerdan que son socialistas y no tienen una cita con Botín. En un solo mes han zarandeado todo el escenario político. Ellos apuntan al marco completo del debate porque saben que si no emerge una nueva fuerza que lo cuestione, no será posible ninguna otra política que no sea beneficiar a los mercados. Han contagiado a medio mundo el espíritu de una spanishrevolution pacífica y llena de contenido.
Soy consciente de la cursilería que destila este artículo. Perdonen el azúcar, pero el amor es lo que tiene. Mi entusiasmo no es acrítico pero nunca, en la pequeña historia de la democracia española, ha habido un movimiento tan profundo, tan real, tan capilar como el que ellos representan. Algunos de mis amigos dicen que es un amor que no me conviene, que no es oro todo lo que reluce, que al final te decepcionará, que es mejor que vuelva al camino trillado de la política partidaria donde el amor se extinguió hace mucho tiempo pero que todavía ofrece el atractivo de la tranquilidad. No los escucho. Conecto el ordenador. Veo por enésima vez uno de los vídeos del 15-M titulado Let the Sol in. Somos muchos. No somos nadie. Somos legión. Cruzo los dedos y les pido, por favor, que no desaparezcan de nuestras vidas.

domingo, 3 de julio de 2011

Nortificación

Artículo publicado el 02/07/2011 en El País Andalucía:


No sólo los poetas y los anuncios publicitarios construyen metáforas. La sociedad organiza su visión del mundo en torno a representaciones de un alto valor metafórico. El norte y el sur es una de estas narraciones míticas que conforman nuestra percepción del mundo. Su acomodo a la realidad es muy precario: a fin de cuentas todos somos el sur o el norte de otra ciudad, de otro país o de otro punto geográfico. Aún así, estas dos palabras se llenan de sentidos ocultos con los que interpretamos la vida.
A escala internacional, la distinción norte-sur no es geográfica, sino económica. La línea que nos divide no es el Ecuador, sino una ruta zigzagueante que atraviesa escenarios tan dispares como el Mediterráneo y la frontera mexicana con USA. Arriba, el capitalismo desarrollado, abajo el capitalismo depredador. Una línea que deja sin sur al continente asiático, lo que quizá explique que su pobreza se sitúe al norte.
En nuestro país la división norte-sur ha atravesado nuestra historia. Su línea no ha sido estable ni definida hasta que el modelo de revolución industrial decretó que por debajo de Madrid, todo era sur. Después de eso, nos llovieron con más intensidad los cuentos. Como todos los relatos míticos, los tópicos andaluces son circulares, eternos, cosidos a la piel con etiquetas sin firma.
A veces estos mitos funcionan de manera halagadora y nos hablan de la alegría, la pasión, el arte y el sentido de la fiesta. Con estos mismos conceptos forjan, en su trastienda, los puñales con los que nos acribillan: los inventos de la vagancia, la inestabilidad, la incapacidad organizativa y de la irracionalidad de los andaluces.
En política, cuando el sur desaparece, emergen con asombrosa vitalidad la desigualdad social y los recortes públicos. De forma especial, cuando Andalucía desaparece de la escena política, germina el clasismo más evidente basado en una indemostrable excelencia social del norte de los poderosos frente al sur, de los desposeídos. La nortificación política tiene dos variables dignas de estudio: la fortificación de Madrid, como sede de un estado fuertemente centralizado, o la variable catalana, que reclama un trato privilegiado para sus mermados intereses comerciales e industriales.
No es una confrontación territorial. No nos engañemos. Cuando cualquier insigne político de la derecha catalana arremete contra Andalucía, no pone en la punta de su lanza una crítica razonable a una gestión o a una medida, sino el desprestigio de los de abajo; de un sur que -en su confusión onírica-, cree que mantiene con el sudor de sus impuestos. La última andanada ha sido protagonizada por Durán i Lleida quien ha calificado las becas andaluzas para los jóvenes que abandonaron sus estudios por el boom de la construcción, como "una subvención a los ni-nis" propia del despilfarro de nuestra tierra. Sin embargo, no hay más ni-nis en Andalucía que en Cataluña; ni siquiera recibimos más subvenciones o financiación que las que recibe su territorio. Si ellos han hecho recortes en política sociales es porque su gobierno ha decidido que la igualdad o el buen estado de los servicios públicos no son una prioridad, ¿o es que somos los andaluces los responsables de su crisis, de sus gastos y de sus errores? El insigne político catalán -al que asombrosamente califican de elegante- no hubiese pestañeado si las subvenciones se dirigieran a la enseñanza privada o a otros sectores económicos más poderosos que estos miles de jóvenes a los que se pretende formar para el futuro. Por eso es una pena la nortificación -perdónenme la palabra que pretende ser un cruce semántico entre mortificación y norte- del debate y la desaparición política de Andalucía justo cuando más se necesita una reflexión sobre el modelo social y económico.
A no ser que al final, como escandalosamente apunta la CEOE, la desigualdad social sea una cuestión genética, escrita en nuestra vida con letras indelebles y se proclame el fin de las políticas públicas. Dicen que el sueño de los pobres produce utopías, pero el sueño de los ricos no cesa de generar monstruos.

sábado, 25 de junio de 2011

El pintor y sus modelos

Cuando la nuera de  Pablo Picasso denunció el uso político de una exposición que tiene como eje la colección de grabados que el pintor realizó bajo el título “Sueño y mentira de Franco”, pensé que se había alterado el pensamiento de la obra del artista, que se había edulcorado su denuncia de la dictadura u ocultado el contexto de esta serie de dibujos destinados a ayudar a la república española en su defensa de la democracia.
Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Christine Ruiz-Picasso (nombre incógnito para una de las nueras del genial pintor), no se refería a este tipo de ocultación sino al uso político de esta exposición en un momento de “polémico periodo electoral”, con lo cual da por sentado que la exhibición de estas obras de arte, influye en la conciencia electoral y perjudica a uno de los contendientes.

Christine, imitando a la reina de corazones de Alicia en el País de las Maravillas, ha sentenciado un “que le corten la cabeza” rotundo, dirigido al director artístico del Museo Picasso de Málaga, José Lebrero. Si los modos de actuar de esta remota parentela de Pablo Picasso son absolutamente inapropiados, aún lo es más la reinterpretación que realizan de su obra y de su vida.

Se supone que cuando se acepta una herencia cultural, tan rica y maravillosa como la del pintor malagueño, el patrimonio no sólo incluye el cuidado de sus obras sino también del legado inmaterial de su pensamiento y su figura. Sin embargo, algunos parientes de los artistas se consideran reinterpretadores de sus obras y dueños de su contenido. Para la Presidenta de honor de la Fundación Picasso, sus críticas a la gestión del museo vienen  "por respeto a la memoria pacifista de mi suegro, que pintó la paloma de la paz y Premio Nobel de la Paz" (¿?). El autor del Guernica, el creador del cubismo, el transformador más importante de la pintura moderna queda reducido a una visión infantilista y descontextualizada. Si Picasso es el pintor de la paz lo es, no porque pintase maravillosas palomas –muchas de ellas donadas, por cierto, para la financiación del partido comunista-, sino porque denunció los horrores de la guerra, la muerte de los inocentes y el papel criminal de las dictaduras.

Una cosa es no utilizar partidariamente la figura de Pablo Picasso y otra muy distinta intentar convertirlo en un personaje apolítico, ajeno a su tiempo y a los avatares históricos.  Picasso fue un fiel defensor de la república, un ciudadano comprometido políticamente con el Partido Comunista y un enemigo declarado de la dictadura. Estaba tan preocupado por la utilización de su obra que ordenó que, en especial, el Guernica no regresase a España hasta que no se hubiese producido un restablecimiento completo de la democracia. Despolitizar en este sentido a Picasso es como pedir que el fuego no queme o que el hielo arda.

La Presidenta de Honor del MPM no aclara cuál es su posición respecto a esta exposición donde Picasso está genialmente acompañado por los desastres de Goya, los dibujos Toño Salazar, los fotomontajes de John Heartfield, las composiciones gráficas de Josep Renau y Mauricio Amster, así como las caricaturas de Luis Bagaria y George Grosz. ¿Prefiere programar la exposición para otros  momentos en los que no se perfilen elecciones o, simplemente, propone clausurarla? Sin embargo, si que nos aclara, muy en la línea de las corrientes contrarias a la memoria histórica y artística, que exhibir obras que guarden relación con la historia real de nuestro país, es un ejercicio de regresión ¿Deberían ocultarse, entonces, las obras de Picasso, de Miró, de Renau o simplemente ser presentadas como elucubraciones artísticas sin conexión con la realidad?
Andalucía ha agradecido a Christine Picasso, incluso con el reconocimiento de hija predilecta, su generosidad para la creación del Museo Picasso de Málaga, pero esta cesión no debería convertirse en una patente de corso para decidir el futuro, la dirección y la orientación de este museo público, ni mucho menos para imponer una lectura sesgada de sus obras.