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sábado, 18 de abril de 2009

EL CAPITALISMO Y LA SOLEDAD





La revista Paralelo36 publica en su número dos una entrevista exclusiva a Juan Carlos Rodríguez, catedrático de Literatura por la Universidad de Granada, y uno de los teóricos marxistas más importante -en mi opinión- del mundo.

En esta entrevista se aborda el papel de la literatura, y en general, de todas las creaciones artísticas, en la sociedad actual. Juan Carlos Rodríguez nos desvela el carácter de la explotación, el papel del yo.

La aportación de Juan Carlos afecta a la materia de lo que se piensa, al temario de las preguntas y no solo de las respuestas, porque como repite a sus alumnos “lo importante son las preguntas anteriores a las preguntas”. Su aportación teórica fue esencial para la creación de ese movimiento literario conocido como “la otra sentimentalidad” y su influencia, confesada o no, se ha extendido a gran parte de los estudios literarios, filosóficos y culturales.Ahora prepara un nuevo libro que ha titulado “Tras la muerte de(L)aura” que contiene dos lecturas complementarias. Por una parte la muerte del “aura”, del brillo, de la iluminación que ejercían materias como la literatura o la filosofía, y por otra parte la muerte de Laura, haciendo referencia al momento fundacional de la literatura moderna o literatura burguesa.

La entrevista rebosa vitalidad y compromiso, desde un marxismo vivo, no anquilosado, que no teme enfrentarse a las nuevas contradicciones.

Para los que conocen la obra de Juan Carlos Rodríguez, esta entrevista los pondrá al corriente de sus nuevas elaboraciones teóricas. Para los que todavía no lo conocen es la oportunidad de acercarse a un autor cuyos textos han supuesto una renovación-revolución completa de la crítica literaria.

Os recomiendo vivamente su lectura y, os indico, que está permitida la reproducción del texto siempre que se haga respetando su integridad y su origen. No en vano hablamos de un autor que ha sido plagiado, hasta la extenuación; en muchas ocasiones sin reconocer la procedencia de los textos.

Si quieres leerlo entero pulsa aquí

lunes, 2 de marzo de 2009

Entrevista al maestro



Desde hace algunos días preparo una entrevista con Juan Carlos Rodríguez para su publicación en el próximo número de la revista de pensamiento político andaluz Paralelo36. Como proyecto interesado de forma especial en la teoría, nos resultaba esencial poder publicar una extensa conversación con el que es, en mi opinión, el teórico más importante de nuestro país no solo de literatura, sino de todos los campos relacionados con la producción ideológica y cultural.
Muchas personas no lo conocen. No es un habitual de los medios de comunicación, ni ha aprovechado su condición de crítico al sistema para ocupar alguno de los pequeños nichos culturales que se reservan como prueba de la democracia y de la pluralidad de pensamiento de nuestros aparatos culturales.
La crítica de Juan Carlos Rodríguez es completa y compleja. Conoce los mecanismos de dominación y de elaboración cultural y sabe que su funcionamiento no es simplista, ni ajeno, que no basta tomar postura política a favor de la izquierda para escapar de la ideología dominante y que, en sentido contrario, la historicidad de cualquier texto literario y sus contradicciones, puede abrir grietas y hendiduras en el propio sistema.
“Si no existieran contradicciones –nos dice- no tendríamos siquiera la necesidad de escribir”.
Mantiene Juan Carlos Rodríguez, y perdonad la simplificación, que existen resquicios para quebrantar la norma literaria y cultural, para una resistencia o, al menos para una transgresión. No lo dudo, pero las muestras de esta cultura crítica son cada vez más reducidas y escasas, aunque en apariencia la libertad de los creadores es hoy mucho mayor que en años o en siglos pasados. La literatura se refugia en el pasado y en las certezas antiguas, se acomoda al entretenimiento sin ninguna reserva, se convierte en mercancía o en añoranza, recuenta su propia historia como si no existiera la realidad, ni el presente ni el futuro.
Tendré que preguntarle por todo esto. Y sigo preparando la entrevista, con la inseguridad que da el entrevistar al maestro, el que nos decía que lo importante es pensar en las preguntas antes de todas las preguntas.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

EL EXILIO DE LUIS GARCIA MONTERO


La ideología de la sospecha es sumamente querida por aquellos que practican el resentimiento. Si alguien, con una postura de izquierdas, triunfa en la sociedad actual será inmediatamente tachado de traidor y de vendido. Stalin fue un mago en la utilización de este principio. Cuando se acabó la II Guerra Mundial y volvieron a sus países algunos de los militantes comunistas que habían vivido las atrocidades de los campos de concentración, Stalin no dudó un momento: si habían sobrevivido al horror del nazismo era porque, de alguna forma,habían colaborado. Por tanto, envió a los campos de concentración soviéticos, o directamente a la muerte, a los que tuvieron la suerte de sobrevivir al horror nazi.
El profesor Fortes aplica esta dialéctica a todo su discurso crítico: si algún escritor obtiene un importante éxito editorial es porque se ha vendido o porque -aunque pueda parecer lo contrario- esconde una ideología burguesa e incluso fascista. Así, la figura de Lorca representa “el nacionalsocialismo” y su muerte, por tanto, es una anomalía histórica.
Lejos de crear nada, el profesor Fortes destruye obras, reputaciones, historias vitales con la certeza de ser un gran inquisidor de las letras.
Tardó demasiado Luis García Montero en reaccionar frente a este acoso continuado; encogió los hombros ante las acusaciones de ser un “vendido al capitalismo”; se enfadó ante los insultos a su familia y estalló cuando hizo circular que el suicidio de Javier Egea se había producido por culpa de su traición a los ideales revolucionarios (como si no supiéramos todos la larga búsqueda de la muerte que había iniciado desde su juventud). Ahora un juez castiga a Luis García Montero por haber llamado públicamente perturbado a este profesor. En respuesta, Luis ha anunciado que abandona la docencia en la Universidad de Granada, en una especie de exilio intelectual voluntario que tiene la virtud de poner de relieve la injusticia de la sentencia pero también la indefensión de la razón.
No sé por qué intuyo que en esta decisión pesa tanto la victoria judicial del verdadero agresor como la indiferencia de una comunidad universitaria que tampoco tolera en exceso el éxito literario o el reconocimiento externo de su profesorado. Es la misma Universidad que regateó, durante años, la cátedra al mejor y más genial crítico de la literatura: Juan Carlos Rodríguez. Pero, perdón, de esto no se habla, es el tabú universitario, lo callado, oculto en la escalera del escalafón. El resultado es que la Universidad de Granada, en la que tanto he aprendido, no contará con el lujo de este gran poeta en sus aulas.