jueves, 2 de octubre de 2008

¿Y si existiera la utopía?



La dignidad es hacerse respetar por los demás y comienza por ser fiel a uno mismo. No es hoy en día un bien demasiado apreciado. Se lleva mal con el ascenso social, con el afán de lucro, con las carreras fulgurantes. La honestidad es una palabra casi antigua, y quiere decir atenerse a una conducta moral, en este caso a un compromiso.
La honradez tiene un significado más concreto, hoy considerada una palabra pueblerina, se aplica a no dejarse tentar por el beneficio ilícito y también, y si se habla de honradez intelectual, se basa en reconocer las virtudes y los argumentos del contrario.
La generosidad es la tendencia a ayudar a los demás y a dar las cosas propias sin esperar nada a cambio. Ahora se tiende a interpretar esta virtud como entregar aquello que nos sobra, cuando su esencia consiste en entregar aquello más preciado, en este caso el tiempo de nuestra vida.
Hay otras virtudes que carecen de nombre. ¿Cómo llamamos a compartir el sufrimiento humano? ¿Qué palabra se acerca a esa inclinación a escuchar, a compartir los problemas ajenos? ¿Con que término nombramos la predisposición a tener amigos y a dejar huella en los demás?

La trayectoria de Pepe Cabrero nos habla de todo esto y del futuro. Lo vemos hoy en la foto, con un cuerpo que lo lleva más que lo contiene y unos ojos inquietos (alegres casi siempre, en esta última etapa tan tristes, ya lo sé) que quieren mirar adelante. Y no nos dejará porque si a la política les sobra gente como él, quien está de más es la política.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Un bonito testimonio y ejemplo para quienes llevan casi 30 años subidos en el coche oficial.

Lopera in the nest dijo...

Bravo Concha por la frase:

"y si se habla de honradez intelectual, se basa en reconocer las virtudes y los argumentos del contrario".

Ya hablaremos más adelante de otros temas, este que subrayo me parece muy importante.

Un beso

Anónimo dijo...

Hoy Vanetambién toca el tema. Yo me he acordado de Gerardo Iglesias y, a escala más local, de Manoilo Anguita.
Rigoletto

Manuel Ruda dijo...

Todo un ejemplo. Hace falta aire nuevo a todos los niveles.Da pena ver siempre a los mismos dirigentes de esta organización discutiendo o peleándose sobre las derrotas electorales, el proyecto político o el futuro del mismo. La mayoría (casi todas) de las ocasiones la discusión consiste en “quitate tú que me ponga yo”. ¿A que se van a dedicar fuera de la política?. Por que al final la discusión y el debate siempre se reduce a las mismas personas. Cuando todos ellos han formado y forman parte de la dirección. Estos compañeros, de ser honestos, debieran retirarse.
Su ciclo político ha terminado como terminan los ciclos vitales. Po tanto Chapó para Cabrero.
que cunda el ejemplo

Sielitolindo dijo...

Yo me quedo con la última frase...

Con lo que me gusta la política, hoy tengo que decir ¡qué pena! porque es triste que lo que debía de ocurrir siempre, tan sólo son casos especiales... Conociendo a Pepe, hoy pensara "¿¡y por qué tanto alboroto con lo que he hecho, si era lo más lógico!?" Claro Pepe, lo más lógico, lo más honrado y lo más valiente, pero no es lo que suele suceder...

En fin, espero haberme explicado...

Un besote desde aquí para Pepe y otro para ti, Concha.

Salud y Cariño

Vane

PD: Después de varias charlas sobre el tema, me gustaría hacer un llamamiento:

POR FAVOR, ESTE HECHO ES SÓLO APLICABLE A PERSONAS COMO PEPE...DIOS NOS LIBRE DE VOLVER A TENER EN EL MUNDO DE LOS CURRANTES A ALGUNOS DE ESOS 109...

Anónimo dijo...

Ser honesto lleva consigo el ser coherente, es decir,hacer lo que dices y piensa.Eso es muy complicado, pero hay personas que lo consiguen.
Rocío, Lisboa.