viernes, 26 de junio de 2009

Hipocresía


Hoy publico este artículo en el Correo de Andalucía:

Ya se sabe que la manipulación del lenguaje precede a cualquier estrategia de intoxicación. Precisamente cuando el neoliberalismo más atroz se ha visto cogido entre las cuerdas, ha sacado de la chistera en esta Europa sus más viejas ideas envueltas en el ropaje de una nueva retórica tecnicista.

Ofician la ceremonia los obispos y cardenales del mundo de las finanzas, investidos de una aparente autoridad neutral, como médicos que han auscultado al enfermo y mueven la cabeza antes de dar sus dolorosas recetas. Han sacado su talonario y han prescrito reformas laborales, recortes salariales y bajada de impuestos. Sobre todo, nada de gasto público.

Claro que estos gurús de la derecha económica, tienen una curiosa noción de lo que significa o no gasto público y déficit. Según ellos, si los gobiernos ponen en marcha medidas de protección social o inversión pública, estará incurriendo en un peligroso despilfarro que genera déficit; por el contrario, si aprueban ingentes paquetes económicos de dinero público para el saneamiento de la banca o de las grandes empresas, estarán haciendo “política económica” que, curiosamente, no genera déficit ni problemas de financiación. A las políticas públicas y sociales le llaman gasto; al dinero destinado a bancos y grandes empresas, inversión. ¡Qué sutileza!

Para combatir el paro proponen un despido más fácil y más barato, que es lo mismo que combatir el fuego con gasolina. Son conscientes de que no hay ni una sola empresa cuyo impedimento para realizar nuevos contratos sea la carestía de los despidos. Omiten que el mercado español ofrece una contratación a la carta con modalidades laborales repleta de precariedades, por tanto, no están hablando de contratar a más personas, sino de salir de esta crisis con un marco laboral de menores derechos para los de abajo.

Tienen una curiosa visión del modelo impositivo. Consideran que cuando la economía va bien, es necesario bajar los impuestos a las rentas y patrimonios más altos porque eso “engrasa el sistema” y se compensa por los superavits del trabajo y del consumo; pero curiosamente mantienen –con mayor tesón- que en tiempos de crisis, tienen también derecho a reducciones de impuestos aunque eso ponga en riesgo el sistema. Su modelo ideal es un Estado que viva del aire y que, ante la crisis económica, recaude para ellos y destine la mayor parte de sus ingresos a compensarlos por las ganancias no realizadas. Para terminar esta nueva falacia argumental, consideran que tanto los derechos sociales como el cuidado del medio ambiente no son necesidades civilizatorias e incluso de supervivencia, sino meros adornos que resultan permisibles en las etapas de desarrollo, pero que se transforman en trabas en los momentos de crisis.

Se trata de las mismas ideas que han llevado al mundo a la mayor crisis económica y de sistema del último siglo. Son los mismos protagonistas. Hay una curiosa página en Internet, titulada “los que negaron la burbuja inmobiliaria”, en la que podemos ver las declaraciones del Secretario General de la OCDE, a los Presidentes de Cajas y Bancos, a Botín, a las Koplowitz, a los servicios económicos y técnicos del Banco de España, negando los graves problemas de construcción y de crédito, afirmando que habría una desaceleración suave y alejando cualquier fantasma de crisis inminente. Son los mismos que nos quieren dar las recetas del futuro. Eso sí, sin bajar sus ganancias, sin recortar sus dividendos, sin rectificar sus previsiones y sin asumir ninguna responsabilidad sobre la crisis que han provocado

4 comentarios:

francisco javier dijo...

CONCHA SIGUE AHÍ.LA IZQUIERDA TE NECESITA.
CONCHA ME GUSTARIA QUE HICIERAS MENSION A LAS PROXIMAS MOVILIZACIONES DEL SAT EN ANDALUCIA.
Y QUE PIDIERAS EL APOYO DE TODA LAS BASES DE IU.
EN LA LUCHA ESTA LA VICTORIA Y LA DIGNIDAD.
UN SALUDO DESDE MORÓN DE LA FRONTERA.
NO ESTARIA MAL QUE ALGUNA VEZ TE ASERCASES POR AQUÍ YA QUE JUAN SEGURA SE HA CARGADO LO POQUITO QUE TENIAMOS AQUÍ Y LA VERDAD QUE ALGUNOS QUE CREIAMOS EN EL PROYECTO DE IU NOS HEMOS VISTO OBLIGADOS A ABANDONAR.

SALUD,LIBERTAD Y DIGNIDAD.

Miguel Cobo dijo...

Habría que recuperar, al hilo de tu artículo tan bien argumentado, el "principio de períquedes" del genial Jaume Perich (aquel genial dibujante catalán):

"Todo empresario sumergido en una crisis económica, experimenta un empuje hacia arriba igual al número de empleados que desaloja"

Ferran Gallego dijo...

Con el análisis (es un decir) de las críticas al capitalismo (son ellos los que lo llaman así, no es que yo sea un antiguo) se da un desbarajuste caraduresco similar. Cuando las cosas van bien es porque el sistema funciona, claro está...¿no se lo habíamos dicho siempre? Cuando las cosas van mal, es que el sistema no funciona si no es con correctivos, de la misma forma que a un esquiador con mala fortuna se le pone yeso en la pierna rota. La culpa puede ser del paisaje o del esquiador. Nunca del deporte en sí.
Los mil millones de personas que sufren hambre no son demostración más que de una dolorosa fatalidad (y, en voz bajita, políticamente incorrecta, de su incapacidad para gobernar sus recursos). Los cinco millones de parados que tendremos no es más que un capricho de ciclo(ese pedazo de hielo en la nieve...)

El problema, Concha, EL PROBLEMA es que no somos capaces de utilizar la prueba del 9: ¿Te imaginas que los cinco millones de desempleados se dieran en una economía socialista? El Tribunal de la Historia sólo enjuicia a la izquierda, a los de abajo. Los fiscales sólo presentan sus pliegos de acusación cuando la izquierda llega al poder e incluso cuando se mantiene en la oposición. Nos personamos ante ese alto tribunal como acusación particular, pero la historia no encausa a los vencedores, que no sólo han triunfado en las urnas, sino en los corazones y en las neuronas de la gente. Para ellos, no hay apelación posible que exija la disolución de esa asociación ilícita que se llama capitalismo, sino sólo la posibilidad de que el sistema reciba una amonestación.

¿Por qué no crece nada precisamente cuando todo indica que ELLOS han fracasado? Seguramente, porque lo han hecho muy bien, especialmente en España, desde hace treinta años, precisamente. Desde que crearon un sistema en el que quienes nos movíamos no salíamos en la foto de la Historia ni en el escenario de la política. Y, en los espacios del fracaso electoral y del ninguneo político, la amargura comunista condujo al canibalismo que ya conocemos. Ahora que nos hemos ido cargando, una tras otra, todas las posibilidades, a ver a quién le vendes una moto. Nosotros lo hemos hecho fatal, pero somos muy dados a la autocrítica. Es que ellos lo hicieron, en su momento, muy bien. Para que, cuando llegaran circunstancias como las de ahora, sólo hubiera soledad en la izquierda. Sin líneas de resistencia social que se traduzcan en respuestas institucionales; sin confundir la protesta necesaria con la ausencia de propuesta indispensable; sin entretenerse con magnas manifestaciones que nos llenan de orgullo de casta para, al día siguiente, encontrarnos con la sociedad intacta.

La derecha dice que quiere acabar con el Estado para construir una revolución de la sociedad (Berlusconi dixit). Pero es una mentira asquerosa. Lo primero que hizo el capitalismo globalizado, ya en los ochenta, fue destruir la sociedad. Y la sociedad no es una suma de experiencias individuales que se encuentran de vez en cuando para ser representadas electoralmente. La sociedad es un espacio de reconocimiento colectivo, de vinculaciones permanentes, un ámbito que otorga significado. Ellos han sustituido a la sociedad por un magma de absentismos, temores, comodidad, egoísmo, escepticismo individuales que se viven a pequeña escala, sin reconocer ningún espacio de grupo que se vea como propio, socialmente significativo, con un perfil que permite convertir la experiencia en cultura.

Eso se lo decía Pasolini a los comunistas italianos en los años 60: os quitan la identidad, vuestra razón de ser antagonista, vuestra diferencia radical, vuestra extrañeza con respecto al sistema. Cuando lleguen las vacas flacas, no os quedará nada que levantar como PROPIO ante ellos. Ni siquiera vuestra pobreza.

Besos
Ferran

Capitán Clostridium dijo...

La crisis.
Yo la vivo como trabajador. Con la suerte de aquel que tiene un trabajo. Lo que en principio fue una aceptación (no vocacional) de un empleo para salir del paso de los gastos de cuando uno es joven, se ha convertido en una prisión de la que me da miedo salir. Y, tal como está el mercado laboral, mejor seguir dentro.
Los empresarios que he conocido siempre han tenido la mentalidad del beneficio y del conferir al trabajador el trato de la época de los latifundios. Mi empresario actual, en concreto, decidió hace meses, bajo la amenaza de que su barco se hundía reducirnos los incentivos que nos separaban de ser mileuristas. El barco sigue más o menos a flote. El "tijeritas", lo llamaría por su forma de recortar gastos, nos ha condenado a no llegar a fin de mes. Él que quiere que la gente le consuma, ha dejado a sus trabajadores sin el poder económico de consumir. Una espiral que se va acortando y, como si de una escalera de caracol se tratara, tocamos ya los últimos escalones. Los empresarios por no sacrificarse están alimentando más la crisis. Sólo me queda esperar que, para ayudar a los empresarios, abaraten los despidos.