
- Oye, me gusta más tomar el café en el Starbucks de la Constitución que en este barecito en que te empeñas.
- ¿Qué tiene de malo? –dice Ana. Aquí ponen un expreso estupendo.
- Nada, pero me he aficionado a un café con canela y nata que es una delicia.
- Ya, pero a mí no me gustan los starbucks, no me han gustado nunca y menos desde que leí el libro de Noemí Klein. Además se están comiendo el centro a bocados.
- ¿Quién es esa Noemí? Una amiga tuya izquierdista… ¿no?
- Leer algo no te haría ningún daño…o quizá sí. Oye, que me han dicho que estáis de gresca con vuestros trabajadores por el horario de verano y los accidentes laborales…
- Si. Lo que nos hacía falta ahora, con la crisis que tenemos, es una huelga de la construcción. Están locos.
- Claro.
- Ahora que hay poco trabajo quieren reducir el horario…
- Alejandro, no hay quien aguante en un andamio a las cuatro de la tarde en el mes de julio en Sevilla.
- ¿Y tú qué sabes? Calor ha hecho siempre y no hemos tenido estos problemas. Además ellos están acostumbrados, cuando llevas unas horas al sol ya ni lo notas.
- ¿Lo dices por experiencia, no?
- Lo que no se puede hacer es trabajar a cuarenta grados, con un montón de alcohol en el cuerpo. Debería haber controles de alcoholemia en las obras en vez de tanto rollo de medidas de seguridad.
- Me gustaría verte con casco, arnés y gafas de seguridad con cuarenta grados a la sombra
- ¿Por favor, me puede poner un Armagnac?
- ¿Y para los demás no hay controles de alcoholemia?
- No digas tonterías…yo no estoy en un andamio, yo hago relaciones públicas.
- Ya lo veo…no es lo mismo…”Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza”
- ¿Qué dices?
- Nada, citaba a un poeta.
- Otro izquierdista, ¿no?
- ¿Qué tiene de malo? –dice Ana. Aquí ponen un expreso estupendo.
- Nada, pero me he aficionado a un café con canela y nata que es una delicia.
- Ya, pero a mí no me gustan los starbucks, no me han gustado nunca y menos desde que leí el libro de Noemí Klein. Además se están comiendo el centro a bocados.
- ¿Quién es esa Noemí? Una amiga tuya izquierdista… ¿no?
- Leer algo no te haría ningún daño…o quizá sí. Oye, que me han dicho que estáis de gresca con vuestros trabajadores por el horario de verano y los accidentes laborales…
- Si. Lo que nos hacía falta ahora, con la crisis que tenemos, es una huelga de la construcción. Están locos.
- Claro.
- Ahora que hay poco trabajo quieren reducir el horario…
- Alejandro, no hay quien aguante en un andamio a las cuatro de la tarde en el mes de julio en Sevilla.
- ¿Y tú qué sabes? Calor ha hecho siempre y no hemos tenido estos problemas. Además ellos están acostumbrados, cuando llevas unas horas al sol ya ni lo notas.
- ¿Lo dices por experiencia, no?
- Lo que no se puede hacer es trabajar a cuarenta grados, con un montón de alcohol en el cuerpo. Debería haber controles de alcoholemia en las obras en vez de tanto rollo de medidas de seguridad.
- Me gustaría verte con casco, arnés y gafas de seguridad con cuarenta grados a la sombra
- ¿Por favor, me puede poner un Armagnac?
- ¿Y para los demás no hay controles de alcoholemia?
- No digas tonterías…yo no estoy en un andamio, yo hago relaciones públicas.
- Ya lo veo…no es lo mismo…”Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza”
- ¿Qué dices?
- Nada, citaba a un poeta.
- Otro izquierdista, ¿no?









