viernes, 17 de julio de 2009

Violación

Hoy publico en El Correo este artículo:

En Baena, mi pueblo, han violado a una niña de 13 años en la Piscina Municipal. Ha sido una violación colectiva en la que han participado seis muchachos –cinco de ellos menores de edad.
Esta semana una adolescente me puso el video de una canción titulada “las tías son unas guarras y los tíos unos cerdos” para preguntarme qué me parecía y que, al parecer, es más que conocida en el mundo juvenil. El meollo de la canción es que las adolescentes se visten de forma provocativa, se abren de piernas con facilidad y, por tanto, son “follables” y, si no lo son, pertenecen al grupo todavía más desdeñable de las “calientabraguetas” y, por tanto, también “follables” por la hipocresía de su comportamiento. La canción me produjo escalofríos. Los productores de este terrorífico grupo habían intentado vacunarse contra cualquier acusación de machismo con una segunda parte destinada demostrar "lo cerdos que son los tíos”, pero lo sustancial del mensaje quedaba encerrado en el enunciado primero que es casi una apología de la violación. En ningún caso la “crítica” que este grupo hace contra el género masculino pone en cuestión su libre sexualidad ni sus decisiones, pero sí la de las niñas. Vienen a a decir que las adolescentes de hoy se maquillan, se visten provocativamente, cuelgan fotos en tuenti con posturas sugerentes, y por eso son “guarras” que no merecen el menor respeto.
Es el neo-machismo disfrazado ahora de transgresión contra los límites del pensamiento correcto. Si lo “correcto” es el pensamiento igualitario, la capacidad de la mujer de decidir libremente sobre su cuerpo, se convierte en una transgresión el insulto, la provocación aunque no haga más que reproducir las ideologías más arcaicas de dominación de las mujeres y de falta de respeto a la capacidad de las mujeres para decidir cuando o no mantienen relaciones sexuales.
Eso ha pasado en Baena, donde toda la frustración y la cobardía de seis machos adolescentes se ha cebado en una niña de trece años que quería ser libre y decidir por sí misma. En el comportamiento de estos seis adolescentes había un razonamiento ancestral de dominación de la mujer y de negación de sus derechos. Si ella había accedido a tener en algún momento relaciones con alguno de ellos, si había atravesado la frontera de mujer no sexual, pasaba a convertirse en un bien comunal, del que todos los machos podían gozar.
La noticia nos causa un horror profundo, una sensación de desamparo infinito. La violación de la niña de Baena viene a despertarnos bruscamente del sueño de igualdad que creíamos haber construido para las futuras generaciones. No logro sacudirme la sensación de que no hemos preparado a nuestras adolescentes para los tiempos contradictorios que les han tocado vivir. Las hemos preparado para la igualdad y van a enfrentarse a la barbarie: ¿cómo decirles que sus amigos pueden golpearlas, humillarlas, violarlas, solo por hacer uso de su libertad? ¿Cómo prevenirlas de que tras la sonrisa de los amigos, incluso tras el amor más encendido, puede surgir la chispa de la violencia y la dominación?
Sé la valentía que esta chica de Baena y su familia han debido reunir para denunciar los hechos, para afrontar ese calvario de noticias, murmuraciones y maledicencias que se desatarán. Si para algo sirve, sepan que tienen una ola de solidaridad, de comprensión y de tristeza compartida por la salvaje acometida de los tiempos antiguos en ese tiempo nuevo que les habíamos prometido a las mujeres.

miércoles, 15 de julio de 2009

Consideraciones sobre financiación y Andalucía



Hasta hace poco tiempo se hablaba de modelo o de sistema de financiación e incluso se llegó a la conclusión de que habría que estabilizarlo y hacerlo perdurar. El nuevo acuerdo es todo lo contrario a un modelo o a un sistema. De hecho el debate sobre su formulación ha estado centrado, no en el funcionamiento de la cesta de impuestos y en los datos sustanciales del sistema sino en los fondos adicionales que el Estado ponía sobre la mesa. No tiene, tampoco, ninguna intención de estabilidad de cara al futuro y se trata solo de un sistema transitorio cuya vigencia no llegará a cuatro años, si es que no se producen cambios mucho antes.El acuerdo de financiación está hecho de principios contradictorios, fondos diversos para todos los gustos y situaciones, variables múltiples y de multitud de compensaciones parciales. Lo que eran los grandes temas de la financiación autonómica (coste de servicios, autonomía y suficiencia financiera, capacidad fiscal, participación en la Agencia Tributaria Estatal) han sido soslayados sin que se haya alzado una sola voz reclamando un debate serio en estas materias.Lo sustancial de este acuerdo político es, sin embargo, que ha renunciado a ser sistema, ni modelo, es decir, que ha dejado atrás cualquier posibilidad de objetivar, planificar ni guiarse por principios comunes que se orienten a un funcionamiento federal que combine autonomía y redistribución.Los principios de este nuevo “modelo” son tan contradictorios que podemos leer, en la misma página, cómo se afirma que lo justo y solidario es repartir la financiación por criterios de población para, a continuación, especificar que la “capacidad fiscal” de las comunidades será determinante para el reparto definitivo de los fondos adicionales.Es verdad que el ochenta por ciento de la financiación se guiará por criterios de población (con sus variables de dispersión, densidad, edad, insularidad y otros parámetros que afectan a la prestación de los servicios), pero el resto se compone de variables distintas e incluso opuestas a este criterio, como podremos ver a continuación.El siguiente tema a analizar es el resultado de este acuerdo para Andalucía que, en mi opinión, no puede ser analizado en términos de agravio comparativo en el reparto de los fondos adicionales o la bilateralidad con Cataluña, sino en términos de autonomía financiera o, por el contrario, de dependencia, así como deducir los resultados determinados por las condiciones de Andalucía y, en especial, su particular crisis económica.Pero veamos el funcionamiento del modelo:

A) Las nuevas cesiones impositivas: Como se sabe con este acuerdo se aumenta la cesión de impuestos a las Comunidades Autómas de forma sustancial. La cesión del IRPF pasa del 33 al 50 por ciento; el IVA del 35 al 50% y los impuestos especiales –en general- del 40 al 58%. Estas cesiones impositivas suponen la financiación básica de cada de una de las Comunidades y lo que marca especialmente su suficiencia financiera ya que las comunidades que no cubran sus necesidades de gasto con estos ingresos deberán recurrir al Fondo de Suficiencia. En teoría todas las comunidades aumentarán su suficiencia básica pero la realidad es que la caída de ingresos impositivos contrarresta estas estimaciones. En los cinco primeros meses de esta año, el Estado ha tenido una caída de ingresos del 19 por ciento, en el caso de Andalucía la caída ha superado el 26 por ciento, lo que quiere decir que la recaudación andaluza será bastante menor que la media estatal y, por tanto, nuestra base de financiación bastante menor que la media. Las consecuencias no son catastróficas porque existe el Fondo de Suficiencia, pero resulta claro que no saldremos del círculo de la dependencia estatal. No es culpa del modelo de financiación, sino de un modelo económico andaluz basado en los sectores más afectados por la crisis (construcción y turismo) que necesita una completa transformación.Sin embargo, si hay que anotar que la suficiencia financiera de Andalucía va a seguir estando en torno al cincuenta por ciento de sus necesidades de gasto. O dicho de otra manera, que dependemos de forma extraordinaria del Estado mientras que Madrid, Baleares y ahora Cataluña (además de las comunidades forales de Euskadi y Navarra) tienen una completa autonomía y suficiencia financiera.

B) El misterio de las deudas anteriores. Como el sistema de financiación funciona por entregas de cantidades a cuentas respecto a las estimaciones de recaudación y los presupuestos de las comunidades no previeron la crisis económica, cuando se ha liquidado realmente la recaudación real, ahora las comunidades deben al Estado una cantidad enorme de dinero. Andalucía, solo por diferencias de recaudación del año 2007 (temblemos cuando se cierren los ejercicios de 2008 y 2009) debe al Estado la friolera de mil millones de euros, una noticia que ha pasado casi de puntillas por los medios de comunicación. El oscurantismo en el que se ha convertido la financiación (algo completamente fuera de los mandatos legales), no nos permite conocer la deuda de las comunidades con el Estado que me temo son millonarias. A instancias de Andalucía se ha conseguido que esta deuda no comience a pagarse hasta el año 2011 ya que de hacerlo ahora supondría una causa de ruina para las arcas andaluzas.
C) Los elementos federalizantes del sistema de financiación. Tanto el Estatuto Andaluz como el catalán contenían elementos muy positivos de carácter federal y que consistía en la participación en las decisiones estatales de carácter económico, así como una visión progresista del sistema impositivo. Si se hubiese cumplido el Estatuto Andalucía podría haber opinado sobre la supresión del Impuesto de Patrimonio y participaría de pleno derecho en la Agencia Tributaria Estatal. Nada de esto se refleja en el nuevo modelo que limita, además, las posibilidades fiscales de las comunidades orientándolas casi en exclusiva a la deducción fiscal.
D) Las incógnitas del Fondo de Suficiencia. Este fondo se destina a completar las necesidades de gasto de las comunidades que no lo alcancen por la cesión de impuestos. Antes era el mecanismo de cierre del sistema, ahora se dice que se determinará después de establecer los fondos adicionales. Su cuantía y funcionamiento quedan fuera del acuerdo. No es necesario decir que Andalucía depende en grado sumo de este fondo (un tercio del presupuesto andaluz tiene este origen) Al contrario que Andalucía hay Comunidades Autónomas, como Madrid y Baleares, que con las cesiones anteriores (mucho menores) cubrían a la perfección e incluso superaban sus necesidades de gasto. Hasta ahora el excedente de su recaudación debían reingresarlo a la cuenta común del Fondo de Suficiencia, sin embargo ahora se establece una novedad y es que la recaudación que supere su capacidad de gasto no tienen que reinvertirla a la caja común sino que pueden quedársela como financiación extraordinaria. Llama mucho la atención que en el lenguaje de la derecha contra los beneficios obtenidos por las “comunidades ricas”, no aparezca la de Madrid como la más beneficiada en la aplicación real del sistema.
E) Se crean dos nuevos fondos, uno llamado de Cooperación y otro de Competitividad. Se les ha llamado, con razón, fondos para pobres y para ricos. En el primero se acumulan demandas dispersas de comunidades que no se encuentran bien recogidas en otros conceptos (densidad de población, incidencia del PIB, etc.). Resulta curioso, sin embargo, que no se aumente la financiación del Fondo de Cooperación Interterritorial que sería el responsable de esta redistribución. En segundo lugar se establece un fondo de Competitividad destinado a compensar tanto a comunidades con recursos inferiores a la media, como a premiar “su capacidad fiscal”, aceptando así un principio inasumible porque ¿en qué se perjudica una comunidad que recaude más? y, por otra parte, ¿qué tipo de principio redistributivo es la capacidad fiscal? Se destinan once mil millones de recursos adicionales a todas estas operaciones. Como el gobierno no ha facilitado el reparto de los fondos por comunidades, y a falta de este importantísimo dato, parece que Andalucía ha “rascado” financiación de ambos fondos pero que Cataluña ha conseguido un aumento considerable de financiación así como el éxito político de ver acogida su demanda de “déficit fiscal” con esta Comunidad.
F) Algunas regalías y excentricidades. Para completar el sistema algunas comunidades han conseguido financiación o valoración de costos de servicios especiales. Así, se multiplican por 2,5 los fondos destinados a las comunidades bilingües (Cataluña y Valencia) o se dota generosamente la policía autonómica que solo tiene Cataluña. En estos apartados extraordinarios el gobierno andaluz computa la transferencia del Guadalquivir, o la financiación de los metros, aunque también Cataluña tiene un acuerdo específico y Madrid ha tenido años pasados una financiación supergenerosa.
G) Los ayuntamientos, nuevamente olvidados. Se hizo el compromiso de que el nuevo sistema abordaría la financiación municipal y ni siquiera ha sido citada. La participación de los ayuntamientos en la financiación estatal es completamente tercermundista e indigna de una democracia mínimamente avanzada. El nuevo modelo los ha dejado atrás y, lo que es peor, ha dejado prácticamente sin margen de maniobra el aumento de su participación financiera, ante el silencio cómplice de la FEMP y la FAMP que habían aprobado en el pasado numerosas mociones.
A la luz de estos datos parece evidente, en primer lugar, que no se trata de un modelo ni sistema sino una financiación coyuntural que no soluciona los problemas del modelo anterior y que abre la puerta a interpretaciones insolidarias así como a la aceptación de lógicas de desigualdad. En segundo lugar, no es un sistema que avance en elementos federales y de corresponsabilidad, sino todo lo contrario, baste con referirnos a la opacidad de las cuentas de cada comunidad, contrario a cualquier espíritu cooperativo y común. En tercer lugar, parece evidente que no era el mejor momento para abordar este debate, en plena crisis económica, con todas las incertidumbres abiertas en torno a la evolución de cada indicador. Un sistema debe funcionar en los tiempos de bonanza y en los de crisis económica, pero ni el gobierno central ni las comunidades autónomas han querido abordar el problema real de la financiación pública que es el sistema impositivo y su reparto. ¿Qué pasará si los ingresos siguen cayendo? ¿Qué prioridades y qué políticas son las que se deben financiar? Todos quieren aparentar una normalidad inexistente cuando vamos a estar en el Estado y en todas las comunidades ante presupuestos restrictivos y en recesión. Se ha discutido hasta le extenuación el destino de once mil millones de euros y no se ha dedicado una línea ni una declaración al destino de centenares de miles de millones de euros que componen el total de la financiación autonómica. Se han abordado temas menores como la financiación de los mossos d´esquadra y no se ha gastado ningún esfuerzo en hablar de la financiación sanitaria o educativa o de reducción del gasto energético.
Por lo que respecta a Andalucía mi impresión es que el gobierno andaluz ha aceptado una lógica que no nos beneficia y, dentro de ella, ha intentado arrancar algunas migajas atenazados por la crisis y el descenso de las cuentas públicas. Mantuvo bien el discurso cuando defendió el criterio de población como base del sistema, esbozó algún debate educativo y de servicios públicos pero dio por perdida la batalla cuando aceptó que le importaba más el cuánto que el cómo en la financiación. Jamás debió aceptar parcelar los fondos, olvidar el FCI y, sobre todo, que se incluyera la capacidad fiscal como uno de los componentes del sistema porque es una cuña que se introduce y que puede dar al traste con cualquier esperanza de desarrollo social equilibrado.No se trataba, en absoluto, de ejercer un anticatalanismo ramplón y derechista, sino de poner sobre la mesa criterios e ideas para afrontar desde las autonomías el combate contra la crisis económica y por el cambio necesario de modelo. Desde luego no va a contribuir a salir de esta crisis una acumulación del dinero público en las comunidades más ricas. Por otro lado, los tiempos del “más y más” de la financiación han terminado y han fracasado porque se basaban en el puro crecimiento sin proyecto sostenible ni social ni ecológicamente. Por ejemplo el hecho de que, en el caso de Andalucía, nuestros presupuestos se hayan triplicado en los últimos quince años no nos ha impedido acercarnos al 30 por ciento de paro en esta crisis económica, sin esperanza cierta de recuperación porque las bases de ese crecimiento eran equivocadas.
Andalucía, en la lógica de la recaudación y de la competitividad, tiene muy poco que decir y que ganar. Somos una comunidad cuyos ingresos dependen particularmente, del consumo (en franca caída) y del Estado. Más de la mitad de nuestro presupuesto proviene de transferencias del Estado y de la Unión Europea. Ningún modelo de financiación suplirá las deficiencias de nuestro modelo económico, dependiente y especulativo. El que se acaba de aprobar solo es el final de un ciclo que nos debe forzar a un cambio acelerado de modelo económico.

viernes, 10 de julio de 2009

MARCOS ANA



Hoy publico este artículo en el Correo de Andalucía:





Marcos Ana estuvo tanto tiempo encerrado en las cárceles franquistas que perdió el sentido de la geometría de los árboles. “Decidme cómo es un árbol, una estrella, un río…habladme del mar” – escribiría en pequeños trozos de papel escondidos en el jergón de la cárcel que luego serían distribuidos por el mundo entero. Veintitrés años de cárcel y la esperanza entera, intacta en el futuro.

Por eso parece que no está hecho de la substancia de tiempo que el resto de los humanos, sino por un tiempo interno, como un caracol envuelto en los mejores sueños del ser humano.

Tiene Marcos Ana una apariencia de cristal sin mancha, de transparencia, de comprensión humana que no sabemos de dónde ha surgido: quizá viendo morir a sus hermanos en el penal de Burgos, o a su familia desaparecida en la espiral de violencia y de dolor de la dictadura.

Mudó de nombre para rendir homenaje a su padre y a su madre, que fue encontrada muerta en una zanja junto al penal, desesperada ante la segunda condena a muerte de su hijo. Justo en el pozo dónde los demás extrajeron una comprensible amargura eterna, Marcos Ana sacó agua limpia. Su pecado –nos dice- fue terrible, frente a tanta violencia y represión pretendió “llenar de estrellas el corazón del hombre”.

Por eso, durante los veintitrés años que permaneció en la cárcel él atravesó el tiempo sin que el tiempo lo rompiera, aunque su corazón fuera “un patio cuadrado en el que los hombres giran bajo un cielo de estaño”

.Marcos Ana se convirtió en el símbolo de la represión franquista, el Mandela de la democracia española. Su poder era la poesía y ese corazón que se negó a llenarse de rencor, como un equipaje inútil para su destino, que era “hablar de los otros, de los que no tienen voz, de los que no pueden ser escuchados”. Los jóvenes que lo conocimos en plena transición democrática quedamos impresionados por su sonrisa y por esa especie de inocencia primera de la que no se ha desprendido nunca.

Por todas estas razones, la Universidad de Granada, junto con el centro de la Unesco ha encabezado un manifiesto pidiendo que se le distinga con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. La mayoría de los firmantes opina que no es Marcos Ana el que necesita el premio, sino la democracia española la que necesita premiar su trayectoria. Yo estoy con ellos.

Cuenta Marcos Ana que lo más difícil fue salir a la calle después de veintitrés años encarcelado: todo tenía un aspecto irreal, como si lo hubiesen abandonado en un planeta extraño. Así, la democracia española -pretendiendo huir de las sombras tras tantos años de dictadura- camina por las calles con una cierta sensación de irrealidad, sin los contornos definidos, exactos.Necesita sacar de las sombras su mejor legado, reconocer los líderes civiles que la hicieron posible, abolir anonimatos y silencios, poner nombres al paisaje humano que soportó tanto dolor. Y aún así, como diría Primo Levi, se trata de memorias de los supervivientes porque las verdaderas víctimas no pueden hablar, no pueden contarnos el dolor que sintieron, ni siquiera pudieron salir del patio cuadrado, de la tapia cuadrada, de la celda cuadrada en que se convirtió el mundo bajo un cielo de estaño.

miércoles, 8 de julio de 2009

El jardín


Opinión Antonio Hernández Rodicio, director de El Correo de Andalucía

Si son ustedes de los que seleccionan con especial mimo las lecturas de verano, permítanme una recomendación encarecida: Sevilla, ciudad de las palabras, de Concha Caballero (RD editores). Aparte de ser uno de los libros mejor escritos que he leído en tiempo, es una joya que no deben perderse. El recorrido literario por Sevilla quita el aliento. Es imposible no deparar en cómo la belleza de la ciudad y de modo especial sus jardines, su naturaleza, deslumbraba a cuantos la visitaban y tenían la suerte de habitarla, muchos de ellos convencidosde haber llegado al Edén, como afirma la autora. “Recordando mi dulce paraíso perdido/lo que me rodea se convierte en desierto y soledad/ la soberana pompa del caudalosos Nilo/ se eclipsa ante la gloria del Gran Guadalquivir”, escribiría el historiador andalusí Ibn Said al-Magribí en el siglo XII, desde Egipto. Cuatro siglos después, el escritor Andrea Navagero viene a Sevilla como embajador de Venecia y le coge rápido el aire a la cosa:

“Un poco distante de la orilla hay unas colinas bellas y fertilísimas, llenas de naranjos, limoneros y cidros y de toda clase de frutas delicadísimas, debido todo lo más a la naturaleza que al arte, porque la gente es tal que pone en esto poquísimo cuidado”.

En pleno relato de la Inquisición, Concha Caballero, ha seleccionado un pasaje de Dostoievski en el que entrela negritud siniestra que sobrecoge al propio Papa Sixto IV –“proceden sin observar ningún orden de derecho, encarcelan a muchos injustamente, les someten a duros tormentos, les declaran herejes y expolian sus bienes de lo que han matado”– desliza la hermosura sensible y aterciopelada que destila la ciudad:

“Muere el día, y una noche de luna, una noche española, cálida y olorosa a limoneros y laureles, le sucede”.

Blanco White anhelará desde Liverpool“ la fragancia de las auras, los murmullos de las fuentes, el hálito delos naranjos que casi trastorna los sentidos (..) cuánto realce les da la misteriosa estrechez de un jardín morisco”.

Rubén Darío hallaba “rosas en el invierno”sevillano y Cernuda recordaba el Jardín Antiguo: “En aquel jardín,sentado al borde de una fuente, soñaste un día la vida como embeleso inagotable.La amplitud del cielo te acuciaba a la acción; el alentar de las flores, las hojas y las aguas, a gozar sin remordimientos”.

martes, 7 de julio de 2009

Entrevista el País "Sevilla se construye desde el exilio"

Esta es la entrevista, realizada por Román Orozco, que se publica en El País:

ENTREVISTA: CONCHA CABALLERO Ex portavoz de IU en el Parlamento andaluz y escritora

"Sevilla se construye desde el exilio"

ROMÁN OROZCO - Sevilla - 06/07/2009

Ciudad de hampones y prostitutas, liberal y sensual, fanática y luminosa, holgazana y literaria. Todo eso y mucho más es lo que ha encontrado Concha Caballero a lo largo de años en las docenas de libros que ha leído y que le han servido para escribir Sevilla, ciudad de las palabras (Rdeditores).

La ex portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento ha encontrado en la literatura un territorio "más agradecido" que la política. Ahora, en lugar de diputados, tiene alumnos a los que transmite su pasión por la lectura. Y aunque nacida en Baena (Córdoba), se confiesa enamorada de Sevilla, ciudad a la que llegó en los primeros años ochenta. Fruto de esa pasión es este libro, uno de los grandes triunfadores de la Feria del Libro de Sevilla.

Pregunta. Luis García Montero escribe en el prólogo de su libro que "la ciudad es un paisaje sentimental" y usted sostiene que Sevilla es la ciudad más literaria.

Respuesta. Desde los escritos de Julio César, a los poetas andalusíes, el Siglo de Oro, los escritores realistas o los románticos ha habido en esta ciudad una persistencia literaria que quizás otras ciudades no han conseguido.

P. Todos los que tienen que exiliarse, la añoran. De Al Mutamid a Cernuda. "Ojalá dios decida que muera en Sevilla", escribe el poeta andalusí.

R. Sevilla es una ciudad construida desde el exilio y la añoranza. Cernuda y los poetas andalusíes comparten que ambos la convierten en el paraíso perdido. Una metáfora del sur, de la infancia, de los tiempos felices, del tiempo sin tiempo, como dice Cernuda. Qué felicidad cuando eras niño y toda la vida te cabía en una hora...

P. A otros les produce rechazo. Escribe Santa Teresa: "Qué se le ha perdido a Dios en esta ciudad del demonio". Y habla de las injusticias y la doblez de Sevilla...

R. Sí, produce rechazo en sevillanos y en gente de fuera. Cuando Santa Teresa viaja a Andalucía, llega primero a Córdoba y se enfada por el ruido que hay en la iglesia. Pero descubre que en Sevilla ese ruido se acrecienta y la gente pecaba mucho. Decía, "aquí el demonio tiene las manos muy largas". Es un sentimiento del castellano ante la superficialidad que se le atribuye a esta tierra. De alguna manera, eso también lo piensa Antonio Machado cuando dice: "es la tierra del señorito, y yo no quiero ser de allí".

P. En su libro reproduce estos versos de Machado: "Sevilla y su verde orilla / sin toreros ni gitanos / Sevilla sin sevillanos / ¡Oh maravilla!"

R. Aunque también Machado añora la Sevilla de su infancia y del patio, no quiere saber nada de la Sevilla ociosa y vana. La del casino, la del señorito que mata el tiempo.

P. Lope de Vega habla de "la ciudad de la Inquisición y de la prostitución, de grandes fortunas y del hampa organizada" y Cervantes añade que "todo está permitido en esta ciudad, excepto ser hereje, sodomita o parricida". ¿Ciudad religiosa o golfa?

R. El mito de la ciudad mariana de Sevilla se funda sobre arenas movedizas. En realidad, ésta era una ciudad golfa, pecadora, contradictoria. Además de los sevillanos, hay aventureros de todo el mundo. Es la ciudad del crimen y también una ciudad muy popular.

P. También es una ciudad capillita. ¿Hay dos Sevillas?

R. Si uno se acerca, no tanto. Hay un sentimiento de que los sevillanos se codean con los dioses, como escriben algunos autores extranjeros. Entablan una extraña familiaridad con las cosas divinas. La religión se vive de una manera distinta al norte. Es más un disfrute.

P. Para Blanco White, ciudad fanática. Escribe: "Del fanatismo y la ambición aborto / los que tenéis raíces en el cielo / nunca podéis dejar en paz el suelo".

R. Sevilla es la madre de los mejores pensadores de la Ilustración, anteriores a Blanco White. Es una ciudad capaz del mayor fanatismo, pero también de la mayor critica a la religión. El mismo Blanco se pregunta cuando se está discutiendo la Constitución de Cádiz "cómo puede un país conciliar la libertad con un único credo".

P. Hablando de libertad. Gertrudis Gómez de Avellaneda habla de que "entre tradiciones, prejuicios y veladuras, hay en Sevilla un selecto ambiente cultural en el que algunas mujeres ejercen su libertad". Además de salones literarios, existen "casas que acogen amores clandestinos". ¿Se puede generalizar esa libertad de la mujer?

R. El ambiente en el que se movía Gertrudis era exclusivo, Aunque quizá había cierta libertad en la mujer del pueblo llano. No en las clases medias.

P. Pierre Louys habla tras su visita a la Fábrica de Tabacos, "verdadero harén", de las mujeres que hacían sus cigarros con los pechos al aire, y se emociona con el "admirable cuerpo femenino, de esos que en verdad no se encuentran fuera de España".

R. Sí, lo escribe él y otros románticos. Las cigarreras eran mujeres de vida libre, ganaban su propio sustento, y tenían mayor grado de libertad.

P. Stendhal escribe sobre "las encantadoras andaluzas de tan vivo y tan ligero andar".

R. Hay una cierta admiración por la libertad y la sensualidad de las mujeres andaluzas que trabajaban en las factorías, entre ellas la Fábrica de Tabacos, que hacían un alarde de su sensualidad bastante desconocida en esa época.

P. Los que se van, como Bécquer, añoran mucho Sevilla y detestan su nuevo lugar. Escribe sobre Madrid que es "sucio, negro, feo como un esqueleto descarnado". Una de las heroínas de Emilia Pardo Bazán se separa de su marido porque es incapaz de sentir la belleza de la ciudad...

R. Sí, Gladys Stanton, protagonista de Por España, llega a la conclusión de que una ruptura estética es peor que una sentimental. Abandona al marido por su frialdad nórdica. Esa idea la repiten otros escritores realistas. Algunos la exaltan incluso sin conocerla. Era una ciudad muy cantada en la literatura.

P. Rubén Darío la ve como una ciudad melancólica.

R. Porque había leído a Juan Ramón Jiménez, que se definía como un andaluz triste. Rubén conecta con algo que también se encuentra en Manuel Machado, la Andalucía que ríe pero que tiene una parte triste detrás. Manuel escribe que a todos nos han cantado en una noche de juerga versos que nos han matado. Rubén es el primero que percibe el trasfondo triste que hay detrás de la manzanilla. Y Cernuda escribe que "el sur es un desierto que llora mientras canta".

viernes, 3 de julio de 2009

El falso sudoku y la crisis autonómica


Ha tenido fortuna la expresión de que la financiación autonómica era un sudoku en el que, al final tenían que sumar 100 las cantidades asignadas al conjunto de las autonomías, sin embargo es una imagen que no se corresponda en absoluto con la realidad . Para empezar, hay comunidades autónomas como Euskadi y Navarra, que no pertenecen a este sudoku general sino que gozan de un sistema especial de financiación –consagrado en la Constitución- que hasta ahora ha sido más ventajoso. Para el resto de las comunidades, llamadas de régimen general, se establecen una serie de mecanismos que se basan en la cesión de una cesta de impuestos que, en teoría, son iguales para todas. Digo en teoría porque a nadie se le escapa que no es lo mismo la recaudación de IVA por habitante en Madrid que en Andalucía. Si alguna vez se han preguntado cuál es la razón de que en materia de financiación autonómica apenas se escuche la voz reivindicativa de la comunidad madrileña, aquí tienen la explicación: con la pura cesión de impuestos colman sus necesidades de gasto completas, mientras que a la Comunidad Andaluza le falta todavía para su completa financiación más del cuarenta por ciento. Este problema se agrava por la caída ininterrumpida de los impuestos en los últimos dos años que va a continuar con casi total seguridad.

El segundo sudoku son las compensaciones necesarias para hacer que el sistema se equilibre y conseguir que cada comunidad obtenga una financiación suficiente o similar en el conjunto del Estado, un papel que hasta ahora ha jugado el Fondo de Suficiencia de cuya dotación Andalucía depende en grado sumo y cuya puesta en cuestión nos llevaría directamente a la ruina.

La novedad, en este nuevo acuerdo de financiación, es la propuesta de crear dos fondos de Competitividad, uno de los cuales estaría destinado a compensar “la capacidad fiscal” de algunas comunidades o lo que es lo mismo, a premiarlas por su mayor recaudación fiscal. La introducción de este elemento rompe los criterios de igualdad y de población sobre los que se asienta el resto del sistema y va destinado a satisfacer las demandas de Cataluña y algunas otras comunidades como Baleares, que consideran que aportan demasiado a la financiación estatal.

Si el acuerdo queda establecido en estos términos, lejos de asentar el principio de igualdad, se estará consagrando (aunque sea como elemento parcial del sistema) la desigualdad de gasto entre las comunidades: Euskadi y Navarra negociarán en los próximos días el funcionamiento de su cupo especial; Madrid se verá favorecida por la cesión impositiva y Cataluña por la creación de este fondo de competitividad que –aunque sea parcialmente- viene a consagrar sus tesis de “déficit fiscal”.

El gobierno, por su parte, para apagar las voces críticas con este sistema, pone sobre la mesa el reparto de nueve mil millones adicionales con el que intentará contentar a todos, repartiéndolo entre las comunidades con un criterio diferente. En medio de la peor caída de impuestos de toda la historia de la democracia –una caída que puede hacer peligrar todo el edificio de la financiación - los gobiernos autonómicos están pendientes del reparto de la pequeña bolsa adicional, de contentar a su pequeña parroquia fiel pero desinformada, a la que no quieren confesar que están sentados sobre un paisaje de arenas movedizas. Las comunidades autónomas ya deben cantidades ingentes por la caída de ingresos pero ningún gobierno habla de ello. No quieren aceptar que la crisis va a trasladarse a las comunidades autónomas y serán más necesarios que nunca los mecanismos de solidaridad, equilibrio, austeridad y defensa de lo público. Si no se actúa con inteligencia y rapidez, es el propio sistema autonómico el que puede hacer aguas.

lunes, 29 de junio de 2009

La mejor receta de salmorejo







Ingredientes:

- Uno o dos dientes de ajo

- Aproximadamente una tacita de aceite de oliva virgen (si es posible de Baena)

- 6 tomates

- Menos de medio pimiento y de un cuarto de cebolla.

- Tres huevos duros

- Jamón cortado a taquitos o atún según gusto.

- Un bollo de pan sevillano o de miga blanca y asentada.

- Sal gorda o de cocina como ahora la llaman.

Preparación:

En el vaso de una batidora se pone un diente de ajo (o dos) junto con la sal gorda y el aceite. Se bate muy bien hasta que se diluyan los componentes. Se parten los tomates (pueden pelarse o no, pero siempre quitándoles la parte dura) y se escurren con la mano para que tengan poco agua. Se añade el trocito de pimiento y de cebolla. Se baten muy bien y con paciencia. Cuando está convertida en una pasta se le añade la miga del pan (tampoco pasa nada porque lleve algo de corteza, pero que no esté tostada) y se vuelve a batir todo muy bien hasta que tenga una consistencia espesa. Se coge la yema cocida de uno de los huevos y se añade al recipiente. Se vuelve a batir bien. Se prueba y se corrige de sal y de aceite.

Se vierte en platos hondos y se le pica por encima los huevos cocidos y el jamón a taquitos o el atún. Se puede adornar con un hilo de aceite.

Consejos:

-Algún listillo puede pensar que se pueden poner todos los ingredientes a la vez y batirlos. Os aseguro que no queda igual. ¿Por qué razón? Cosas de la alquimia.

- No seáis tacaños con el aceite. Este es un plato completo que necesita el aceite así como el jamón o el atún por las proteínas (si acaso se puede acompañar de algunos boquerones fritos, o en mi casa, incomprensiblemente, con tortilla de patatas. No sé la razón).

- Cuánto mejor sea la calidad del aceite, de los tomates y del pan, mejor será el resultado. No lo hagáis con pan de molde ni con aceite que no sea de oliva. Lo dicho: si es con aceite de Baena, sabrá a gloria.

sábado, 27 de junio de 2009

Soledad en la izquierda

Este es un comentario de Ferrán Gallego al post anterior:

Con el análisis (es un decir) de las críticas al capitalismo (son ellos los que lo llaman así, no es que yo sea un antiguo) se da un desbarajuste caraduresco similar. Cuando las cosas van bien es porque el sistema funciona, claro está...¿no se lo habíamos dicho siempre? Cuando las cosas van mal, es que el sistema no funciona si no es con correctivos, de la misma forma que a un esquiador con mala fortuna se le pone yeso en la pierna rota. La culpa puede ser del paisaje o del esquiador. Nunca del deporte en sí.
Los mil millones de personas que sufren hambre no son demostración más que de una dolorosa fatalidad (y, en voz bajita, políticamente incorrecta, de su incapacidad para gobernar sus recursos). Los cinco millones de parados que tendremos no es más que un capricho de ciclo(ese pedazo de hielo en la nieve...)

El problema, Concha, EL PROBLEMA es que no somos capaces de utilizar la prueba del 9: ¿Te imaginas que los cinco millones de desempleados se dieran en una economía socialista? El Tribunal de la Historia sólo enjuicia a la izquierda, a los de abajo. Los fiscales sólo presentan sus pliegos de acusación cuando la izquierda llega al poder e incluso cuando se mantiene en la oposición. Nos personamos ante ese alto tribunal como acusación particular, pero la historia no encausa a los vencedores, que no sólo han triunfado en las urnas, sino en los corazones y en las neuronas de la gente. Para ellos, no hay apelación posible que exija la disolución de esa asociación ilícita que se llama capitalismo, sino sólo la posibilidad de que el sistema reciba una amonestación.

¿Por qué no crece nada precisamente cuando todo indica que ELLOS han fracasado? Seguramente, porque lo han hecho muy bien, especialmente en España, desde hace treinta años, precisamente. Desde que crearon un sistema en el que quienes nos movíamos no salíamos en la foto de la Historia ni en el escenario de la política. Y, en los espacios del fracaso electoral y del ninguneo político, la amargura comunista condujo al canibalismo que ya conocemos. Ahora que nos hemos ido cargando, una tras otra, todas las posibilidades, a ver a quién le vendes una moto. Nosotros lo hemos hecho fatal, pero somos muy dados a la autocrítica. Es que ellos lo hicieron, en su momento, muy bien. Para que, cuando llegaran circunstancias como las de ahora, sólo hubiera soledad en la izquierda. Sin líneas de resistencia social que se traduzcan en respuestas institucionales; sin confundir la protesta necesaria con la ausencia de propuesta indispensable; sin entretenerse con magnas manifestaciones que nos llenan de orgullo de casta para, al día siguiente, encontrarnos con la sociedad intacta.

La derecha dice que quiere acabar con el Estado para construir una revolución de la sociedad (Berlusconi dixit). Pero es una mentira asquerosa. Lo primero que hizo el capitalismo globalizado, ya en los ochenta, fue destruir la sociedad. Y la sociedad no es una suma de experiencias individuales que se encuentran de vez en cuando para ser representadas electoralmente. La sociedad es un espacio de reconocimiento colectivo, de vinculaciones permanentes, un ámbito que otorga significado. Ellos han sustituido a la sociedad por un magma de absentismos, temores, comodidad, egoísmo, escepticismo individuales que se viven a pequeña escala, sin reconocer ningún espacio de grupo que se vea como propio, socialmente significativo, con un perfil que permite convertir la experiencia en cultura.

Eso se lo decía Pasolini a los comunistas italianos en los años 60: os quitan la identidad, vuestra razón de ser antagonista, vuestra diferencia radical, vuestra extrañeza con respecto al sistema. Cuando lleguen las vacas flacas, no os quedará nada que levantar como PROPIO ante ellos. Ni siquiera vuestra pobreza.


viernes, 26 de junio de 2009

Hipocresía


Hoy publico este artículo en el Correo de Andalucía:

Ya se sabe que la manipulación del lenguaje precede a cualquier estrategia de intoxicación. Precisamente cuando el neoliberalismo más atroz se ha visto cogido entre las cuerdas, ha sacado de la chistera en esta Europa sus más viejas ideas envueltas en el ropaje de una nueva retórica tecnicista.

Ofician la ceremonia los obispos y cardenales del mundo de las finanzas, investidos de una aparente autoridad neutral, como médicos que han auscultado al enfermo y mueven la cabeza antes de dar sus dolorosas recetas. Han sacado su talonario y han prescrito reformas laborales, recortes salariales y bajada de impuestos. Sobre todo, nada de gasto público.

Claro que estos gurús de la derecha económica, tienen una curiosa noción de lo que significa o no gasto público y déficit. Según ellos, si los gobiernos ponen en marcha medidas de protección social o inversión pública, estará incurriendo en un peligroso despilfarro que genera déficit; por el contrario, si aprueban ingentes paquetes económicos de dinero público para el saneamiento de la banca o de las grandes empresas, estarán haciendo “política económica” que, curiosamente, no genera déficit ni problemas de financiación. A las políticas públicas y sociales le llaman gasto; al dinero destinado a bancos y grandes empresas, inversión. ¡Qué sutileza!

Para combatir el paro proponen un despido más fácil y más barato, que es lo mismo que combatir el fuego con gasolina. Son conscientes de que no hay ni una sola empresa cuyo impedimento para realizar nuevos contratos sea la carestía de los despidos. Omiten que el mercado español ofrece una contratación a la carta con modalidades laborales repleta de precariedades, por tanto, no están hablando de contratar a más personas, sino de salir de esta crisis con un marco laboral de menores derechos para los de abajo.

Tienen una curiosa visión del modelo impositivo. Consideran que cuando la economía va bien, es necesario bajar los impuestos a las rentas y patrimonios más altos porque eso “engrasa el sistema” y se compensa por los superavits del trabajo y del consumo; pero curiosamente mantienen –con mayor tesón- que en tiempos de crisis, tienen también derecho a reducciones de impuestos aunque eso ponga en riesgo el sistema. Su modelo ideal es un Estado que viva del aire y que, ante la crisis económica, recaude para ellos y destine la mayor parte de sus ingresos a compensarlos por las ganancias no realizadas. Para terminar esta nueva falacia argumental, consideran que tanto los derechos sociales como el cuidado del medio ambiente no son necesidades civilizatorias e incluso de supervivencia, sino meros adornos que resultan permisibles en las etapas de desarrollo, pero que se transforman en trabas en los momentos de crisis.

Se trata de las mismas ideas que han llevado al mundo a la mayor crisis económica y de sistema del último siglo. Son los mismos protagonistas. Hay una curiosa página en Internet, titulada “los que negaron la burbuja inmobiliaria”, en la que podemos ver las declaraciones del Secretario General de la OCDE, a los Presidentes de Cajas y Bancos, a Botín, a las Koplowitz, a los servicios económicos y técnicos del Banco de España, negando los graves problemas de construcción y de crédito, afirmando que habría una desaceleración suave y alejando cualquier fantasma de crisis inminente. Son los mismos que nos quieren dar las recetas del futuro. Eso sí, sin bajar sus ganancias, sin recortar sus dividendos, sin rectificar sus previsiones y sin asumir ninguna responsabilidad sobre la crisis que han provocado

jueves, 25 de junio de 2009

Hay que cumplir las promesas

Una amiga me recuerda que prometí poner en el blog mi receta de salmorejo cordobés. Este plato -tal como ocurre con al gazpacho- tiene su particular sabor depende de quien lo haga. En mi familia, los cinco hermanos aprendimos idéntica receta de mi madre y, sin embargo, cada uno obtiene un sabor diferente. Podemos compartir todo tipo de objetos, de deseos, de principios, pero somos inflexibles en el debate sobre el salmorejo. Si alguno está preparando este plato, es normal que otro se acerque arrugando la nariz y frunciendo los labios para expresar su disconformidad. No es raro que cada uno prepare el suyo y hemos caído incluso en el patetismo de someter a los amigos y conocidos a pruebas "salmorejiles" con la cuchara en ristre y nuestra mejor sonrisa, conminándolos a que nos digan cuál es el mejor. Yo no tengo reparos en aceptar que mis hermanos pintan, cantan, diseñan, dan clases, analizan mejor que yo. Por eso me duele que mi familia no haya aceptado, todavía, que es el mío, el verdadero, el genuino salmorejo cordobés. Todos mis amigos lo saben... ¿verdaaaaad?

martes, 23 de junio de 2009

La noche y la mañana de San Juan


Dicen que los que no tenemos creencias tenemos supersticiones. Puede ser. O también puede ser que los creyentes se adueñaran de las supersticiones más antiguas con la finalidad de cristianizarlas porque ¡qué oportuno resultó colocar la festividad del santo justo en el centro del año!¡qué inteligencia encender hogueras y fiestas en torno a ese día, que se celebraba cientos de años antes con los mismos ritos: el fuego, el agua y la tierra!

Después se burlan de los bautizos laicos y de las ceremonias que sustituyen a los ritos católicos, precisamente los que se adueñaron de las fiestas de la vida, del amor y de la muerte.

No debían de tener, sin embargo, en tiempos medievales mucha confianza en que las autoridades eclesiásticas comprendieran los ritos nocturnos, cuando casi toda la literatura de ese tiempo desplaza el poder mágico de la noche, a la mañana siguiente:

«Quién hubiera tal ventura

sobre las aguas del mar

como tuvo el Conde Arnaldos

mañanita de San Juan”

O esta otra:

Madrugaba el Conde Olinos,
mañanitas de San Juan,
a dar agua a su caballo
a las orillas del mar,

Mientras el caballo bebe,
se oye un hermoso cantar;
las aves que iban volando
se paraban a escuchar.

O esta otra, dónde hasta los monaguillos se confunden:

Mañanita de San Juan,
mañanita de primor,
cuando damas y galanes
van a oír misa mayor.
Allá va la mi señora,
entre todas la mejor;…
Las damas mueren de envidia
y los galanes de amor.
El que cantaba en el coro
en el credo se perdió;
el abad que dice misa
ha trocado la lición;
monaguillos
que le ayudan,
no aciertan responder, non,
por decir amén, amén,
van diciendo amor, amor.

Por si acaso yo voy a celebrar la noche y la mañana. Con agua, tierra y fuego. Quemando lo viejo, tocando la tierra, mojando la cara con agua fresca. Los ritos de renovación son espléndidos. Siempre algo nuevo a la vuelta de la esquina.

sábado, 20 de junio de 2009

¿La izquierda abertzale o simplemente fascistas?

ETA ha vuelto a matar. De la forma más abominable y artera. Rafael Rodríguez escribe en Paralelo36 estas líneas en nombre del grupo editorial:

"El asesinato de Eduardo Puelles, funcionario de un Estado democrático, por ETA es un crimen que nos llena de dolor, de rabia y de impotencia. Cualquier muerte cometida con premeditación convierte a su autor en un asesino, pero, además, cuando se aducen motivos políticos los convierten en asesinos fascistas. ¿Qué tipo de sociedad quieren construir estos nuevos inquisidores que se creen con el derecho de decidir sobre la vida o la muerte de las personas, que señalan, juzgan y ejecutan tan sólo por motivos publicitarios? Para estos fascistas del siglo XXI la vida no es un fin en si mismo sino tan sólo un medio para sus enloquecidos objetivos. La muerte es, en su paranoia, un ladrillo para un construir una gran cárcel no una gran nación. La autonomía colectiva sólo puede sustentarse y engrandecer la autonomía personal y ésta tiene como primer requisito el derecho inalienable a la vida y a la libertad.

Sirvan estas apresuradas líneas para rendir homenaje póstumo a Eduardo Puelles y expresar nuestro dolor y solidaridad con su familia, sus amigos, sus compañeros y con todas las personas que defienden la vida y la libertad "

ESTÁ DE MODA HABLAR MAL DE LA EDUCACIÓN

Está de moda el discurso catastrofista sobre la educación. Se magnifican datos que tienden a poner de relieve la falta de preparación de los alumnos, los conflictos en las aulas, la falta de disciplina y de esfuerzo, el cansancio del profesorado y el fracaso escolar. Hay, además, soterradamente. una campaña de desprestigio de de la enseñanza pública, presentada como una especie de descenso al infierno, en el que se pierde toda esperanza.

No se trata de negar los problemas del sistema educativo, pero convendría poner en su sitio todos estos datos confusos que conducen a la idea de que en la enseñanza cualquier tiempo pasado fue mejor, de que la juventud es una olla podrida y de que los enseñantes hemos tirado la toalla.

¿Están, de verdad, nuestros jóvenes peor preparados que en décadas anteriores? ¿Existen realmente menos titulaciones, menos bachilleres, menos nivel educativo que en las pasadas décadas? O, por el contrario ¿no nos estaremos quejando de que el sistema educativo haya abierto sus puertas a los que antes excluía?

Faltan datos. Faltan urgentemente estudios comparativos y fidedignos sobre los avances o retrocesos de la escuela pública como instrumento al servicio de la sociedad. No se trata de comparar los resultados de los institutos minoritarios y elitistas de hace veinte años con los centros actuales, sino de comparar si para el conjunto de los jóvenes la educación obligatoria ha sido un paso positivo y un factor de igualdad. Es en esos términos dónde hay que situar el debate porque –como bien sabemos los que compartimos la pasión por la docencia- cada alumno o alumna arrebatado a la incultura, al olvido o a la marginación, es un éxito del sistema educativo. Seguramente son pocos, pero antes eran prácticamente ninguno.

Habría que poner sobre la mesa los verdaderos problemas en el marco social en el que se desarrollan. ¿Es el sistema educativo más conflictivo, menos esforzado o falto de valores que la sociedad que lo sustenta? Presuponiendo que la respuesta a esta última pregunta sea negativa habría que revisar el valor de la educación en estos tiempos. Hace veinte años las instituciones educativas tenían a su cargo, casi exclusivamente el conocimiento y el aprendizaje. Ahora le hemos encomendado la integración social y cultural, la resolución inicial de conflictos sociales, una buena parte de las políticas de igualdad, sin darle la importancia ni los medios para desarrollar todas estas labores. Los enseñantes no están, como se suele decir, “quemados” sino sobrepasados por la multitud de responsabilidades y por la falta de compromiso colectivo con su tarea.

Tampoco los jóvenes actuales se corresponden con la caricatura que se hace de ellos, ni los estudios son ese “coladero” del que hablan sin conocer la realidad (a los que así opinan, les invito a intentar aprobar, por ejemplo, los contenidos del bachiller). Una gran parte de los jóvenes se esfuerza, adquiere nuevos conocimientos, se prepara para un mundo altamente competitivo y los que fracasan, en su inmensa mayoría, han llegado a la escuela con problemas sociales desde la infancia.

No hay en la enseñanza –en términos generales- un paisaje desolador de conflictos, violencia o drogas. Hay, sin embargo un ángel exterminador que consiste en la falta de motivación, de abandono escolar y de desesperanza que se expresa en el descenso del interés -o en otros casos de posibilidades- de terminar los estudios medios y que contrasta con el número elevado de mayores de dieciocho años que quiere retomarlos.

Ante la falta de propuestas y de actuaciones, los sectores más conservadores celebran o exageran cada problema educativo como la confirmación de unas tesis que tienen la ley y el orden como bandera, pero que guardan, en la trastienda, la vuelta a la segregación social y educativa de la mitad de la población. No nos encojamos de hombros, porque en la enseñanza nos jugamos el modelo social.

PD.- El lienzo es obra de Marina Caballero.